El freno del crédito retrasa la recuperación del consumo y mantiene en alerta a los bancos
La morosidad récord, las elevadas tasas y el deterioro del poder adquisitivo limitan la demanda de préstamos, aunque los analistas prevén una leve mejora en la segunda mitad del año.
El financiamiento en pesos al sector privado atraviesa un período de virtual estancamiento en 2026, un escenario que dificulta la consolidación de la recuperación económica y del consumo. Tras varios meses de comportamiento irregular, las consultoras esperan apenas un repunte moderado en el segundo semestre.
La desaceleración del crédito responde a una combinación de factores: la inflación que se aceleró desde mediados de 2025, la pérdida del salario real y el fuerte aumento de las tasas de interés. Al mismo tiempo, la mora bancaria se disparó: a fines de mayo, el 12,7% de los préstamos a familias presentaba irregularidades y la mora del sistema había trepado desde el 2,7% de enero de 2025 al 12,1% en abril de 2026, con una nueva suba en mayo.
El encarecimiento del financiamiento y el deterioro de la capacidad de pago llevaron a los bancos a endurecer las condiciones para otorgar créditos. Así, los préstamos personales y el uso de tarjetas acumulan ocho meses de caída, mientras las entidades priorizan recuperar las carteras en mora.
Según Invecq, el impulso que el crédito había dado a la actividad entre comienzos de 2024 y mediados de 2025 se interrumpió con el desarme de las LEFI y la volatilidad preelectoral de julio de 2025. El financiamiento, que crecía a un ritmo real del 6% mensual, pasó a una situación de estancamiento.
La normalización de encajes aplicada por el Banco Central entre febrero y abril de este año permitió que algunas tasas pasivas descendieran del 50% al 20% nominal anual. Sin embargo, los préstamos personales continúan cobrando alrededor del 65% nominal anual y las tarjetas de crédito cerca del 85%, frente a una inflación esperada inferior al 30%.
De acuerdo con Qualy, el stock de crédito a las familias cerró junio en $43,1 billones, con una baja real del 1,9% mensual y del 4,4% interanual. Respecto de agosto de 2025, el ajuste alcanza el 8,8%, con caídas del 11% en tarjetas y del 6,2% en préstamos personales.
Por su parte, el crédito total al sector privado equivale hoy al 12,3% del PBI. El segmento en dólares muestra mayor dinamismo, mientras que el financiamiento en pesos continúa rezagado.
First Capital Group registró en junio el primer avance real del crédito en pesos en cinco meses, impulsado por operaciones comerciales. Los préstamos personales sumaron $21,2 billones, con un alza nominal del 0,9% mensual y del 30% interanual, aunque en términos reales aún muestran bajas del 1% y del 2,9%, respectivamente, acumulando nueve meses consecutivos de retroceso.
Las perspectivas para la segunda mitad del año dependen de una mejora del salario real y de una reducción sostenida de la morosidad. El Banco Central prevé que la intermediación financiera en pesos vuelva a crecer en los próximos meses, aunque las consultoras advierten que, con tasas todavía elevadas, el consumo difícilmente experimente un repunte significativo en el corto plazo.