Homenaje al gran maestro Fernando Ballesteros

Fernando Ballesteros era un hombre como aquel descripto por Primo Levi en su libro "Si esto es un hombre". Justo, simple, flexible y afectuoso.

José Jorge Chade

He meditado mucho antes de escribir algunos renglones a nuestro común y gran maestro Fernando Ballesteros. Pero a su vez me siento honrado al hacerlo, por su gran humanidad como persona.

Tête à tête con Fernando Ballesteros

Me he sentido un poco turbado pensando a no alcanzar a hacerlo como se debe, a no encontrar las palabras en su justa entonación. Me concentre entonces sobre lo vivido en estos últimos 19 años desde que nos conocimos.

Fue gracias a su compromiso decidido. Recordé las horas que hemos pasado juntos en grupos organizando proyectos. Y la tarea, que al principio parecía difícil, rápidamente comenzaba a transformarse en trasparente.

Tristeza por el fallecimiento del maestro Fernando Ballesteros

Fernando Ballesteros era un hombre como aquel descripto por Primo Levi en su libro "Si esto es un hombre". Justo, simple, flexible y afectuoso, sabía reconocer sus errores curando surgían. 

No ha estado nunca interesado al poder, pero cuando le ha tocado hacerlo, lo ha hecho magistralmente. Era un crack en la formación de grupos de trabajo. Era un fuerte sostenedor de su escuadras.

Para él, la esencia de las cosas estaba siempre en las personas. Se preocupaba y se esforzaba en inventar muchas situaciones de encuentros sociales, en los cuales se generaban fuertes relaciones de amistad y de compromiso por un proyecto común. 

Existe un aspecto que para mí es más que evidente cuando lo recuerdo y creo sea compartido por todos sus amigos: poseía un exquisito sentido del humorismo. 

En este último período nos hemos visto menos, pero igualmente hemos mantenido una comunicación cercana con él y su esposa. Hace menos de un mes lo visitamos para entregarle la Distinción Alma Mater de la Fundación Bologna. 

Quiero decir ahora en nombre de todos aquellos que lo hemos conocido: gracias Fernando por tu saber, por tu amistad, por tu compañía, por tu capacidad de ponente en relación de ayuda, por acompañarnos a ser mejores personas participándonos con tu música, por tu fe, tu risa fácil e inteligente, por tus canciones, por la esperanza de pensar a trasformar la utopía de la inclusión en realidad, ayudándome a transformarla en disciplina humana. 

Has siempre honrado la vida, sabías darte y ser leal. Tu palabras y tu música tenían siempre el color de la verdad. Siempre has sido Fernando. Ahora, como decías tú, el espectáculo debe continuar.

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