Murió el escritor y periodista Diego Rojas

Diego Rojas cultivó la amistad con medios y periodistas en una actitud que lo dejará en la buena memoria de todo el país.

En la madrugada de este lunes, y tras permanecer internado tres días en un hospital a causa de complicaciones por un trasplante, falleció el periodista y escritor Diego Rojas.

Trabajaba como redactor de la sección Cultura del diario Infobae y era muy querido en el ambiente por su actitud solidaria con sus compañeros. De hecho, siguió a la distancia el nacimiento de Memo y supo realizar aportes desinteresados, además de criticar y proponer notas, solo por pura pulsión periodística.

En 2010, tras el asesinato del militante del Partido Obrero Mariano Ferreyra, fue a ver al gremialista José Pedraza y logró una entrevista que, años más tarde, un tribunal usaría para condenarlo como partícipe necesario de ese crimen.

Parte de esa conversación formó parte del libro "¿Quién mató a Mariano Ferreyra?", una obra sobre el crimen del militante del Partido Obrero ocurrido en octubre de 2010, durante una manifestación de trabajadores ferroviarios.

En su cuenta de la red social X, Rojas (@zonarojas) se describía con humor como "periodista, porque peor es trabajar".

Y agregaba: "Ateísta y trotskista posrevolucionario. Dice no a la cerveza y a los progres. Cree que un Negroni no se le niega a nadie".

Cuando apenas tenía 9 años, los médicos le diagnosticaron hepatitis C.

Su vida transcurrió con normalidad hasta que, en 2020, debido al problema con su hígado estuvo dos meses internado en coma hasta que pudo ser trasplantado.

"Llevo en mi cuerpo parte del cuerpo de una mujer", relató Rojas durante una entrevista en Infobae.

Hijo de padres bolivianos, Rojas había nacido en 1977 en Buenos Aires.

De grande, estudió Letras en la Universidad de Buenos Aires (UBA), aunque finalmente se decidió por incursionar en el periodismo.

La familia cuenta que, desde muy chico, a poco de aprender solo a leer, se llevaba a los rincones el libro de Educación Cívica de la hermana y además leía sobre historia en secreto.

Últimamente, ya internado, quiso leer las actas judiciales del caso por el asesinato de León Trotsky, en México.

Un grupo de amigos se abocaron a la tarea y ese material está en este momento en viaje hacia la Argentina.

Otros títulos de su autoría fueron los libros Argentuits, El kirchnerismo feudal y La izquierda.

Su afán por la cultura se extendía a su gusto por el cine.

Durante los últimos años escribió regularmente en Infobae.

Antes, fue redactor en jefe de la revista Veintitrés y editor de la revista Contraeditorial.

Condujo el podcast cultural de Fundación Proa.

Escribió en Clarín y en el suplemento cultural ADN de La Nación.

Quienes lo seguían en las redes conocían también su vínculo con su perra Leni, una salchicha que él convirtió en un personaje, a quien mimó y que lo acompañaba en sus lecturas por los cafés.

Una entrevista para recordarlo

El diálogo de Gabriel Conte con el periodista y escritor Diego Rojas en 2013 en el programa "Visión Radium".

El periodista Diego Rojas, autor del libro "El kirchnerismo feudal", editado por Planeta, denunció que en la provincia de Santiago del Estero "hay sojeros fuertemente armados defendiendo los terrenos de los que ellos mismos son usurpadores".

El autor recorrió a lo largo de dos años ocho provincias argentinas, gobernadas por el kirchnerismo, en la búsqueda de sus grietas y contradicciones.

"Son provincias que tienen rasgos de feudalismo en el sentido más popular de la expresión, no en el de la categoría historiográfica precisa", explicó.

"Se trata -explicó- de una mezcla de rasgos conservadores, atravesados por el nepotismo, con negocios realizados con fondos públicos y todo esto protagonizado por gobernadores que se eternizan en el poder y que han tenido movimientos represivos que han provocado incluso muertes".

Se refiere, aclara, a Jujuy, Salta, La Rioja, Chaco, Formosa, Santiago del Estero, Tucumán y Santa Cruz.

  • - ¿Por qué mostrar esas provincias?

- Es que hay una percepción del kirchnerismo sobre sí mismo que lo plantea como un gobierno progresista, transformador, centroizquierdista incluso. Pero si uno escarba un poquitito esa imagen se desmorona.

- Recopilamos datos para para ver cómo se controlaba a las policías en el país, y justamente pasó eso: en las provincias que adhieren al kirchnerismo es en donde están más descontroladas.

- Así es. Imaginate que hay hechos que son muy favorables al gobierno. Por ejemplo, el matrimonio igualitario. Mientras promueven el matrimonio igualitario, que es algo de avanzada, sin dudas, en Salta los niños rezan en las escuelas en forma sistemática y diaria y el gobernador, en una carta al diario La Nación, dijo que si van gays a casarse a su provincia les va a tirar con todo, menos con arroz. En el caso del Gobierno, hay un discurso que busca embellecer, pero que no ha producido transformaciones reales, basándonos en datos concretos, estadísticos y de la estructura económica, que ha promovido una tendencia a la consolidación de monopolios.

El caso Santiago del Estero

Sobre Santiago del Estero, repasó que "cuando gobernó Juárez con Nina Aragonés durante décadas, de modo feudal y caudillista, con control absoluto de todo lo que sucedía en su provincia, después del crimen de La Dársena, cuando se lo remplaza por un radical mendocino, Gerardo Zamora, comienza un gobierno muy afín al estilo del gobierno kirchnerista. Una fuerte impronta de hechos culturales y construcciones que tienen que ver con una memoria de los derechos humanos del pasado, pero a la vez la estructura económica no solo sigue intacta, sino que se profundiza".

Rojas sostuvo que "esto ocurre hoy a tal punto, que hay un estado de guerra civil latente en el interior de esa provincia, en donde los campesinos para defenderse de los sicarios contratados por los terratenientes andan armados".

"Andan con su fusil por el campo, amparados por la ley de usucapión porque si existe el peligro de una ocupación por parte de agentes externos y el estado no ese encuentra presente, tiene derecho a defenderse. En este caso, los usurpadores son terratenientes. La justicia ha comprobado que los terratenientes contratan sicarios. Hay muertos, hay muchos ataques. Se sabe quiénes son los sicarios y se convive con esta situación de violencia".

Además, completó que "los grupos económicos se han superconcentrado y Zamora tiene los mismos personeros que los gobiernos anteriores y ha sido habilitado para ejercer un tercer mandato. Esta supuesta transformación me hace acordar a la frase de ´El Gatopardo´: ´Hay que cambiar algo para que nada cambie´, algo muy de los gobiernos kirchneristas, en donde se apoya cuestiones culturales, pero se sostienen las estructuras económicas".

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