Me dejó plantada

La palabra "plantar" va mucho más allá de poner una planta en la tierra: puede significar abandonar, esperar en vano, resistir, instalarse, llegar rápidamente e incluso enfrentarse a alguien. Un recorrido por sus múltiples sentidos, usos coloquiales y expresiones.

Profesora Consulta por la Universidad Nacional de Cuyo

¡Qué sensación frustrante se experimenta cuando alguien ha sido plantado! 

El verbo ‘plantar' tiene más de una acepción y podemos corroborarlo al consultar la fuente académica. La primera definición a la que accedemos es "meter en tierra una planta, un vástago, un esqueje, un tubérculo, un bulbo, etc., para que arraigue": "Apenas llegué del vivero, me puse a plantar los bulbos". Es casi igual a la segunda acepción que nos dice "poblar de plantas un terreno": "Nos dio alegría ver todo el predio plantado de rosales". La lengua nos ofrece, vinculados a estas acepciones, los términos ‘plantío' y ‘plantación', que señalan el conjunto de lo plantado.

Dejadas de lado estas explicaciones iniciales, nos encontramos con acepciones, a veces conocidas, otras, no tanto; así, por ejemplo, ‘plantar' es sinónimo de "fijar verticalmente algo", como es el caso de una cruz o de una estaca. En este sentido, toma un significado que habla de mayor energía, pues se hace equivalente a ‘chantar' y a ‘dar un golpe': "El profesor me plantó un aplazo que creo no merecer". El valor negativo, en este caso, se debe a que se ha obrado en contra de la voluntad de alguien.

En cambio, hay veces en que la acción de plantar posee un valor positivo pues funciona como sinónimo de "fundar, establecer, instituir": "A partir de esa fecha, la congregación se plantó en esa zona y realizó una prolija y fecunda tarea educativa".

Coloquialmente y en relación con el título de la actual columna, ‘plantar' funciona como "abandonar a alguien con quien se tenía un compromiso o una obligación" y "dejar esperando en vano a alguien con quien se tenía una cita": "Vengo enojada, estuve esperando, pero me dejó plantada". Podemos advertir que, en relación con este valor significativo, la lengua nos ofrece el sustantivo ‘plantón', concepto por el cual se entiende, coloquialmente, "la espera prolongada que ocasiona alguien que, finalmente no acude a una cita": "¡Tremendo plantón me llevé ayer!".

Con este sentido de abandono, se da también la acepción de "dejar de hacer una actividad o un estudio": "Acaba de plantar una carrera universitaria brillante por problemas económicos".

Reviste también carácter coloquial la acepción por la cual ‘plantar' es sinónimo de "decir a alguien tales injurias que se queda aturdido y sin acertar a responder": "Después de los exabruptos que me plantó, quedé sin palabras y no pude replicar".

Hay ocasiones en que el verbo se usa como pronominal y, entonces, ‘plantarse' significa "resolverse a no hacer y resistir algo": "El jovencito rebelde se plantó ante su padre, resuelto a no modificar su postura".

Uso también pronominal es el que implica "ponerse de pie firme, ocupando un lugar o sitio": "Los alumnos, inflexibles, se plantaron en un rincón del patio, dispuestos a no ceder en su postura". Con este sentido de firmeza y protesta, se relaciona el sustantivo ‘plante', no usado demasiado por los mendocinos; este término indica una "protesta colectiva, con abandono de su cometido habitual, de personas que viven bajo una misma autoridad o trabajan en común, para exigir o rechazar enérgicamente algo": "Los obreros realizaron un fuerte plante".

A veces, ‘plantarse' puede utilizarse con el valor de "llegar con brevedad a un lugar, o en menos tiempo del que regularmente se gasta": "En pocas horas, ellos se plantaron en la capital para quedarse por unas semanas".

Dos usos como pronominal son coloquiales y podemos reconocerlos: uno se refiere a los animales, cuando se detienen obstinadamente: "La mula se plantó y quedó inmóvil allí, por un largo rato". El otro uso se relaciona con algunos juegos de cartas, en que ‘plantarse' significa "no querer más de las que se tienen": "Muy seguro, Leandro se plantó con los naipes que tenía entre manos".

También hemos escuchado usar, en lugar de ‘plantar', la forma ‘plantificar'; el diccionario la registra y la define como "poner algo, especialmente si no es adecuado, en un lugar o en una persona:

"Han plantificado una ornamentación muy vulgar en el sitio". No se usa en lenguaje formal, sino de manera coloquial. Esta variante de ‘plantar' se destaca por el valor de poner a alguien en alguna parte en contra de su voluntad: "Desde entonces, lo plantificaron en ese cargo de poca importancia". Asimismo, se puede usar ‘plantificar' para señalar que se llega pronto a un lugar: "Llegó tempranísimo y se plantificó en la entrada".

Una visita al Diccionario de americanismos nos pone en contacto con locuciones que no siempre son conocidas en nuestro medio: ‘plantar bandera' sí es usada en Argentina y Uruguay y equivale a "abandonar alguien un propósito o algo que estaba haciendo"; ‘plantar cantón' es una locución empleada en la República Dominicana y que señala que se espera a una persona en un lugar determinado; ‘plantar el pico' es, en Perú, lo mismo que "quedarse alguien dormido por sueño, embriaguez o cansancio cesando la actividad que estaba realizando"; ‘plantar un can' es, también en la República Dominicana, "iniciar una reunión, tertulia o fiesta".

Existe una locución objetada por la Fundéu: ‘plantar batalla'. La objeta por considerarla un cruce entre las expresiones ‘plantar cara' ("hacer frente a algo, presentar oposición o resistencia") y ‘presentar/dar/plantear batalla', locuciones que recomienda. Los ejemplos que incluye la institución son, en lugar de la forma objetada, "La empresa presentará batalla a las dificultades que puedan surgir" y "El Comité de empresa piensa continuar dando la batalla". En estos casos, el significado es "enfrentarse con decisión a un problema". El consejo de la Fundéu es "las batallas se presentan, plantean o dan, pero no se plantan".

Nos quedamos con una locución presentada por la IA: se trata de ‘plantar en el arroyo' que, coloquialmente, toma el valor de "dejar a alguien en la miseria, en la ruina o en una situación muy desamparada".

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