El IERAL apunta a la macroeconomía como clave del estancamiento de Mendoza

Un informe del Instituto de Estudios sobre la Realidad Argentina y Latinoamericana sostiene que el estancamiento de la economía provincial responde principalmente a la falta de crecimiento del país y no al deterioro de sus sectores tradicionales. Advierte que la minería puede convertirse en un motor relevante, pero recién tendría impacto hacia 2030.

La economía de Mendoza enfrenta un escenario desafiante, con sectores históricos que atraviesan dificultades y una minería que aún no logra despegar. Sin embargo, el principal problema de la provincia no sería la pérdida de dinamismo del petróleo o de la vitivinicultura, sino el prolongado estancamiento de la economía argentina. Esa es la principal conclusión de un informe publicado por el Instituto de Estudios sobre la Realidad Argentina y Latinoamericana (IERAL), que propone concentrar los esfuerzos en mejorar la competitividad provincial antes que intentar modificar de manera abrupta la matriz productiva.

El trabajo, titulado "¿A qué nos vamos a dedicar? Un planteo sobre la estructura económica mendocina", parte de una preocupación que hoy atraviesa a la provincia: la caída sostenida de la producción petrolera, el contexto internacional menos favorable para la industria vitivinícola y los largos plazos que requiere el desarrollo de la minería. No obstante, sostiene que esas dificultades, por sí solas, no explican la falta de crecimiento económico registrada durante los últimos quince años.

Según el análisis, la estructura económica mendocina está integrada por tres grandes sectores. Los bienes representan aproximadamente el 36% de la actividad económica e incluyen la industria, el agro y la extracción de petróleo, actividades que generan exportaciones y diferencian a la provincia del resto del país. Los servicios concentran cerca del 58% de la economía y dependen en mayor medida del mercado interno, mientras que el 6% restante corresponde a construcción, electricidad, gas y agua.

El IERAL apunta a la macroeconomía como clave del estancamiento de Mendoza

El informe destaca que la producción de bienes tiene un efecto multiplicador sobre el empleo. Señala que, en términos generales, por cada puesto de trabajo creado en ese sector se generan alrededor de dos empleos en servicios, mientras que en minería esa relación puede ser incluso mayor. Por eso advierte que las dificultades simultáneas que atraviesan varios sectores productivos terminan repercutiendo sobre el conjunto de la economía provincial.

Tres tendencias que condicionan el desarrollo

IERAL identifica tres factores que hoy limitan el crecimiento de Mendoza. El primero es de carácter global: a medida que aumentan los ingresos de la población, crece la demanda de servicios mientras disminuye el peso relativo de los bienes, al tiempo que la mayor productividad reduce la necesidad de empleo industrial.

El segundo factor es nacional. El informe sostiene que los elevados costos en dólares -salarios, tarifas, alquileres y servicios profesionales- deterioran la competitividad de los sectores exportadores y dificultan la producción frente a competidores del exterior.

La tercera tendencia es específicamente provincial: el menor consumo de vino en los mercados interno e internacional, la declinación de la producción petrolera y el lento desarrollo de la minería. A esto se suma que el ajuste fiscal y la desaceleración del consumo interno también afectan al sector servicios, mientras que la expansión del comercio digital y la inteligencia artificial generan nuevos desafíos para esa actividad.

El principal problema sigue siendo la macroeconomía

Uno de los puntos centrales del estudio es que Mendoza evolucionó prácticamente al mismo ritmo que la economía nacional durante los últimos quince años.

Para llegar a esa conclusión, los economistas utilizaron como indicador la masa salarial privada ajustada por inflación. Según esa medición, la provincia alcanzó un pico de actividad en 2013 y luego inició una etapa de estancamiento, similar a la observada en el conjunto del país.

La comparación con Neuquén muestra una realidad distinta: impulsada por el desarrollo de Vaca Muerta, esa provincia incrementó más de un 60% su actividad en quince años. Sin embargo, el informe aclara que se trata de un caso excepcional derivado de una oportunidad productiva muy específica y difícil de replicar.

La minería, una oportunidad con tiempos largos

El documento reconoce que la minería puede transformarse en uno de los principales motores de crecimiento para Mendoza, gracias a su capacidad para atraer inversiones, aumentar exportaciones y generar demanda para proveedores locales.

El IERAL apunta a la macroeconomía como clave del estancamiento de Mendoza

Sin embargo, advierte que los proyectos mineros requieren inversiones multimillonarias, permisos ambientales, infraestructura y aceptación social, por lo que sus efectos no serán inmediatos. En el escenario más favorable, iniciativas como San Jorge y Potasio Río Colorado comenzarían a tener un impacto económico recién hacia 2030.

Además, el IERAL señala que se trata de una actividad intensiva en capital, por lo que el crecimiento del empleo directo será relativamente limitado. En cambio, estima que por cada puesto de trabajo directo podrían generarse entre tres y cinco empleos indirectos vinculados a servicios especializados y proveedores.

Con una visión moderada, el instituto considera que los proyectos con mayores posibilidades de concretarse permitirían incluso duplicar las exportaciones provinciales, aunque sin alcanzar niveles de empleo comparables con los que hoy generan otras actividades productivas.

Diversificar y mejorar las condiciones para invertir

Lejos de proponer una sustitución completa de la estructura productiva, el informe sostiene que Mendoza debe aprovechar mejor sus ventajas naturales, su ubicación estratégica como nodo del oeste argentino y su calidad de vida para atraer inversiones y actividades de mayor valor agregado.

En ese marco, plantea que la política provincial debería concentrarse en reducir la burocracia, mejorar la infraestructura logística y energética, fortalecer la seguridad y los servicios públicos y mantener una carga tributaria competitiva.

"Ninguna de estas medidas resuelve por sí sola el problema de fondo, que es nacional", concluye el estudio. Sin embargo, considera que son las principales herramientas que Mendoza tiene a su alcance para mejorar su competitividad y generar mejores condiciones para el desarrollo económico.

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