La Pachamama... recuerdo, tradición y vida
La veneración de la madre tierra tiene su origen ancestral al pie de Los Andes ¿Cuál es la relación de la Pachamama con la idea del tiempo entre blos pueblos originarios?
Cuando llega agosto es obligación recordar, por lo menos una vez al año, a la Pachamama dado que agosto es un mes importante para las zonas de Sudamérica, por muchas celebraciones tradicionales e históricas.
A veces, nos cuesta detenernos y poca importancia le damos, y por esa causa vivimos hoy consecuencias no gratas.
El primero de agosto se celebra la Pachamama, nuestra madre tierra, que como sabemos que está, casi ni importancia le damos y es ella misma quien nos cuida, aunque si nosotros bien descuidada la tenemos.
Según Rigoberto Paredes, poeta hondureño y premio de literatura, el mito de la Pachamama se refería primitivamente al tiempo, quizás relacionado de alguna forma con la tierra: el tiempo que cura los dolores, el tiempo que distribuye las estaciones, fecunda la tierra. Pacha significa "tiempo" en lengua kolla (la "lengua coya" no se refiere a un idioma único, sino a la lengua o lenguas habladas por el pueblo Kolla, que habita principalmente en el norte de Argentina y zonas aledañas. Históricamente, el pueblo Kolla utilizaba varias lenguas, incluyendo Quechua, Aymara, Kunza y Kakán (de los Diaguitas). En la actualidad, el castellano es la lengua más hablada por los Kollas, aunque muchos recuerdan palabras y expresiones en Quechua y Aymara), especialmente en contextos culturales y ceremoniales, pero con el paso de los años, las modificaciones del idioma y el predominio de otras razas, terminó fusionándose con la palabra "tierra".
Con el cambiar de los tiempos, también cambiaron muchas palabras debido a la influencia de las sucesivas dominaciones hicieron que el significado de tiempo se fusionara con el de «tierra».
El culto a la Pachamama no fue erradicado ni siquiera con la evangelización de los pueblos nativos. Durante el mes de agosto, sigue viva la tradición de muchas familias que viven al pie de los Andes reuniéndose para rendir homenaje a la Pachamama. Se le dedican otras ofrendas en las épocas de siembra y cosecha, y cuando se marca el ganado. A la Pachamama siempre se le ofrece el primer trago, el primer bocado y el primer fruto de cada cosecha.
Existe una bonita invocación durante la siembra, recopilada por Mercedes Anaya de Urquidi, poeta e investigadora de las tradiciones bolivianas y argentinas, y recogida por el profesor Félix Coluccio, docente argentino considerado uno de los mayores estudiosos del folclore latinoamericano, en el Diccionario Folclórico Argentino.
Dejémosnos guiar por esta lectura...
Pachamama de estos lugares
Bebe, mastica la coca y come con gusto este regalo
Para que esta tierra sea buena
Pachamama, buena madre
¡Sé benévola! ¡Sé benévola!
Guía el camino de los bueyes
Que no se cansen
Haz que brote bien la semilla
Que no les pase nada malo,
que la helada no les haga daño,
Que puedan producir una buena cosecha
Te lo pedimos, danoslo todo
¡Sé benévola! ¡Sé benévola!
Para venerar a la Pachamama no se han construido santuarios dedicados al culto, toda la naturaleza es su templo, en particular los lugares que generan vida, como manantiales y fuentes.
"Apacheta" es el nombre de sus altares, montículos de piedras construidos junto a los senderos, alrededor de los cuales se dejan ofrendas votivas (hojas de coca, vino, chicha, alimentos de diversa índole, cigarrillos, yerba mate, pasas de uvas, nueces, etc.).
Si comprendemos la línea de continuidad con nuestros orígenes, también reconoceremos que los mitos y los ritos funcionan en el ámbito educativo como uno de los mejores y más eficaces medios para reconocernos unos a otros, para redescubrir la dependencia mutua de todos los seres y, por lo tanto, comprender la importancia de cuidar nuestro entorno vital.