Los ratones y las aves
Todos sabemos qué es un ratón, pero no hemos reparado, seguramente, en las acepciones que el término puede tomar y las locuciones que se arman con él.
Nos dice el diccionario académico que, especialmente en Uruguay, se suele usar ‘ratón' como apelativo dirigido a una persona, especialmente a un niño; según esta fuente, es voz coloquial y afectiva: "Él es Emi, mi ratón".
De uso común, es el vocablo inglés "mouse" que se usa, en informática, para designar el pequeño dispositivo mediante el cual se maneja el cursor de la pantalla de la computadora u ordenador; se puede, perfectamente, utilizar ‘ratón' tal como lo detalla en su tercera acepción el diccionario de la RAE; incluso, el Panhispánico de dudas nos dice que "la existencia de este calco hace innecesario el uso en español del término inglés, frecuente en el español americano". En los países donde se usa la voz inglesa, el plural normalmente usado es "mouses" y no el plural inglés "mice".
En países como Costa Rica y Nicaragua, el término ‘ratón' se refiere a usos anatómicos: por un lado, "bíceps braquial" (músculo que va desde el omóplato a la parte superior del radio y que, al contraerse, dobla el antebrazo sobre el brazo) y, por otro, "gemelo" (cada uno de los dos músculos de la pantorrilla cuya función es levantar el talón y flexionar el pie al caminar"). En cambio, en Venezuela, nombra coloquialmente la resaca, esto es, el malestar por haber bebido en exceso; en plural, también coloquialmente, se dice ‘ratones' para aludir al engreimiento.
Burlona y despectivamente, llamamos ‘ratón de biblioteca' al que con asiduidad escudriña muchos libros: "Se pasa horas en la biblioteca, es un verdadero ratón, nunca se conforma con la información obtenida". Su uso es siempre peyorativo.
¿Y cuál es el valor de la frase ‘jugar al gato y al ratón'? Esta locución verbal, que también puede decirse a la inversa, se aplica a dos o más personas que se buscan sin llegar a encontrarse: "Ya no intento reunirme con ella, siempre andamos jugando al ratón y al gato sin lograr un encuentro".
Locución que nos llama la atención es ‘mirar/ver ratones en bicicleta', equivalente a ‘mirar monos en el aire': con estas locuciones se quiere significar "tener alucinaciones": "No le creo porque siempre anda viendo ratones en bicicleta".
Una locución casi desconocida para nosotros es ‘sacarse el ratón', consignada por el Diccionario de americanismos; con ella, se da a entender que se toma alguna bebida alcohólica para aliviar el malestar luego de una fuerte embriaguez: "Vimos que se le estaba pasando la borrachera pues se había sacado el ratón".
Connotación positiva nos aporta la locución ‘ratón de una sola cueva' que, en Chile, nombra al hombre fiel a su pareja: "No desconfíe pues es y será ratón de una sola cueva".
El Instituto Cervantes, en su Refranero multilingüe, incluye la paremia española ‘Más vale ser cabeza de ratón que cola de león': con ella, se quiere significar que es preferible ser el primero y mandar en una comunidad, aunque sea pequeña, que ser el último en otra mayor.
Hay ocasiones en que aparece usado el vocablo ‘rata', coloquialmente, como sinónimo de "persona despreciable, miserable": "Nada vas a obtener de él porque es una rata". También puede aparecer como sinónimo de "persona tacaña": "Mide hasta el último centavo ya que es una rata". Asimismo, es sinónimo de ‘ratero' o ladrón: "¡Cuidado en esa zona con sus pertenencias porque proliferan las ratas!". Se vincula a estas acepciones el verbo ‘ratear', que tiene, en su segunda entrada en el diccionario, las acepciones de "hurtar con destreza y sutileza cosas pequeñas"; además, "tacañear" y, en referencia al modo de andar, "andar arrastrando con el cuerpo pegado a la tierra".
En nuestro país, ‘hacerse la rata' es equivalente a ‘hacerse novillos', esto es, "dejar de asistir a alguna parte contra lo debido o acostumbrado": "Se hicieron la rata los de quinto año". Un uso americano, sobre todo de Argentina y Uruguay, es el verbo ‘ratearse', que se define como "faltar un alumno injustificadamente a clase".
La pobreza extrema se indica con la locución comparativa ‘más pobre que las ratas/que una rata', de carácter coloquial: "Le teníamos lástima porque era un individuo más pobre que las ratas".
Sinónimo de ‘ratón' es ‘laucha' que es una voz de origen mapuche; en nuestro país, equivale a "persona astuta": "Siempre se anda escabullendo, evita todo contacto que lo comprometa, es una laucha". Otro valor metafórico, en Chile y Argentina, es el de "persona menuda y delgada".
Existe una locución, ‘mascar lauchas', usada en Chile para señalar que alguien se encuentra en extrema situación de pobreza pues no tiene lo mínimo o necesario para vivir.
El Diccionario de americanismos consigna la voz ‘pericote', que queda definido como "rata o ratón, generalmente de tamaño grande"; en algunos países hispanoamericanos, como Perú, es sinónimo de "persona que roba": "Nos cuidábamos de él porque es un pericote".
El título de hoy alude también a las aves: un uso coloquial es el que llama ‘ave' a una persona que se detiene durante poco tiempo por los lugares por donde pasa; se puede completar su significado diciendo ‘ave de paso': "No se afinca en un sitio, es simplemente un ave de paso".
Por su parte, se llama metafóricamente ‘ave de rapiña' a la persona que se apodera con violencia o astucia de lo que no es suyo: "Ese usurero es un ave de rapiña". Y llamar a alguien ‘ave zonza/tonta" es decir de la persona que es descuidada, simple, tarda y sin viveza: "Le tengo lástima porque no es más que un ave zonza".
Dentro de este ámbito, sabemos que un ‘pájaro' es un ave, especialmente si es pequeña; pero, coloquialmente, se llama ‘pájaro' a la persona astuta y con pocos escrúpulos: "No confíe en ese personaje, es un pájaro que puede perjudicarlo". Todos conocemos a alguien de quien decimos que es ‘pájaro de mal agüero', con lo que queremos significar que acostumbra anunciar cosas malas que sucederán en el futuro: "Siempre pesimista y pájaro de mal agüero".
Algunas locuciones nos resultan familiares: ‘Chico pájaro para tan gran jaula' indica el poco mérito de alguien para el cargo o dignidad que pretende; ‘El pájaro voló' da a entender que algo, en lo que se tenía depositada una esperanza, se ha escapado de las manos. ‘Muchos pájaros en la cabeza' alude, coloquialmente, a fantasías infundadas. ‘Saltar el pájaro del nido' significa, respecto de una persona, que ha huido del lugar donde se esperaba encontrarla; ‘Matar dos pájaros de un tiro/de una pedrada' es hacer dos cosas de una vez. ‘Conocer al pájaro por la pluma/por la maleta' significa que se identifica a una persona por la condición de sus cosas. ‘Haber pájaros en el alambre' da a entender que hay un espía en una conversación. ‘Ser pájaros de la misma pluma' es sinónimo de ser compinches, iguales en modales y costumbres.
El despectivo ‘pajarraco' nombra al pájaro grande y desconocido, pero si se atribuye a una persona, ‘pajarraco' y ‘pajarraca' es alguien disimulado y astuto: "¡Qué pajarraco resultó este nuevo integrante del grupo!".
En nuestro país y en otros cercanos, hablar de un ‘pajarón' es hacer alusión a quien se muestra tonto, ingenuo o poco perspicaz. En Chile, en cambio, se menciona así a quien, siendo joven, es muy desarrollado para su edad.
Finalmente, tanto en nuestro país como en Chile y Uruguay, aparece el verbo ‘pajaronear', que se refiere al hecho de estar alguien distraído, en lugar de atender a lo que sucede a su alrededor: "Anda todo el día pajaroneando".
Dejamos, en relación con el tema de hoy, dos refranes para consideración de los lectores: ‘Ratones y falsos amigos huyen cuando oyen ruido' y ‘Hay aves que cruzan el pantano y no se manchan'