El Centro de Viñateros del Este advierte por una vendimia con rentabilidad negativa
El Centro de Viñateros y Bodegueros del Este aseguró que la producción de uva caerá al menos 17% en 2026 y denunció que los costos energéticos y la presión impositiva agravan la falta de rentabilidad del sector.
El Centro de Viñateros y Bodegueros del Este advirtió sobre una situación crítica para la vitivinicultura regional y habló de una "crisis de rentabilidad negativa terminal", marcada por la caída de la cosecha de uva y el fuerte aumento de los costos de producción.
En un comunicado, la entidad señaló que las recientes rectificaciones oficiales -que ahora reconocen una merma cercana al 17% en la producción de uva respecto del año pasado- confirman las advertencias que el sector venía realizando desde el inicio del ciclo productivo.
Según indicaron desde la institución, mientras las primeras proyecciones oficiales hablaban de un aumento de la producción, los relevamientos realizados por productores en los viñedos del Este provincial ya anticipaban un escenario muy distinto. En ese momento, el Centro había estimado una caída de entre el 15% y el 20%, con la posibilidad de que la merma alcanzara incluso el 30% en algunas zonas.
Desde la entidad sostuvieron que la diferencia entre las proyecciones iniciales y la situación actual responde a la falta de representatividad de los cálculos oficiales frente al conocimiento territorial de los productores. "Advertimos que el daño por heladas y el estado de los viñedos no condecían con el optimismo oficial", señalaron.
Impacto en el mercado
Para los viñateros del Este, la menor disponibilidad de uva debería traducirse en una mejora en los precios de la materia prima. Sin embargo, advirtieron que la concentración en la formación de precios dentro de la cadena vitivinícola limita ese efecto y termina perjudicando tanto a productores como a pequeñas bodegas elaboradoras.
En el caso de la industria del mosto, la entidad consideró que la escasez de uvas criollas podría fortalecer el mercado, especialmente si se revisa el acuerdo de diversificación entre Mendoza y San Juan que fija porcentajes obligatorios de destino de la uva para mosto, una normativa que calificaron como obsoleta.
Al mismo tiempo, la menor producción podría actuar como un regulador natural de los stocks de vino, lo que -según plantearon- permitiría frenar la presión a la baja sobre los precios de traslado y recuperar valor frente al aumento de los costos.
El peso de la energía eléctrica
Además del impacto de la cosecha más baja, el sector también advirtió sobre la fuerte incidencia del costo de la energía eléctrica en la elaboración.
Desde el Centro de Viñateros y Bodegueros del Este señalaron que el esquema tarifario vigente obliga a las bodegas a contratar potencia eléctrica durante tres meses para el período de elaboración, aunque en la práctica muchas instalaciones utilizan ese servicio sólo durante uno o dos meses.
A esto se suma la carga impositiva, que según la entidad representa cerca del 40% del monto final de la factura eléctrica entre tributos nacionales, provinciales y municipales.
En ese contexto, los productores sostienen que el sistema actual afecta seriamente la rentabilidad de las bodegas, en especial en un año de menor producción.
Reclamo al Gobierno
La entidad aseguró que ya realizó gestiones formales ante las autoridades para pedir una reducción de impuestos y una flexibilización en las condiciones de contratación de potencia eléctrica para la industria vitivinícola.
Según indicaron, no se trata de solicitar subsidios sino de adecuar el esquema regulatorio a la realidad productiva del sector, marcada por vendimias cada vez más cortas y concentradas en el tiempo.
"Cada año más bodegas se retiran del mercado", advirtieron desde el Centro, al tiempo que reclamaron una revisión urgente de las condiciones tarifarias para evitar que el aumento de costos siga afectando la competitividad de la vitivinicultura del Este mendocino.
El comunicado completo
El CENTRO DE VIÑATEROS Y BODEGUEROS DEL ESTE denuncia una crisis de rentabilidad negativa terminal.
Cosecha en caída y costos al límite.
Ante las recientes rectificaciones del Gobierno de Mendoza y entidades privadas -quienes ahora reconocen una caída estimada del 17% en la producción de uva respecto al año anterior- el Centro de Viñateros y Bodegueros del Este recuerda que esta situación fue advertida de manera temprana por nuestra institución.
En efecto, mientras los discursos oficiales iniciales hablaban de un aumento de producción, el relevamiento territorial de nuestras bases ya indicaba un escenario crítico. En su momento, adelantamos con precisión una merma de entre el 15% y el 20% con una proyección que podría alcanzar el 30%, sólo basada en el conocimiento directo del viñedo y no en cálculos de escritorio.
La visión del Centro: Por qué fallaron los pronósticos oficiales
La diferencia entre la estimación oficial inicial y la realidad que hoy se reconoce radica en la representatividad. El Centro de Viñateros y Bodegueros del Este, como auténtica expresión gremial empresaria, mantiene el pulso real de la vitivinicultura.
La realidad nos dio la razón. No es una cuestión de pesimismo ni alarmismo calculado, sino de conocimiento técnico y territorial, sin especulaciones ni dobles mensajes. Advertimos entonces, que el daño por heladas y el estado de los viñedos no condecían con el optimismo oficial.
Impacto en el Mercado: uvas, vinos y mostos
La confirmación de una cosecha menor a la esperada tiene consecuencias directas e inmediatas en la cadena de valor:
* Mercado de uvas: La escasez de materia prima debería traducirse necesariamente en mejores precios, si no conspirara para ello la concentración de los formadores de precios y sus particulares estrategias de comercialización que además lesionan a las pymes fraccionadoras y a sus proveedores, las bodegas elaboradoras.
* Industria del mosto: Ante una menor disponibilidad de uvas criollas y mezclas, el mercado de uvas para mostos podría tonificarse más aún si complementariamente se establece un 0% de diversificación por aplicación del acuerdo Mendoza-San Juan; legislación obsoleta y que debe derogarse.
* Vinos y stocks: La menor producción actúa como un regulador natural de los stocks vínicos. Esto debería frenar la presión a la baja de los precios de traslado, permitiendo que el vino recupere valor real frente a la inflación de costos.
Conclusión
El Centro de Viñateros y Bodegueros del Este reafirma su compromiso con la defensa del productor y el bodeguero pyme. La actual coyuntura demuestra, una vez más, que las decisiones estratégicas y las políticas públicas deben basarse en la opinión de las entidades que representan genuinamente al sector. Pero la crisis también llega a las bodegas.
El Costo Eléctrico: "los socios ocultos" que se lleva la rentabilidad del Este
Por otro lado, mientras los lagares se preparan para recibir un volumen de uva sensiblemente menor al proyectado inicialmente por el gobierno, las bodegas se enfrentan a un enemigo invisible pero letal para su rentabilidad: el costo de la energía eléctrica.
El CENTRO DE VIÑATEROS Y BODEGUEROS DEL ESTE advierte sobre la crítica situación de las bodegas y elaboradores frente al esquema tarifario eléctrico para la cosecha 2026. Así surge de considerar los cargos por uso de red y contratación de potencia que obliga a contratar 3 meses de potencia para el periodo de elaboración cuando en realidad no se utilizan más de uno o dos meses; ello sumado a la carga impositiva
pesan más que la propia energía consumida; por ejemplo, la presión fiscal total (nacional, provincial y municipal) es del del 40% sobre el monto final de la factura. En este contexto el gobierno y las distribuidoras actúan como socios que no asumen riesgos climáticos ni mermas de producción, pero retiran su tajada con puntualidad suiza en cada factura mientras tanto cada año más bodegas se retiran del mercado.
Gestiones
Hasta ahora hemos agotado la gestión formal de reclamo y petición ante las autoridades pertinentes solicitando una baja de impuestos y la flexibilización de condiciones de contratación de potencia para el sector vitivinícola, fundamentado en la falta de correspondencia entre el marco regulatorio y la realidad productiva; problema de larga data, nunca resuelto de fondo, pero reconocido por el gobierno cuando ante iguales condiciones que presenta la presente vendimia pero con voluntad política se encontró una manera de compensar dicho desfasaje en la cosecha 2023.
Nuestra entidad rechaza la premisa oficial de que el esquema trimestral de contratación vigente es suficiente por excepcional y beneficioso. Lo habrá sido en su momento, pero ya no lo es: por ej. la brevedad extrema de las cosechas ha transformado la "excepción" en una carga financiera distorsiva. Entonces, No pedimos un subsidio, pedimos coherencia operativa. No se puede cobrar por un servicio que no se usa o penalizar el trabajo intensivo de 60 días como si fuera un exceso de consumo constante y además no aceptamos que el ajuste corra por cuanta del sector productivo sin su correlato en los servicios públicos que se llevan el 40 % de impuestos.
Exigimos una revisión urgente de los esquemas de contratación para la industria vitivinícola que permitan flexibilidad en años de merma y adelantamiento de elaboración y una reducción de la carga impositiva que hoy vuelve inviable la competitividad de nuestras bodegas siendo el gobierno y las distribuidoras quienes tienen asegurada su rentabilidad.