Por qué la inteligencia artificial convirtió al cobre en un metal estratégico
La expansión de los centros de datos y la electrificación de la economía aceleran la demanda global, mientras los precios superan los US$14.000 por tonelada y crecen las alertas por un futuro déficit de oferta.
El cobre volvió a ubicarse en el centro de la escena de los mercados internacionales. Los futuros del metal negociados en la Bolsa de Metales de Londres (LME) superaron los US$14.000 por tonelada, impulsados por una combinación de factores que incluye restricciones en la oferta mundial, una fuerte demanda industrial y el crecimiento acelerado de la infraestructura necesaria para el desarrollo de la inteligencia artificial.
Uno de los elementos que sostiene la suba es la expectativa por la política comercial de Estados Unidos. El mercado sigue de cerca la posibilidad de que la administración de Donald Trump avance con nuevos aranceles sobre productos derivados del cobre, una medida que buscaría fortalecer la producción local y reducir la dependencia de las importaciones provenientes de países como Chile, Perú y Canadá.
Mientras esa definición continúa pendiente, las compras anticipadas de cobre por parte de empresas estadounidenses se intensificaron. Durante el último mes ingresaron a los puertos del país más de 200.000 toneladas, el mayor volumen registrado desde que existen estadísticas comparables, lo que elevó los inventarios en Estados Unidos y, al mismo tiempo, redujo la disponibilidad del metal en otros mercados.
Ese escenario comenzó a reflejarse en las existencias de la Bolsa de Metales de Londres, donde los stocks descendieron a su nivel más bajo de los últimos cinco meses. A la vez, el mercado exhibe una creciente presión sobre la oferta de corto plazo, ya que los contratos con entrega inmediata cotizan por encima de los de plazos más largos, una señal que suele asociarse con escasez de suministro.
En la última rueda, el cobre avanzó 1,4% hasta superar los US$14.067 por tonelada, mientras que los futuros negociados en el mercado Comex de Estados Unidos llegaron a subir 2,3%, acercándose a los máximos alcanzados durante mayo.
El ajuste también se refleja en la curva a plazo de la LME: los contratos a corto plazo se negociaron con una prima de 99,50 dólares por tonelada frente a los futuros a tres meses, un fuerte salto desde los 30 dólares de la semana anterior, marcando el mayor "backwardation" desde enero. Para los "traders", esto apunta a una presión en la oferta a corto plazo.
Los especialistas coinciden en que la tendencia alcista no responde únicamente a cuestiones coyunturales. También se explica por cambios estructurales en la economía global. La expansión de las redes eléctricas, la transición hacia energías limpias, la electrificación de industrias y el crecimiento de la inteligencia artificial incrementan la necesidad de cobre, un metal clave por su elevada capacidad para conducir electricidad.
El desarrollo de grandes centros de datos representa uno de los principales motores de esa demanda. Estas instalaciones, esenciales para procesar modelos de inteligencia artificial y servicios de computación en la nube, requieren cantidades significativamente mayores de cobre que los centros de datos tradicionales debido a sus necesidades de infraestructura eléctrica y sistemas de refrigeración.
Las proyecciones del sector anticipan que la capacidad global de centros de datos podría casi duplicarse antes de 2030, mientras que la inversión de las principales empresas tecnológicas en infraestructura superaría US$1 billón en 2027, con una parte importante destinada al desarrollo de plataformas de inteligencia artificial.
En ese contexto, distintos estudios advierten que la producción minera podría no alcanzar para cubrir la demanda futura. Algunas estimaciones proyectan que el déficit mundial de cobre podría llegar a 10 millones de toneladas anuales hacia 2040, equivalente a cerca de una cuarta parte del consumo previsto para ese período.
El renovado interés por el cobre también vuelve a poner el foco sobre los proyectos mineros de América Latina, una región que concentra una parte importante de las reservas mundiales del metal. En ese escenario, Argentina aparece entre los países con mayor potencial de crecimiento a partir de los desarrollos de cobre que buscan avanzar en los próximos años.
Agencia Bloomberg