De guantes y metales
Escuchamos la letra del tango que dice "Las nieves del tiempo platearon mi sien"; leemos en una noticia que "se trataba de ladrones de guante blanco"; estudiamos que determinada época cultural constituyó el "siglo de oro"; vemos en una crónica histórica que "su memoria está en el bronce". Nos preguntamos, entonces, qué hemos querido decir en cada caso.
Tanto el nombre de los metales como la alusión a los guantes están usados en lenguaje figurado. Cabe, pues, averiguar qué se ha expresado en cada caso.
En el área de los metales, vamos a centrar nuestro pensamiento en tres de ellos: el oro, la plata y el bronce. Si nos detenemos en el primero, encontramos una cantidad de locuciones acuñadas con este sustantivo: ‘siglo/edad de oro', para el diccionario académico, puede tener dos valores, ambos positivos: en primer lugar, usar esta locución sirve, para referirse a los escritores de la Antigüedad, al tiempo en que los hombres gozaron de vida justa y feliz; en consonancia con ello, se denomina ‘siglo de oro' al tiempo en que las letras, las artes, la política y otros aspectos han tenido mayor incremento y esplendor en un pueblo o país: "Ubicamos a esos autores en el Siglo de Oro de la literatura hispánica".
Se escucha por allí decir ‘el oro y el moro', con lo cual se da a entender que se ponderan ciertas ofertas ilusorias; puede también expresar el exagerado precio de lo que se espera o posee: "Es un hombre sumamente ambicioso, pues siempre pretende el oro y el moro".
Y si de algo o de alguien se dice que vale ‘oro en polvo', se está queriendo señalar que es excelente en su línea: "No te das cuenta, pero con esa persona has logrado oro en polvo en tu empresa".
Cuando se desea ponderar la hermosura, aseo y limpieza de algo o de alguien, se utiliza la locución ‘como un oro' o ‘como mil oros': "Mantienen el edificio como un oro". Semejantes por su valor apreciativo son las expresiones ‘como oro en paño' y ‘de oro' ya que se resalta que la persona o el objeto se presentan florecientes y felices.
En cambio, ‘poner algo de oro y azul' es equivalente a "ponerlo como un trapo", esto es, reprenderlo agriamente, con palabras ofensivas e injuriosas: "Exaltado su ánimo por la disputa, puso a su adversario de oro y azul". Si se toma aisladamente la locución ‘de oro y azul', varía su interpretación ya que equivale a decir que determinada persona es muy compuesta y adornada.
¡Cuánto honra a la persona si se le dice que ‘vale tanto oro como pesa'/'vale todo el oro del mundo'! Con cualquiera de las dos locuciones, se exalta el hecho de ser ella muy valiosa y de gran excelencia: "No sabe lo que tiene con esa ayudante, vale todo el oro del mundo".
También el oro está presente a través de los adjetivos ‘áureo' y ‘dorado'.
Respecto de ‘áureo', cuyo significado es "parecido al oro, dorado", el diccionario nos informa que se usa en lenguaje poético: "Impresionaban, al entrar a la vieja capilla, algunos detalles áureos en el altar". Como sustantivo, ‘áureo' era el nombre dado a la moneda de oro, acuñada por los emperadores romanos; luego, también una moneda de oro que circulaba en tiempos de Fernando III, el Santo, quien fuera rey de Castilla y León, en los albores del siglo XIII.
Además, la expresión ‘número áureo' era el que se escribía con caracteres de oro en los sitios públicos de Atenas; se sabe que este número correspondía al año en que, cada 19, se volvían a repetir las fases lunares en las mismas fechas.
Sinónimos de ‘áureo' son los adjetivos ‘aurífero' y ‘aurígero', que significan "que lleva o contiene oro".
Por su parte, ‘dorado' se define, referido a un color, como "semejante al del oro", por lo tanto, rubio, melado, brillante: "Cautivaba el brillo de sus doradas vestiduras". Dejando de lado lo visual, ‘dorado' es también lo esplendoroso, venturoso, radiante, feliz: "Eran los años de la dorada juventud".
Si nos acercamos al sustantivo ‘plata', tomado del fragmento del tango "Volver", podemos advertir que "las nieves del tiempo" representan las canas, el cabello blanco que da idea de la edad vivida; el verbo ‘platearon' nos está señalando que las sienes del cantor se han emblanquecido por el avance del tiempo y se muestran con ese color blanquecino propio de la plata. Se presenta como sinónimo ‘argentar' (del latín "argentum" = plata), definido como "dar o cubrir de plata algo". Vinculados aparecen los adjetivos ‘argentino' y ‘argénteo', bajo el concepto de "bañado de plata, de color parecido al de la plata": "Esa noche, la luna proyectaba un reflejo argénteo".
En distintos países de América, ‘plata' es equivalente a "dinero, moneda, riqueza": "Hay que ganar la plata para sustentarse". En relación con esta acepción, se da la locución coloquial ‘adiós mi plata': ella, en Argentina, Perú, Paraguay y Chile, indica que se ha producido un hecho o situación perjudicial para la persona que habla.
Si algo es dejado ‘como una plata', significa que ha quedado resplandeciente, limpio y hermoso: "Han dejado todo como una plata".
Cuando se usa la locución adverbial ‘en plata', se quiere señalar en forma coloquial que una acción ha sido hecha claramente, sin rodeos ni circunloquios; también, puede usarse esta expresión como final de un discurso, con el valor de "en sustancia, en resolución, en resumen".
La especificación ‘de plata', unida a algunos sustantivos, les otorga significados especiales; así, las ‘bodas de plata' señalan el vigésimo quinto aniversario de una boda o de otro acontecimiento solemne o muy señalado en la vida de quien lo celebra. ‘Medalla de plata' es la distinción que se otorga en algunas competiciones e instituciones a quien logra el segundo puesto en el orden de méritos. ‘Edad de plata' es la denominación que recibe la época en que las letras, las artes o la política de un país tienen florecimiento notable, pero inferior al que alcanzaron antes en la correspondiente edad de oro.
Existe una locución que nos hace pensar en delicadeza y finura: se trata de ‘tacita de plata'. Ella aparece cuando se quiere connotar que una cosa es muy limpia y delicada.
Al referirnos al ‘bronce', se viene a consideración la expresión ‘Edad del Bronce', que se define como aquel período de la edad de los metales, posterior a la época del cobre y anterior a la del hierro. Y la locución coloquial ‘gente del bronce' designa a la que es resuelta y pendenciera.
Haber obtenido ‘medalla de bronce' implica haber logrado, en una competición, una distinción que corresponde al tercer puesto en la clasificación.
‘Ser alguien de bronce' o ‘Tener un corazón de bronce' significa ser duro e inflexible y apiadarse dificultosamente; pero, específicamente, ‘ser de bronce' es equivalente a decir que alguien es robusto e infatigable en el trabajo.
Cuando algo ‘se escribe en bronce' se habrá querido decir que se lo retiene constantemente en la memoria. Recordamos aquí los famosos versos de Horacio en su Oda III, 30, cuando decía "Exegi monumentum aere perennius", que traducimos como "He erigido un monumento más perdurable que el bronce"; con ello, se proclama la inmortalidad de su obra, frente a lo efímero de todo lo que la vida nos presenta y al paso inexorable del tiempo.
Cerraremos la nota, hablando de algunas locuciones conocidas con el vocablo ‘guantes': ‘colgar los guantes', fuera del ámbito del boxeo, significa "desistir"; ‘arrojar el guante' a alguien es desafiarlo; ‘al duro y sin guante' es sinónimo de hablar sin rodeos y de tratar algo con rigor y exigencia.
Citamos, con este término, el refrán "Al que le caiga el guante, que se lo chante", que da a entender que se debe asumir las culpas y enfrentar las consecuencias de los hechos. Y, respecto de los metales, nos parece pertinente el refrán incluido por el Instituto Cervantes en su Refranero multilingüe: "La palabra es plata y el silencio es oro", en que queda enaltecida la discreción.