Un libro pone en valor a la quinua y las papas andinas

La publicación fue coordinada por un investigador del CONICET Mendoza y reúne aportes de especialistas, productores y chefs para difundir las propiedades nutricionales, culturales y productivas de dos cultivos ancestrales de la región andina.

Las papas andinas y la quinua, dos alimentos cultivados desde hace miles de años en la cordillera de los Andes, son los protagonistas de una nueva publicación que busca acercar al público general sus propiedades nutricionales, su valor cultural y su potencial para contribuir a una agricultura más diversa y sustentable.

Se trata del libro Papas andinas y quinua. Origen, actualidad y recetas de los cultivos ancestrales sudamericanos, coordinado por Carlos Marfil, investigador del CONICET en la Estación Experimental Agropecuaria Mendoza del INTA, y editado por la Editorial de la Universidad Nacional de Cuyo (EDIUNC).

La obra reúne el trabajo de especialistas de distintos organismos científicos y académicos del país, además de productores, emprendedores y referentes de la gastronomía. El objetivo es poner en valor dos cultivos que, pese a su importancia histórica y nutricional, todavía tienen una presencia limitada en gran parte de los sistemas productivos argentinos.

Según explicó Marfil, el libro nació a partir del Primer Encuentro de Cultivos Andinos Mendoza 2023, un espacio que reunió a investigadores, cocineros, productores, empresarios y guardianes de semillas para intercambiar conocimientos y experiencias vinculadas a estas especies.

"El libro es una obra colectiva que destaca parte del patrimonio natural, cultural y productivo de nuestro continente", señaló el investigador, quien destacó que la publicación combina información técnica, histórica y cultural con recetas desarrolladas por chefs nacionales e internacionales.

La obra cuenta con la participación de investigadores del INTA Mendoza, Abra Pampa y Balcarce, especialistas de la Universidad Nacional de Jujuy, el CONICET y el Centro Internacional de la Papa de Perú, además de actores vinculados a la producción y comercialización de estos alimentos.

Uno de los ejes centrales del libro es el potencial de las papas nativas andinas, un conjunto de variedades conservadas durante siglos por los pueblos originarios de la región andina. Estas especies poseen una enorme diversidad genética y en los últimos años despertaron un creciente interés por sus cualidades nutricionales y gastronómicas.

Marfil destacó que muchas de estas variedades presentan valores nutricionales y nutracéuticos superiores a los de la papa tradicional más difundida en el mundo, además de ofrecer una amplia gama de colores, sabores y posibilidades culinarias.

La publicación también dedica un espacio destacado a la quinua, un cultivo originario de los Andes que se produce desde hace aproximadamente siete mil años y que ha sido reconocido internacionalmente por su calidad alimentaria.

De acuerdo con el investigador, tanto la Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO) como la Organización Mundial de la Salud (OMS) consideran a la quinua un alimento excepcional por su elevado valor nutricional.

Más allá de sus características alimenticias, el libro plantea que ambos cultivos pueden convertirse en herramientas estratégicas para fortalecer a los pequeños productores y promover modelos agrícolas más sostenibles.

En ese sentido, Marfil advirtió que la concentración productiva de la agricultura mendocina ha dejado a muchos productores familiares en una situación de desventaja y sostuvo que la incorporación de especies actualmente subutilizadas puede contribuir a mejorar la biodiversidad agrícola y generar nuevas oportunidades económicas.

"El uso de cultivares y especies altamente valiosas, pero subvaloradas, debería ser un elemento esencial para construir una agricultura sostenible", afirmó.

El investigador destacó además el trabajo que viene realizando el Programa de Papas Nativas del INTA Mendoza, orientado a la conservación, mejoramiento y valorización de estos recursos genéticos. Entre sus avances mencionó el desarrollo de nuevas variedades adaptadas a las condiciones productivas locales, estudios agronómicos y bioquímicos, y la articulación con el sector gastronómico e industrial para ampliar la demanda y agregar valor a la producción.

Con una propuesta que combina ciencia, historia, producción y gastronomía, la publicación busca abrir una nueva puerta para que las familias argentinas redescubran alimentos que forman parte del patrimonio cultural andino y que podrían desempeñar un papel clave en la agricultura del futuro.

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