Nueva ley de arbolado: las claves para entender cómo se aplicará en Mendoza

Ignacio Haudet, director de Biodiversidad explicó en Radio Post los principales cambios de la normativa. Los municipios podrán actuar de manera inmediata ante árboles que representen un riesgo, deberán actualizar el censo del arbolado y planificar la reposición para preservar el bosque urbano frente al cambio climático.

La nueva reglamentación de la Ley de Arbolado Público de Mendoza introduce cambios en la forma en que los municipios podrán intervenir sobre los árboles de la provincia y busca agilizar las respuestas ante ejemplares que representen un riesgo. El objetivo, al mismo tiempo, es fortalecer la planificación y preservar el bosque urbano.

Así lo explicó Ignacio Haudet, director de Biodiversidad y Ecoparque de Mendoza, durante una entrevista en el programa "Tenés que saberlo" por Radio Post, en la que detalló los alcances de la modificación de la normativa y planteó la necesidad de tomar decisiones sobre el arbolado a partir de criterios técnicos y de planificación.

Según explicó Haudet, la modificación alcanza a cinco artículos de la ley original y uno de los cambios centrales es la delegación de determinadas facultades a los municipios.

"En esos artículos lo que se modificó fue tal vez la autonomía bien entendida o la posibilidad de accionar frente a ciertos momentos sobre algunos ejemplares y mejorar o acelerar los procesos administrativos para la toma de decisiones", señaló.

Los municipios podrán intervenir ante situaciones de riesgo

Uno de los principales cambios apunta a reducir los tiempos de respuesta cuando existe un árbol que puede generar peligro.

Haudet explicó que anteriormente, ante un problema con un árbol ubicado frente a una vivienda, el vecino iniciaba un expediente ante el municipio, pero ese trámite debía ser elevado posteriormente a la Provincia para que se completara el proceso administrativo.

"Era una burocracia que tal vez no era necesaria. Entonces se le ha delegado la facultad a los municipios para poder actuar, pero con una planificación a 4 años, con un reporte anualizado de las cosas que se hizo, que se van a hacer", explicó.

El funcionario aclaró que esta transferencia de facultades no implica que cada municipio pueda actuar sin planificación. El arbolado público continúa siendo considerado un recurso natural de dominio provincial, de acuerdo con la normativa vigente y la Constitución.

La modificación busca, en cambio, que los gobiernos locales tengan mayor capacidad para resolver situaciones concretas sin atravesar todo el circuito administrativo anterior.

En particular, Haudet remarcó que los municipios ya contaban con herramientas para actuar cuando existía un riesgo inminente de caída, frente a árboles secos o ejemplares que hubieran cumplido su ciclo vital. La novedad es que esa posibilidad queda ahora incorporada expresamente a la ley.

"Lo que se ha puesto ahora de manifiesto en la ley es que eso ya puede ser, ya pueden accionar en forma inmediata", sostuvo.

El censo del arbolado será obligatorio

Otro de los puntos que Haudet consideró fundamentales es la actualización del censo del arbolado público.

A partir de la nueva normativa, los municipios deberán mantener actualizada la información sobre los ejemplares existentes y aquellos que no participaron de los relevamientos anteriores deberán realizar el correspondiente registro.

"Es muy importante también el censo del arbolado público, algo que ahora de forma obligatoria los municipios tienen la obligación de actualizar esa información", afirmó.

Para el funcionario, contar con información actualizada resulta indispensable para tomar decisiones y elaborar una planificación adecuada sobre qué árboles conservar, cuáles requieren intervención y dónde resulta necesario realizar nuevas plantaciones.

Tres árboles por cada ejemplar retirado

La normativa también establece una tasa mínima de reposición de tres árboles por cada ejemplar que sea erradicado.

Audet explicó que esta obligación no significa necesariamente que, si se retira un árbol frente a una vivienda, se planten tres ejemplares exactamente en ese mismo lugar.

"Si yo frente a mi casa tengo un árbol y lo van a erradicar por el motivo que fuere, no es que me van a plantar frente a mi domicilio 3 porque no van a tener esa expresión vegetativa que corresponda", explicó.

La reposición deberá formar parte de la planificación municipal. Si un municipio informa que durante un año retiró 30 árboles, deberá contemplar una reposición mínima de 90 ejemplares.

La intención es que esa compensación se realice en el mismo sector o en zonas cercanas, mediante espacios verdes, nuevos espacios públicos u otros lugares habilitados para la plantación.

"El valor ecosistémico que brinda el árbol sea en el mismo lugar o en las cercanías de donde fue erradicado", explicó Haudet.

El objetivo es preservar la cobertura vegetal

El funcionario remarcó que la reposición de tres ejemplares por cada árbol retirado también contempla un problema frecuente: la pérdida de árboles nuevos antes de que alcancen un desarrollo suficiente.

"La tasa de reposición responde un poco al fracaso que pudiera tener la plantación de un árbol nuevo. Muchas veces se mueren, entonces la intención es que se vayan cubriendo los nichos existentes", señaló.

El objetivo final es evitar la pérdida del bosque urbano y mantener una cobertura vegetal continua.

Haudet planteó además que cada intervención debería comenzar con una pregunta: por qué se necesita retirar ese árbol. Puede tratarse de problemas vinculados con la ubicación, las acequias, la infraestructura o la falta de espacio adecuado para su desarrollo.

"La intención es preservar el bosque urbano, para que se genere la canopia continua y que los valores ecosistémicos que tiene el forestal como un servicio como tal vital lo entendamos de esa manera", afirmó.

En ese sentido, también llamó a evitar que un árbol sea eliminado simplemente por razones estéticas o de comodidad.

La planificación, sostuvo, debe permitir que convivan las distintas necesidades de una ciudad: infraestructura, tendido eléctrico, circulación, seguridad y servicios ambientales.

"Es tan importante la parte eléctrica como la parte del servicio que brinda el árbol. Entonces, de alguna manera, que esos servicios puedan coexistir y que sean fundamentales", sostuvo.

Arbolado y cambio climático: qué especies plantar

Otro de los desafíos que plantea la nueva etapa es definir qué especies plantar y dónde hacerlo, especialmente frente al cambio climático y el aumento de los fenómenos meteorológicos extremos.

Audet sostuvo que el arbolado cumple un papel importante en la adaptación de las ciudades frente al aumento de las temperaturas y remarcó que las decisiones deben basarse en conocimiento técnico.

"Este cambio climático que ya existe, que es inminente, que es científico, que bueno, estas olas de calor que provocan en las ciudades, también es sabido que los árboles cumplen un papel, son una parte de la mitigación de este cambio climático, también nos permiten la vida en ciudades", explicó.

En este escenario, consideró fundamental seleccionar las especies de acuerdo con el lugar donde serán plantadas. No es lo mismo un ejemplar destinado a una plaza que otro que se ubicará en una esquina, cerca de una ruta o junto a una infraestructura.

"Siempre se va a buscar que sean de bajo requerimiento hídrico y mantenimiento", indicó, aunque aclaró que la elección también dependerá de la función que deba cumplir el árbol.

El caso de los eucaliptos y los árboles en las rutas

Audet puso como ejemplo a los eucaliptos, una especie tradicionalmente utilizada en distintos sectores de Mendoza, pero que puede presentar riesgos cuando se encuentra en determinados lugares.

"Sabemos que un eucalipto al lado de una ruta es un peligro", afirmó.

El funcionario explicó que los árboles tienen procesos naturales de crecimiento y pérdida de ramas, pero señaló que los eucaliptos pueden generar inconvenientes debido a su tamaño y a la posibilidad de que se quiebren determinadas ramas.

"Los eucaliptos tienen esa desventaja de alguna manera de un poco en donde se quiebran sus ramas y te pueden llegar a producir. Son árboles muy grandes que pueden llegar a generar un daño", explicó.

Por eso, consideró que algunos paisajes tradicionales de Mendoza deberán ser revisados a partir de criterios técnicos actuales.

"Esa fisonomía que muchas rutas nuestras tienen con álamos muy esbeltos y o con palmeras o con estos eucaliptos, bueno, tendrán que repensarse para este nuevo perfil de calles, para esta nueva magnitud", sostuvo.

La idea, aclaró, no es reemplazar todo el arbolado por una única especie. "No es que vamos a poner moreras por todos lados, no es la intención, pero sí hacer una variabilidad de las especies que se han podido adaptar a las ciudades y que han respondido bien", señaló.

También se revisará el arbolado de rutas y accesos

En la entrevista, Haudet también fue consultado específicamente por el carolino, una especie que puede encontrarse en distintos carriles y caminos de Mendoza.

El funcionario señaló que esta especie también está siendo revisada dentro de la planificación, particularmente en aquellos sectores donde antiguas rutas o accesos quedaron incorporados a los ejidos municipales.

El nuevo esquema, en definitiva, busca que el arbolado deje de ser abordado únicamente cuando aparece un problema y pase a formar parte de una planificación de largo plazo, con información actualizada, criterios técnicos, reposición de ejemplares y adaptación a las nuevas condiciones climáticas.

La modificación de la ley apunta así a combinar dos objetivos que, según Haudet, deben avanzar juntos: agilizar las intervenciones cuando existe un riesgo y, al mismo tiempo, evitar que esas intervenciones reduzcan el patrimonio forestal de Mendoza.


Editó Carina Pérez

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