Cómo el cierre de escuelas afecta su salud mental

Informe de los ministerios de educación de El Salvador (MINED), Costa Rica (MEP) y el Instituto de Bienestar Familiar en Colombia (ICBF) unieron fuerzas con Innovations for Poverty Action (IPA) y el Banco Interamericano de Desarrollo (BID).

BID

Con la repentina interrupción de la educación presencial, los padres y madres de familia de todo el mundo hacen malabares con los modelos de educación a distancia e híbridos. Además de ser a menudo empleados a tiempo completo, numerosos padres, madres y cuidadores también asumieron el rol de educadores de la noche a la mañana. La carga adicional para las familias se produce a costa de una disminución de su salud mental.

En América Latina, los ministerios de educación de El Salvador (MINED), Costa Rica (MEP) y el Instituto de Bienestar Familiar en Colombia (ICBF) unieron fuerzas con Innovations for Poverty Action (IPA) y el Banco Interamericano de Desarrollo (BID), para explorar las experiencias de los padres y madres en torno a la educación a distancia dictada por la emergencia sanitaria. Más allá de la información sobre las funcionalidades de las plataformas de aprendizaje en línea y del acompañamiento telefónico, la encuesta de más de 61.000 familias muestra un escenario con un costo a la salud mental de los padres y madres que se enfrentan con la educación a distancia e híbrida, además de otros desafíos por la pandemia. Un 85% de las personas cuidadoras presentan al menos un síntoma de malestar, calculados con base en la Escala de Depresión del Centro de Estudios Epidemiológicos (CESD-R).

Aunque la salud mental de todos los grupos de edad tiene un efecto negativo durante la pandemia actual, las madres con niños pequeños parecen verse particularmente afectadas. Este grupo soporta la carga de la educación a distancia, mientras que a menudo cuida a bebés y niños pequeños. La encuesta revela que el 84% de las madres de niños pequeños participan en la educación a distancia de sus hijos, en comparación con solo el 6% de los padres.

Los datos de la encuesta sugieren que las responsabilidades adicionales parecen afectar negativamente el bienestar de las madres. Las mujeres que son el principal sostén de la familia reportan niveles más altos de malestar psicológico en comparación con otras mujeres con niños pequeños. De manera similar, cuantos más hijos(as) tiene una mujer, mayor es su nivel general de malestar, aumentando progresivamente del 53% en los hogares con un solo hijo, al 61% en los hogares con cinco hijos. Los factores económicos, como la pérdida de empleo y la reducción de los ingresos, también aumentan el malestar de las mujeres. Por ejemplo, en Colombia, el nivel de malestar de las mujeres es un 13% más alto en los hogares con pérdida de empleo o ingresos debido a la pandemia, en comparación con las mujeres de otros hogares.

La presenta infografía fue realizada por Juan Manual Hernández-Agramonte, ganador del concurso de visualizaciones sobre desigualdad del BID.

Las madres informan más problemas de salud mental que los padres, lo que resulta en brechas de salud mental de género: tristeza (28%), falta de apetito (27%), angustia general (24%), miedo (19%), agotamiento (17%), e insomnio (15%). Costa Rica tienen las brechas de género más elevadas, incluyendo diferencias de 35% y 37% en los indicadores de inapetencia y tristeza. La brecha aumenta del 16% al 21% cuando comparamos hogares donde los padres no participan en la educación a distancia de sus hijos, con hogares donde los padres acompañan a su hijo/a.

Es esencial apoyar a las madres en este momento desafiante, no solo para disminuir sus factores de estrés, sino para evitar que su angustia se filtre a la siguiente generación. Investigaciones internacionales revelan que el estrés de las familias tiene implicaciones a largo plazo para el desarrollo cerebral de los niños.


[1] Agradecemos el excelente apoyo de los Asociados de Investigación de IPA Kelly Montaño, Rayssa Ruiz y Carlos Urrutia; y el diseño gráfico de Ekizache Foxua.

LAS AUTORAS

Brunilda Peña de Osorio. Psicóloga con experiencia en derechos humanos, género, y educación inicial. En su rol como Directora Nacional de Educación Inicial del Ministerio de Educación, Ciencia y Tecnología de El Salvador, Brunilda ha desarrollado sistemas de protección de niñez y adolescencia, estimulación temprana y educación inicial para niños y niñas. Brunilda es la autora del currículo nacional para la primera infancia y cuenta con experiencia en evaluaciones de servicios de salud para la niñez, y desarrollo de metodologías de formación en servicio de docentes del nivel de educación inicial.

Olga Namen es investigadora de Innovations for Poverty Action (IPA). Sus áreas de investigación son la economía del desarrollo, el análisis de políticas educativas y el desarrollo de la primera infancia. Tiene un doctorado en Políticas Públicas de la Universidad de Chicago.

Juan Manuel Hernández-Agramonte es el Director Regional Adjunto de IPA para América Latina y el Caribe. Anteriormente se desempeñó como Director de País de la oficina de país de IPA en Perú, Bolivia y Paraguay. Antes de trabajar para IPA, fue gerente de políticas de J-PAL LAC, donde trabajó en el desarrollo de iniciativas gubernamentales para incorporar pruebas en las decisiones políticas. Uno de los principales proyectos que lideró fue la creación del Laboratorio de Educación del Ministerio de Educación del Perú (EduLAB, ahora conocido como MineduLAB) del cual fue coordinador. También se ha desempeñado como Coordinador de Investigaciones para IPA en Honduras, Perú y Paraguay, y en UNICEF, OIM y OIT. Tiene una Maestría en Estudios de Desarrollo Internacional de la Universidad de Amsterdam y una Licenciatura en Sociología de la Universidad Complutense de Madrid.

Emma Näslund-Hadley es especialista líder en educación del Banco Interamericano de Desarrollo (BID) en Washington DC, donde dirige y colabora en el diseño y ejecución de una amplia gama de proyectos y reformas del sector educativo en América Latina y el Caribe. La investigación de Emma abarca desde la educación preprimaria hasta la secundaria, centrándose en descubrir procesos de aprendizaje en el aula que promuevan el desarrollo en los niños de conocimientos conceptuales y generalizables en matemáticas y ciencias. Anteriormente ocupó cargos en el Parlamento Europeo y las Naciones Unidas. Emma tiene una maestría en economía y finanzas internacionales de la Universidad de Linköping y una maestría en Asuntos Públicos de la Universidad de Princeton.

María Loreto Biehl. Especialista Senior en Educación en las oficinas de el Banco Intermamericano de Desarrollo en Argentina.

Laura Ochoa Foschini. Subdirectora de Gestión Técnica para la Atención a la Primera Infancia del ICBF con más de 10 años de experiencia en políticas públicas sociales y territoriales. Administradora de empresas de la Universidad de La Sabana, magíster en Administración Pública de la Universidad de Columbia y magíster en Gerencia del Desarrollo del London School Economics and Political Science.

Guisselle Alpizar.


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