Quiénes ganaron el desafío de luz y fuego en Guaymallén

Hubo ganadores: Gabriela Moreno, Edgar Murillo y Miguel Gandolfo galardonaron con una suma de $120.000 a "Denominación: EIH-22", de Jorge Espinoza.

El arte lució como un gran despliegue de "Noches de luz y fuego" en el Parque del Acceso Este de Guaymallén, a la altura del Boulevard Pérez Cuesta, junto a las once esculturas lumínicas seleccionadas para esta edición. 

Hubo ganadores: Gabriela Moreno, Edgar Murillo y Miguel Gandolfo galardonaron con una suma de $120.000 a "Denominación: EIH-22", de Jorge Espinoza.

El público eligió a "Conexiones" como su favorito a través de la fanpage de Facebook del municipio. La obra estuvo a cargo de Candice Abad y Marcia Fozzatti, y recibió un premio de $80.000

Además, el jurado entregó cuatro menciones de honor de $20.000, destacando la calidad artística de "Despliegue" (Carolina Belén De Blasis y María Laura Herrera), "Otra tormenta que atender" (María Cecilia Bilen), "Luz doméstica" (Alicia Gargantini y Esperanza Fernández) y "Fomo" (Mario Damián Gómez Daguéz).

Al recorrido creativo se sumaron propuestas gastronómicas, cerveza artesanal, vinos, espumantes y puestos de artesanos y emprendedores locales. También, la carpa de Turismo promocionó los atractivos de la Capital del Espumante y ofreció degustación; y el stand de Ambiente invitó a divertise con juegos, a concientizar sobre el cuidado del entorno y a depositar residuos secos reciclables. Quienes realizaron ecocanje recibieron premios ecológicos por su compromiso, como semillas, lápices y bolsas.

El evento, sello inédito de Guaymallén, contó con un escenario principal y dos secundarios para colmar el espacio verde de música en vivo. De la última noche participaron Flora Tristán, Proyecto Lova, Al límite Jazz, Víctor Silione, Gino Cuatoni, Pablo Garay y la Herrería Flamenco. Por su parte, una serie de destrezas y acrobacias sorprendieron con fuego, burbujas y telas. También, hubo un número de danza flamenca junto a Maru Gómez.

Las obras ganadoras y destacadas de Noche de luz y fuego 2022

- "Denominación: EIH-22" - Jorge G. Espinoza (elección del jurado):

El emulador holográfico reprodujo imágenes tridimensionales, a partir de una ilusión óptica generada por cuatro de sus vistas proyectadas. Estas se formaron por el reflejo de la luz en los laterales del poliedro prismático de cristal.

- "Conexiones" - Candice Abad y Marcia Fozzatti (elección del público):

En esta instalación, los hongos escuchaban la voz humana y respondían cambiando el color y la intensidad de sus luces. En el mundo natural, esa conexión se da a través de los "micelios", una especie de raíces que pueden comunicarse con otras plantas e intercambiar nutrientes para ayudarse mutuamente. Si bien en el mundo Fungi no todos los hongos son beneficiosos para el ser humano, son indispensables para el desarrollo de la vida como se la conoce. La obra representó esa interacción entre el ser humano y la naturaleza, transmitiendo que solo es una parte del todo.

- "Despliegue" - Carolina Belén De Blasis y María Laura Herrera (mención):

Surgió del concepto de la luz y su proyección sobre una textura que se encuentra en el pliegue del papel. El paso de la luz a través del origami ofreció un juego dinámico de sombras y transparencias, y atravesó las figuras triangulares permitiendo contrastar con la textura.

- "Otra tormenta que atender" - María Cecilia Bilen (mención):

La artista escribió una carta gigante en un papel que encontró y la plegó con cuidado para formar un barco que, hasta llegar a destino, anduvo flotando en un charquito de luces, atendiendo al tiempo y la tormenta que estuvo a punto de desatarse. Por su material, no fue cuestión menor que se mantuviera a flote y de ahí surgió la invitación de poner en movimiento el sencillo mecanismo que lo hizo boyar. Las luces completaron el relato y este barquito flotando bajo una nube de tormenta pudo ser a la vez un juguete, una historia, un elemento de contemplación o un pensamiento.

La técnica de la obra fue mixta, ya que la artista utilizó materiales como papel y madera recuperados, también vellón y luces LED.

- "Luz doméstica" - Esperanza Fernández y Alicia Gargantini (mención):

Se trató de una acción llevada a cabo dentro de un cubículo traslúcido, que buscó exteriorizar y hacer visible la luz que los seres humanos habitan en la cotidianeidad.

Las autoras, Esperanza y Alicia, permanecieron en el interior de la escultura durante las dos noches del evento. Desde afuera, el público pudo observar las distintas tareas rutinarias que desarrollaron y apreciar la iluminación de los dispositivos que las acompañaron.

- "Fomo" (Fear or missing out/ Miedo a perderse) - Mario Damián Gómez Daguéz (mención):

Describió el miedo a perderse algo, como un fenómeno social relacionado estrechamente con la digitalización del mundo actual. Pudo ser una experiencia novedosa, una inversión rentable u otros eventos satisfactorios. La obra no solo abordó la salud mental sino que rompió el adentro y el afuera, lo real y lo virtual. Ambos caminos se cruzaron permanentemente.

Presentó un muro divisor: de un lado, una composición física que transmitió la ansiedad y la enajenación de una figura humana entre el caos y los estímulos visuales; y del otro, una parte digital que buscó poner al espectador dentro de un mundo onírico y calmo, en una experiencia inmersiva a través de lentes de realidad virtual.

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