Reservas: las ON ya aportan US$1.000 millones por mes

Las emisiones de obligaciones negociables mantienen un ritmo cercano a los US$1.000 millones mensuales y se consolidan como una fuente estable de divisas. El flujo fortalece las reservas del Banco Central, mejora las condiciones de financiamiento y favorece una reducción sostenida del riesgo país.

Las empresas argentinas consolidaron su regreso al mercado internacional de crédito y con ello generaron una nueva vía de ingreso de dólares para la economía. Las colocaciones de obligaciones negociables (ON) y de deuda provincial se estabilizaron en torno a los US$1.000 millones mensuales, un flujo que no solo permite financiar inversiones y refinanciar pasivos, sino que también amplía la oferta de divisas y contribuye al fortalecimiento de las reservas del Banco Central.

Este proceso comenzó a ganar fuerza tras las elecciones legislativas de octubre de 2025, favorecido por la caída del riesgo país y por una mayor confianza de los inversores en el escenario financiero argentino. Desde entonces, el mercado logró sostener un volumen constante de emisiones, especialmente por parte de compañías vinculadas a los sectores energético y petrolero.

Un circuito que fortalece las reservas

El impacto de estas operaciones trasciende el financiamiento empresarial. Cuando las compañías obtienen fondos en el exterior y venden esos dólares en el mercado local para afrontar sus necesidades operativas, incrementan la oferta de divisas disponible. Ese mayor flujo facilita las compras del Banco Central y contribuye a mejorar el nivel de reservas internacionales.

A su vez, un balance más sólido del BCRA ayuda a reducir uno de los principales factores que alimentan el riesgo país. Con un indicador más bajo, tanto empresas como provincias pueden acceder nuevamente al crédito a tasas más competitivas, generando un círculo virtuoso que favorece nuevas emisiones.

Además, este ingreso de dólares aporta una fuente de divisas menos dependiente de la estacionalidad propia del complejo agroexportador, diversificando el origen de los recursos que ingresan al mercado cambiario.

Un mercado que alcanzó velocidad de crucero

Analistas del mercado coinciden en que no se observa una aceleración reciente de las colocaciones, sino la consolidación de una tendencia que comenzó a fines de 2025.

Martín Mejía, analista de Asset Management de Cohen, destacó que el riesgo país se mantuvo durante los últimos meses por debajo de los 600 puntos básicos y recientemente perforó el umbral de los 400 puntos, el nivel más bajo desde abril de 2018. Ese escenario permitió que las empresas accedieran a financiamiento en dólares con costos considerablemente menores.

En la misma línea, Solana Cucher, economista de Portfolio Personal Inversiones (PPI), sostuvo que las emisiones parecen haberse estabilizado alrededor de los US$1.000 millones mensuales, luego del fuerte incremento registrado entre noviembre y enero, cuando muchas compañías concretaron operaciones que habían quedado postergadas durante el período electoral.

Energía y petróleo lideran las emisiones

El sector energético continúa siendo el principal protagonista del mercado de deuda corporativa. La necesidad de financiar nuevos proyectos y acompañar el crecimiento de la producción explica gran parte de las colocaciones realizadas en los últimos meses.

Entre las operaciones más importantes se destacan:

Pluspetrol, que obtuvo US$450 millones mediante una emisión en dólar cable con vencimiento en 2037 y una tasa del 7,55%.

Edenor, que colocó US$213 millones a una tasa del 7,5% con vencimiento en 2029.

Vista, que emitió dos series de obligaciones negociables por un total de US$150 millones, destinadas principalmente a refinanciar deuda existente y reducir su costo financiero.

El sector financiero también incrementó su participación. Banco Nación, Banco de Valores y BBVA recurrieron al mercado en las últimas semanas, aunque con emisiones de menor escala.

Uno de los casos fue Banco de Valores (VALO), que colocó una obligación negociable por US$20 millones destinada a ampliar su cartera de créditos corporativos. La demanda superó ampliamente el monto ofrecido, reflejando el interés de los inversores por los instrumentos de deuda privados argentinos.

Un aporte clave para el Banco Central

El vínculo entre las emisiones privadas y la acumulación de reservas volvió a quedar en evidencia cuando el Banco Central realizó una compra de US$532 millones en una sola jornada, la más importante desde el inicio del actual programa de fortalecimiento de reservas.

Diversos analistas asociaron esa operación con la liquidación de una importante colocación corporativa, ya que las empresas deben ingresar y vender las divisas antes de volver al mercado para afrontar futuros pagos de intereses.

En lo que va del año, las emisiones locales e internacionales ya acumulan alrededor de US$10.900 millones, consolidándose como un aporte relevante para el mercado cambiario.

El desafío: sostener el flujo de dólares

Los especialistas consideran que la continuidad de esta dinámica dependerá tanto del contexto internacional como de la evolución del programa económico local.

Eric Ritondale, economista jefe de Puente, advirtió que la reducción estructural del riesgo país solo será sostenible si el Banco Central logra fortalecer sus reservas de manera permanente y no únicamente mediante ingresos transitorios.

A ese escenario se suman factores externos, como el nivel de tasas de interés en Estados Unidos, la volatilidad derivada de los conflictos geopolíticos y las decisiones futuras de la Reserva Federal, además del impacto que podría tener el calendario electoral argentino de 2027 sobre las expectativas de los inversores.

No obstante, mientras las empresas mantengan abierto el acceso al financiamiento internacional y continúe el ingreso de divisas por emisiones corporativas, el Banco Central contará con una herramienta adicional para robustecer sus reservas, reducir el riesgo país y mejorar progresivamente las condiciones de financiamiento para el sector privado.

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