Me lo quitaste de la boca
Desde "me lo quitaste de la boca" hasta "boca de oro" o "hacérsele agua la boca", el español reúne una enorme variedad de expresiones que convierten a esta palabra en protagonista de dichos, gestos y formas de comunicarnos.
Dos personas discuten acaloradamente, casi sin oír la una a la otra; de golpe, una de ellas exclama, en actitud recriminatoria: "Era justo lo que iba a decir, me lo quitaste de la boca". Nos maravilla la cantidad de valores que va tomando el vocablo ‘boca', ya por sus valores connotativos y sus usos en el coloquio, ya por su capacidad de formar locuciones.
En el caso planteado, ‘quitar a alguien de la boca algo' constituye una locución verbal que coloquialmente indica que una persona se anticipa a decir lo que estaba a punto de ser pronunciado por su interlocutor; también en un diálogo áspero, si alguien ‘se va de boca' significa que es incapaz de controlar sus palabras: "Se fue exaltando, progresivamente, hasta que se fue de boca y se tornó ofensivo".
En cambio, ‘irse la boca adonde está el corazón' se usa para señalar que la persona habla conforme a sus deseos: "Siempre es muy afectivo para expresarse y su boca va adonde está su corazón". Pero también conocemos a algunas personas que no piensan cuando hablan y "dicen lo primero que se les viene a la boca", pues declaran algo irreflexivamente, sin previa meditación: "Es un atolondrado y siempre dice lo primero que se le viene a la boca".
Hay varias locuciones en que el vocablo ‘boca' aparece relacionado con la forma de comunicarse: ‘decir algo con la boca chiquita/pequeña' es, coloquialmente, ofrecer algo por mero cumplimiento: "Ya sé que no habló con sinceridad, sino que dijo aquello con la boca pequeña". Y ‘de buena boca' se le atribuye a una persona benévola, que de todo habla bien: "No tenga temor de Elena, ella siempre es de buena boca".
Cuando a alguien ‘se le calienta la boca' significa que se explaya en el discurso, que habla con extensión acerca de algún punto: "Estábamos ya cansados de escucharlo pues se le había calentado la boca". Esta misma locución puede indicar que el hablante se ha enardecido, que ha prorrumpido en frases o palabras descompuestas. Otras veces, se le ‘busca a alguien la boca' si, con actitud provocadora, se le da motivo a alguien para que hable y diga lo que, de otro modo, callaría: "No me busque la boca y me haga decir lo que deseo mantener en secreto". Y se le llama ‘boca de escorpión' a la persona muy maldiciente: "Es terrible cómo usa términos muy ofensivos pues es una boca de escorpión". Negativa también es la connotación de ‘boca floja' que, en varios países latinoamericanos, nombra a quien es muy indiscreto.
No oímos mucho los mendocinos otras dos expresiones que aluden al modo de pedir o de hablar: una es ‘boca de fraile', que también puede ser ‘hacerle a alguien la boca un fraile'; ambas indican que una persona pide constantemente, es muy pedigüeña y parece no satisfacerse nunca con lo que recibe. La frase se origina en las costumbres de las órdenes mendicantes en la Edad Media, cuando estos personajes dependían exclusivamente de los donativos y limosnas dados por la gente para que pudieran subsistir. La segunda, ‘boca de gachas', puede aludir a dos hechos: o bien, la persona que habla lo hace con tanta blandura que no se le entiende, o bien, salpica mucha saliva cuando habla.
Se puede también usar la expresión ‘boca de verdades', que en forma irónica designa a la persona que miente mucho y, también, en general, a la que dice con claridad lo que sabe o siente; así, doble interpretación tendrá una expresión como "No sé si creerle o no a Pedro porque es una boca de verdades"; y para un mexicano ser llamado ‘boca de verdulero' es aludir a su costumbre de expresarse con palabrotas y groserías. Entre nosotros, esto mismo merece la locución ‘boca de carrero'. Por el contrario, ser ‘boca de oro', equivalente a ‘pico de oro', se dice cuando la persona habla bien: "Maravilla a todos con sus discursos, es boca de oro".
Contenta vuelvo si todo me resultó ‘a pedir de boca', pues las cosas me han sido favorables y se dieron como deseaba: "Los asuntos marcharon a pedir de boca". Pero resulta muy desagradable ‘andar de boca en boca/en boca de todos' pues se indica que una noticia o un hecho ya es de público conocimiento y se ha divulgado: "La discreción fue la gran ausente y ya la novedad anda de boca en boca".
El deseo de silenciar a otra persona se puede expresar usando las locuciones ‘cerrar la boca' y ‘callar la boca'; en este último caso, equivale a "no hablar": "Es mejor que se calle la boca"; también, puede indicar "cesar de hablar": "Ya es hora de que se calle la boca"; además, puede ser sinónimo de dejar de hacer ruido, de llorar, de gritar: "Sería bueno que esos niños ya callaran la boca". Pero, si lo que se quiere indicar es la discreción, la expresión adecuada suele ser ‘coserse la boca': "Por favor, de esto nada a nadie, cósase la boca". Proferir improperios e injurias puede señalarse con una expresión muy gráfica: ‘echar de/por aquella boca'; lo entendemos en "Furiosa, echaba de aquella boca sapos y culebras".
Siempre conocemos a alguien que habla irreflexivamente; aludiremos a ella diciendo que ‘dice lo primero que se le viene a la boca', pues se expresa sin previa meditación: "Es totalmente descuidado, no se fija si ofende o no porque dice lo primero que se le viene a la boca". Y, por el contrario, cuando admiramos a otra persona por su modo de expresarse y por sus palabras, diremos ‘estamos colgados/pendientes de su boca': "Hasta tal punto lo admira que vive pendiente de su boca".
Si alguien se encuentra en extrema necesidad y no tiene a quién recurrir, se dice que ‘está con la boca pegada a la pared': "Actualmente, agotados todos los recursos, se encuentran con sus bocas pegadas a la pared".
Todos conocemos la locución ‘hacérsele (a alguien) la boca agua'; la usamos, la mayoría de las veces, cuando aludimos a pensar con deleite en algún alimento: "Se me hacía agua la boca cuando pensaba en los manjares con que me agasajaría mi madre"; pero, el otro uso vincula la locución al deseo y la esperanza de conseguir algo agradable o, por lo menos, de traerlo a la memoria: "Ya se les hace agua la boca pensando en las pingües ganancias de semejante negocio".
Nos vamos dejando un pensamiento tomado del Refranero multilingüe del Centro Virtual Cervantes: "Boca dulce y bolsa abierta te abrirán todas las puertas". Se aúnan en el sujeto de esta paremia las palabras cariñosas y halagüeñas (boca dulce) y la dadivosidad (bolsa abierta) como medios para alcanzar objetivos, aunque sean difíciles y parezcan inalcanzables.