Cuando el poder se sienta a la mesa

Una conversación con Mariana Juri sobre mujeres, política y una Mendoza que todavía espera ser contada.

En Memo y Mendoza Post comenzamos una serie de entrevistas a mujeres de la política mendocina, en Mendoza y en la Nación. Mujeres que han transitado espacios de decisión, que han ocupado cargos, que han ganado elecciones y que también han tenido que aprender, muchas veces a fuerza de experiencia, a moverse en un territorio donde todavía existen reglas que no siempre están escritas. Hoy comenzamos con la senadora nacional Lic. Mariana Juri, y lo hacemos desde un lugar diferente: intentando mirar la política desde lo femenino, desde aquello que ocurre detrás del cargo, detrás del discurso y detrás de la fotografía oficial.

Hay conversaciones que empiezan antes de que alguien diga la primera palabra. Tal vez empiezan en una mirada, en una copa que se levanta despacio, en el murmullo de una mesa que todavía no sabe qué historias va a escuchar. Anoche, en Requete Lindo de Memo, la política tuvo otra temperatura. No llegó con la solemnidad de los recintos ni con el apuro de las declaraciones. Llegó vestida de conversación. Y quizás por eso resultó interesante.

Porque cuando la política se sienta a conversar, sin la protección de un discurso escrito, aparece algo más difícil de esconder: la mujer que hay detrás del cargo, la historia que hay detrás de la dirigente, las preguntas que todavía siguen abiertas detrás de las respuestas.

Mariana Juri conoce los escenarios. Los ha recorrido desde distintos lugares: como mujer, como funcionaria, como legisladora y como profesional del turismo, una profesión que terminó convirtiéndose también en una manera particular de mirar a Mendoza. Pero en el conversatorio "Vino la política" no interesaba demasiado hacer el inventario de los cargos ocupados ni repasar una trayectoria que ya conocemos. Interesaba otra cosa: saber qué queda de una mujer después de tantos años de transitar la política.

Porque hay una pregunta que pocas veces se les hace a las mujeres que llegan al poder: cuánto tuvieron que dejar en el camino para poder permanecer allí. La política les pide firmeza, pero muchas veces les cobra caro esa firmeza.

Les pide sensibilidad, pero después las juzga cuando la muestran. Les pide que sean fuertes, aunque no demasiado; que tengan carácter, aunque no incomoden; que lideren, pero sin dejar de agradar. Y en ese territorio, donde tantas mujeres aprendieron a caminar midiendo cada paso, quisimos comenzar por una pregunta que no habla de cargos ni de elecciones, sino de experiencia y de aquellas batallas que solamente el tiempo permite reconocer. 

Aquí vamos con unas preguntas a Mariana que generosamente nos otorgó:

- ¿Marian, qué batalla dejaste de dar después de tantos años en la política y qué batalla todavía siente que una mujer tiene que dar para que su voz sea escuchada?

Absolutamente ninguna. Al contrario, aprovecho cada nueva experiencia que me da la política, la vida cotidiana, mi vida universitaria, los aportes que me hacen muchos mendocinos para redoblar aún más los esfuerzos. No me resignaría jamás, desde cualquier lugar que me toque en poner todo mi esfuerzo para que los argentinos vivamos mejor. Las mujeres sin dudas hemos ido ocupando cargos más relevantes en los últimos tiempos, pero sin dudas falta mucho más. Muchos días me detengo en el Senado de la Nación a ver imágenes del senado de hace no tantos años. 100% hombres y pensemos hoy, las últimas dos presidentes del Senado mujeres, la actual presidente del bloque oficialista mujer, con quienes podemos estar más o menos de acuerdo, pero sin dudas una foto de ese avance de las mujeres, aunque todavía falte.

-Has transitado distintos lugares de la política: gestión municipal, gobierno provincial, Congreso y hoy el Senado. Si tuvieras que elegir una sola cosa que la política te enseñó y que no aprendiste en ningún libro, ¿qué sería? ¿Y qué cosa de la política todavía no lograste entender?

Sobre todo, he aprendido a partir de escuchar a distintas personas. Eso nos hace comprender lo diverso de la sociedad y por ende nos hace entender que debemos poner todo el esfuerzo justamente de poder llevar soluciones no solo a los que piensan como yo, o a quienes tienen los mismos problemas que yo.

Me cuesta mucho, pero mucho no enojarme cuando los políticos pierden tiempo en peleas estériles, que profundizan las diferencias en vez de encontrar puntos en común para solucionar los problemas de le gente que son muchos. Y tampoco logro entender los que minimizan la ejemplaridad en la política, la corrupción le hace mucho daño a que la sociedad reconstruya los vínculos con la política.

-Mendoza conquistó al mundo con nuestro vino, nuestra montaña y nuestra identidad. Pero hay una Mendoza que todavía casi no aparece en el mapa turístico: la de los pequeños pueblos, las historias familiares, las mujeres emprendedoras, las bodegas pequeñas, la gastronomía y los paisajes de nuestra ruralidad. Si mañana pudieras dibujar un nuevo mapa turístico de Mendoza desde cero, ¿qué lugar pondría en el centro y qué historia mendocina cree que todavía no estamos contando?

El turismo se construye entre todos y sobre todo con identidad. Nadie vendría a visitarnos sino encuentra aquí cosas distintas a las que encuentra en otros lugares. Y Mendoza tiene mucha identidad para contar y mostrar. Más que resolver a quienes o que lugares pondría en el centro, encararía un nuevo plan de desarrollo turístico, como ya lo hice, para que seamos los mendocinos lo que elegimos que y donde y sobre todo nos comprometemos en su desarrollo.

Quizás esta conversación no sea solamente sobre Mariana Juri. Quizás sea también sobre las mujeres que hoy miran la política desde afuera y todavía se preguntan si ese lugar también puede ser suyo. A ellas les diría que sí. Que entren. Que ocupen las mesas, las bancas, las decisiones. Pero que no olviden nunca quiénes eran antes de que alguien les pusiera un cargo delante del nombre. Porque la política necesita mujeres con coraje, pero necesita, sobre todo, mujeres que no tengan que dejar de ser ellas mismas para hacer política.

Tal vez esa sea la verdadera transformación: llegar lejos sin perder la propia voz. Y cuando una mujer conserva su voz, abre una puerta para muchas otras. En este ciclo de notas iré compartiendo a las mujeres de la política mendocina de todos los partidos políticos.

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