El Clúster Mendoza Este continua por la ruta con rostro de mujer y alma de Bonarda

El este mendocino se mueve, ¡y de qué manera! Hay días que quedan grabados en el almanaque de los pueblos no por el frío de los números, sino por el calor de las convicciones. El pasado miércoles se renovaron las ilusiones, los abrazos y las autoridades del Clúster Turístico Mendoza Este. Y no fue una asamblea más, fue la continuidad de una nueva conducción que promete seguir el sendero que se formó hace un par de años.

Marcela Muñoz Pan

Un preludio con historia, poesía, saberes y alpargatas Para entender la mística de lo que se viene, hay que rebobinar la cinta apenas unas horas y viajar al pasado sábado 27. Las redes sociales todavía están encendidas, ardiendo con las fotos y videos más lindos que se hayan visto en el último tiempo. El escenario fue Zia Arola, ese cofre de recuerdos que custodia la historia en La Colonia, Junín. Allí, entre vías del tren dormidas, lavandas y olivos centenarios, se celebró una tertulia literaria que terminó convirtiéndose en un manifiesto de lo que somos.

Porque en Mendoza Este la cultura no se mira desde lejos; se aprende, se baila y se poetiza. Todo comenzó con la palabra empeñada y el revisionismo sentido. El potente poema de Leopoldo Lugones, "Los Próceres", fue el disparador absoluto de una velada inolvidable. Dirigida con la lucidez habitual de Emma Cunietti y en una colaboración exquisita con la profesora de letras Celina Gilli, la tertulia fue desandando nuestra historia, despertando debates y reflexiones sobre el legado de quienes fundaron la patria.

A partir de ese viaje literario, los mimos al alma se multiplicaron. La literatura se hizo carne y memoria en un emotivo sorteo de libros provenientes de la mismísima biblioteca personal de la recordada y querida profesora Edith Chernicoff de Bayón, un verdadero faro de las letras locales. En sintonía con ese orgullo por lo nuestro, los presentes recibieron el tierno regalo de escarapelas tejidas al crochet por Pocha Cristiani, que se colgaron del pecho con profunda emoción criolla.

Con el espíritu ya encendido, la experiencia se trasladó a los sentidos. Allí no hubo secretos guardados: Claudia, la cocinera oriunda de Rivadavia, se paró frente a todos para regalar el tesoro de su receta y demostrar en vivo, con esa paciencia de las manos sabias, cómo se logra la sopaipilla perfecta. Mientras el aire se iba tiñendo de ese aroma tan nuestro, llegó el momento de mover los pies desde el respeto a la raíz. Los bailarines no solo nos sacaron la timidez enseñando los pasos básicos, sino que explicaron el origen profundo del Gato, el porqué de cada atuendo y sus diferencias. Y, como no hay tarde en el Este que se precie de tal sin un buen brindis, las copas se llenaron con la identidad embotellada de los vinos de Guaiteca y Lancellotti.

¡Qué estampa, por favor! El poema latente en el aire, el zarandeo, el zapateo, el compás de las palmas, los libros que cambiaban de manos, el chinchín del vino y el polvito que se levantaba del patio. Esa conjunción perfecta entre las letras, nuestra gastronomía identitaria, el folclore y el calor humano no es un producto turístico forzado para el folleto; es el verdadero tesoro vivo que Mendoza Este tiene para ofrecerle al mundo.

El Clúster Mendoza Este continua por la ruta con rostro de mujer y alma de Bonarda

La mesa está servida: Conducción horizontal y mujeres comprometidas Con esa energía vibrante como combustible y con los cimientos bien construidos de la anterior comisión, el pasado 24 de junio la Asamblea General coronó una Comisión Directiva que estremece por su potencia y su composición. La "mesa chica" del Clúster, los cinco cargos principales, quedó ocupada por cinco mujeres líderes con una trayectoria intachable. Un verdadero "poder femenino" que combina gestión pública, tracción empresarial y excelencia académica.

La presidencia quedó en manos de Lorena Lancellotti, una mujer que respira el sector privado, que conoce el esfuerzo de la pyme local y que sabe perfectamente qué infraestructura necesita la región para dar el gran salto. A su lado, en la vicepresidencia, emerge una figura de altísimo peso educativo y cultural en Mendoza: la querida Emma Cunietti. Ex directora general de Escuelas, escritora, docente y estratega incansable de la gestión municipal y universitaria. Un dúo dinámico que une la fuerza del hacer con la lucidez del pensar.

La estructura se consolida con Liliana Farina en la tesorería aportando transparencia y orden contable; Silvia Casari como protesorera inyectando su visión comercial; y Griselda Ambrosio como secretaria, una militante incansable de la educación y el turismo regional, que sabe cómo unir las voluntades públicas y privadas en un mismo lazo.

El equipo se completa con Mariano Morales en la prosecretaría; los vocales titulares Daniel Moreno y Alejandro Lacoste (un bastión del enoturismo y de nuestras bodegas); los suplentes Mauricio Tagua, Alicia Olivella y Adolfo Lucero; y la mirada atenta y transparente de Irene Viggiani y Marcela Moroncelli en la revisión de cuentas. Un entramado horizontal para tirar todos del mismo carro.

¿Pero qué es, en definitiva, un Clúster?

En tiempos donde el turismo ya no se construye desde un escritorio sino desde las redes de colaboración, un clúster es mucho más que una asociación de instituciones. Es un modelo de desarrollo. Significa entender que ningún departamento, ninguna bodega, ningún hotel o emprendimiento gastronómico puede crecer aislado.

El Clúster Turístico Mendoza Este nació precisamente para romper esa lógica.

Para sentar en una misma mesa a municipios, empresarios, universidades, productores, instituciones culturales y prestadores turísticos con un objetivo común: dejar de competir entre vecinos para empezar a competir como región.

Porque el turista no entiende de límites departamentales. No sabe dónde termina San Martín y comienza Junín, ni dónde empieza Rivadavia o Santa Rosa. Lo que busca es una experiencia. Y esa experiencia se construye sumando paisajes, historias, gastronomía, patrimonio, vinos, naturaleza y cultura. Ese es el verdadero desafío del Clúster: transformar cinco departamentos en un único destino turístico con identidad propia.

No se trata solamente de atraer visitantes. Se trata de generar empleo, fortalecer las economías regionales, darles oportunidades a los pequeños  emprendedores, recuperar el patrimonio histórico y hacer que los jóvenes encuentren en el turismo una posibilidad concreta de desarrollo sin tener que irse de su lugar. En definitiva, cuando funciona un clúster, gana mucho más que el turismo, gana toda la comunidad.

Mendoza Este ya tiene aquello que no puede comprarse con dinero: autenticidad. Tiene pueblos con historia, bodegas familiares, olivares, artistas, cocineras que todavía enseñan a hacer sopaipillas con las manos en la masa, academias que mantienen vivo el folclore y una comunidad que entiende que recibir a un visitante es abrirle la puerta de su casa.

Quizás por eso la experiencia más potente del fin de semana fue la de personas distintas compartiendo una mesa, recatando el valor de las tertulias literarias, amasando juntas y bailando un gato bajo el cielo de Junín, donde todos fueron protagonistas. Porque, en el fondo, eso es exactamente un clúster: personas que comprenden que el futuro se construye mejor cuando se hace entre todos.

Y la hoja de ruta ya está marcada. Esta nueva conducción no viene a gestionar detrás de un escritorio; viene a caminar el territorio con un formato itinerante y

profundamente federal. Por eso, las nuevas acciones y actividades continuarán desplegándose en diversos puntos estratégicos de la región. Cada rincón de Terruños del Este será protagonista a través de encuentros enoturísticas en nuestras bodegas y propuestas ecoturísticas que pondrán en valor la naturaleza y el patrimonio de nuestros departamentos. Actividades diversas y en movimiento para que el mapa entero brille con la misma intensidad.

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