"Súper Niño": qué efectos económicos podría tener en Argentina

La agencia climática de Estados Unidos estima un 81% de probabilidades de que se desarrolle un evento de gran intensidad. Mientras algunas provincias ya monitorean el escenario, un informe de Morgan Stanley advierte sobre los riesgos y las oportunidades para la economía argentina.

Las proyecciones climáticas internacionales volvieron a encender las alarmas por la posible llegada de un episodio de El Niño de gran magnitud. La Administración Nacional Oceánica y Atmosférica de Estados Unidos (NOAA) confirmó que ya existen condiciones compatibles con este fenómeno y estimó en un 81% la probabilidad de que evolucione hacia un evento "muy fuerte", uno de los más intensos registrados desde mediados del siglo pasado.

Ante este panorama, el Gobierno nacional comenzó a coordinar acciones preventivas con las provincias que podrían verse más afectadas por el aumento de las precipitaciones, mientras analistas financieros evalúan las posibles consecuencias económicas.

Un fenómeno con impacto climático y económico

El Niño se produce cuando las aguas superficiales del océano Pacífico ecuatorial alcanzan temperaturas superiores a las habituales. Generalmente se extiende entre nueve y doce meses y sus efectos suelen intensificarse hacia septiembre, con un segundo pico durante el verano.

Además de alterar el régimen de lluvias y temperaturas, el fenómeno puede provocar importantes consecuencias económicas. Entre ellas se encuentran daños por inundaciones o sequías, aumentos en los precios de los alimentos por problemas en la producción y mayores gastos públicos destinados a la asistencia de las zonas afectadas.

El Gobierno inició contactos con las provincias

Frente a las proyecciones, la Casa Rosada comenzó a mantener reuniones con gobernadores para coordinar medidas preventivas.

Según trascendió, el jefe de Gabinete, Diego Santilli, y la secretaria General de la Presidencia, Karina Milei, mantienen conversaciones con mandatarios provinciales y prevén recorrer durante las próximas semanas algunos de los distritos con mayor riesgo.

Uno de los primeros destinos sería Chaco. En tanto, en Tucumán ya se registran lluvias consideradas entre las más intensas de las últimas cinco décadas, situación que provocó demoras en la cosecha de limones y aumentó la preocupación por posibles inundaciones hacia fin de año.

Morgan Stanley: un riesgo manejable

En un informe difundido esta semana, Morgan Stanley analizó las implicancias del fenómeno para las economías emergentes y consideró que El Niño no debe interpretarse como un shock similar al provocado por una crisis petrolera.

Según la entidad financiera, sus efectos serán graduales, concentrados en determinados países y, en términos generales, administrables.

El mayor impacto climático se espera entre septiembre y enero de 2027, mientras que durante la segunda mitad del próximo año el fenómeno comenzaría a perder intensidad.

Argentina aparece entre los países que podrían beneficiarse

A diferencia de otras economías de la región, el informe ubica a Argentina entre los países que podrían obtener un resultado favorable si las lluvias mejoran el rendimiento de los principales cultivos.

Junto con Chile, Uruguay, Paraguay y México, el país figura entre las naciones donde un aumento moderado de las precipitaciones podría impulsar las cosechas de soja, maíz y trigo, fortalecer las exportaciones agroindustriales y aumentar el ingreso de divisas.

Por ese motivo, Morgan Stanley califica a Argentina como uno de los soberanos con menor nivel de riesgo dentro del universo de países emergentes y la considera un caso con potencial de mejora.

El principal riesgo: las inundaciones

No obstante, el escenario positivo depende de que las lluvias no superen los niveles normales.

Un exceso de precipitaciones podría provocar inundaciones que afecten la producción agrícola, la infraestructura y el ingreso de dólares provenientes del sector exportador, una posibilidad que explica la preocupación de varios gobernadores.

Aun así, el banco considera que, salvo un daño significativo sobre los cultivos, el fenómeno no debería modificar el escenario macroeconómico ni alterar las perspectivas del Banco Central.

Ecuador, el país más comprometido

El informe identifica a Ecuador como uno de los países más vulnerables frente a un episodio extremo de El Niño.

Allí confluyen varios riesgos simultáneos: posibles problemas en la generación hidroeléctrica, inundaciones que amenazan exportaciones estratégicas como banana, cacao y camarón, y el peligro de daños en los principales oleoductos debido a procesos de erosión.

También aparecen entre las economías más expuestas Mozambique, Zambia, Colombia, Costa Rica y Perú, además de otros países de África y América Latina.

Un desafío para la inflación

Desde una perspectiva macroeconómica, Morgan Stanley considera que el mayor efecto de El Niño podría sentirse sobre la inflación más que sobre el crecimiento económico.

El informe sostiene que un evento climático de gran intensidad podría ralentizar el proceso de desaceleración de los precios en algunos países, aunque no modificaría de manera significativa el rumbo de las políticas monetarias.


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