El agua de las nevadas duplicará el caudal de los ríos de Mendoza
El Departamento General de Irrigación presentó el Pronóstico de Escurrimientos 2026-2027 y proyectó más del doble del volumen registrado en el ciclo anterior. Sergio Marinelli destacó el impacto positivo para el agro, aunque advirtió sobre los riesgos de tormentas intensas y granizo.
El Departamento General de Irrigación presentó el Pronóstico de Escurrimientos 2026-2027, que anticipa una temporada marcada por un fuerte incremento en los caudales de los principales ríos mendocinos como consecuencia de las importantes nevadas registradas durante el invierno en la alta montaña. El escenario estará además atravesado por la presencia del fenómeno de El Niño.
La presentación estuvo encabezada por el superintendente de Irrigación, Sergio Marinelli, y contó con la participación del intendente de la Ciudad de Mendoza, Ulpiano Suárez. También estuvieron el director de Gestión Hídrica, Rubén Villodas, investigadores del Conicet y del IANIGLA, entre ellos Maximiliano Viale y Ezequiel Toum, además de autoridades vinculadas con la gestión hídrica de San Juan.
Marinelli describió el panorama como particularmente favorable para la disponibilidad de agua durante el próximo ciclo. "Va a ser un año muy bueno en el aspecto de que va a haber suficiente agua para todos los usos, especialmente para el agro", señaló.
El funcionario explicó la magnitud del salto respecto de la temporada anterior. Mientras el ciclo pasado registró unos 800 hectómetros, para 2026-2027 se estima un escurrimiento de aproximadamente 1.800 hectómetros.
"Estamos recontra cubiertos: va a sobrar aproximadamente en 1 año y medio el volumen equivalente al embalse Potrerillos", sostuvo Marinelli al dimensionar la cantidad de recurso disponible.
Más agua para los ríos y recuperación ambiental
El mayor aporte de los ríos permitirá sostener durante más tiempo los caudales y ampliar la disponibilidad para los distintos usos. De acuerdo con las proyecciones de Irrigación, el escenario también favorecerá la recuperación de ambientes naturales, entre ellos las lagunas de Rosario.
Además, la coordinación con San Juan permitirá avanzar en aportes destinados a la recuperación del acuífero de la zona de Guanacache, un proceso que también busca generar mayor previsibilidad para los productores de la región.
Sin embargo, desde Irrigación remarcaron que una mayor disponibilidad del recurso no implica que desaparezcan los riesgos. Por el contrario, durante el verano la concentración de precipitaciones intensas puede generar nuevos problemas.
El riesgo: lluvias intensas, desbordes y granizo
En Mendoza las precipitaciones anuales en el oasis centro-este se ubican, en promedio, entre 200 y 350 milímetros. Por eso, uno de los principales desafíos consiste en la posibilidad de que una cantidad importante de lluvia se concentre en períodos muy breves, especialmente cuando las tormentas llegan acompañadas de granizo.
Marinelli explicó que la abundancia de agua también puede transformarse en un problema cuando coincide con eventos meteorológicos extremos.
"Cuando está cargado un canal de riego y viene una tormenta muy grande, la abundancia también es mala: el agua puede salirse del cauce, romper calles e inundar fincas", advirtió.
Para reducir ese tipo de riesgos, Irrigación trabaja en protocolos de alerta temprana junto con Defensa Civil, el Servicio Meteorológico Nacional y EMESA, con el objetivo de anticipar hasta tres días la ocurrencia de eventos meteorológicos extremos.
Una plataforma para planificar el agua hasta 2050
Durante la jornada también fue presentada una plataforma hidroclimática desarrollada junto al IANIGLA. La herramienta combina información histórica, registros nivometeorológicos y proyecciones vinculadas con la variabilidad climática para mejorar la planificación y la toma de decisiones.
El organismo, además, puso el foco en que una temporada excepcionalmente favorable no resuelve el problema estructural de disponibilidad de agua que Mendoza enfrentará en las próximas décadas.
Marinelli advirtió que, si se cumplen las proyecciones climáticas hacia 2050, la provincia podría enfrentar una diferencia superior a 1.000 hectómetros entre el agua disponible y el volumen mínimo necesario considerando todos sus ríos.
Frente a ese escenario, estimó que Mendoza necesitará desarrollar un programa de inversiones de aproximadamente U$S4.000 millones hasta 2050, equivalente a unos U$S160 millones anuales, destinado principalmente a mejorar la eficiencia del riego y la distribución de agua potable.
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