Volviendo a Julio Verne
El planeta verniano es re-cordado por el autor que con maestr韆 de un verniano nos hace viajar a su propio espacio.
Termin� de leer una de las novelas de Julio Verne m醩 "contempor醤eas" en consonancia con esta era de multimedia y sus da駉s colaterales, la manipulaci髇 de informaci髇 y las fake news: En el siglo XXIX: un d韆 de un periodista norteamericano en el a駉 2889 (1889). Este libro me hizo volver sobre la biograf韆 de Miguel Salaber Julio Verne, ese desconocido, que transit� hace ya un cuarto de siglo.
Ingres� al universo verniano con Miguel Strogoff que le� cuando ten韆 siete u ocho a駉s, trascart髇 siguieron Cinco semanas en globo y El piloto del Danubio (de la que tengo vago recuerdo). Pero son novelas de aventuras muy distantes de las que recorr� despu閟, y el sello m醩 conocido de su obra, las obras de ciencia ficci髇. Releer Julio Verne, ese desconocido me dio claves de c髆o sus experiencias familiares subyacentes afloran en sus personajes m醩 elaborados.
De ni駉 Julio Verne fue acicateado por la pasi髇 por conocer tierras lejanas, a los once a駉s intent� embarcarse como grumete en un barco que zarpar韆 a la India. La familia not� su falta y lo encontr� antes de la partida; Pierre Verne, padre severo como su oficio de juez lo autorizaba, lo azot� con largura y meticulosidad en presencia del resto de la familia; humillaci髇 seguida por tres d韆s, compartiendo almuerzo y cena, con una dieta de pan y agua.
No ser韆 desubicado aventurar que las ansias de viajar del joven Julio obedec韆n, entre otras cosas, al deseo de escapar de su progenitor. Cuando fue enviado a Par韘 para seguir la carrera de abogac韆 dej� sus estudios, se dedic� a leer en busca de su camino como escritor, Pierre dobl� la apuesta, ahora no fueron tres d韆s a pan y agua, le cort� todo tipo de ayuda econ髆ica y le prohibi� a la madre hacerlo.
Maguer su padre, el joven Verne dedic� cuarenta y dos de sus setenta y siete a駉s a escribir y fue, por antonomasia, el autor que mejor interpret� los tiempos en que le toc� vivir. Muchos inventos y viajes de sus novelas, en una 閜oca marcada por progresos t閏nicos y cient韋icos y, a la vez, rom醤tica, resultaron anticipatorios. La lista de predicciones legadas por su pluma es extensa, basten dos ejemplos: la zona de lanzamiento y el viaje a la luna y el cruce bajo el casquete del polo norte en un submarino movido por energ韆 nuclear.
Esta cosmovisi髇 literaria no fue s髄o resultado de su prodigiosa imaginaci髇, Julio Verne tuvo una curiosidad descomunal, que lo llev� a atesorar casi treinta mil fichas con informaci髇 de los m醩 variados campos de saber: ciencia, t閏nica y exploraciones de un mundo todav韆 en gran parte desconocido. En su anticipaci髇 literaria previ� un futuro donde las potencias en puja ser韆n Estados Unidos, Rusia y China y que la primera potencia mundial de la 閜oca, Inglaterra, pasar韆 a ser ap閚dice de su ex colonia, que hab韆 recibido a los peregrinos del Mayfower.
Otra faceta literaria que Verne no cuid� en disimular fue su resquemor contra Alemania, chauvinismo german骹obo fogoneado por la derrota de Francia en la Guerra franco prusiana (1870-1871). Fruto de ese resentimiento es la novela Los quinientos millones de la Beg鷐 (1878). En ella, los dos herederos de la princesa hind�, el m閐ico franc閟 Sarrasin y el qu韒ico alem醤 Schultze, construyen dos ciudades del futuro en Oreg髇. La ut髉ica France-Ville y la dist髉ica Stahlstadt, alzada con deliberaci髇 muy cerca con el prop髎ito de destruirla. Stahlstadt es la anticipaci髇 de un r間imen dictatorial en una sociedad esclavista. Schultze es un aut骳rata cuyo objetivo es dominar el mundo con sus armas poderosas, anticipo de las de "destrucci髇 masiva" que suenan tan contempor醤eas.
Cuando muchas de las predicciones de Los quinientos millones...eran realidad, Blasco Ib狁ez abrev� en esta Fuente Castalia y la reelabor� en Los cuatro jinetes del apocalipsis (1916); ahora el origen de la fortuna no es India sino nuestra pampa h鷐eda, el due駉 de la fortuna a heredar, el espa駉l Don Julio Madariaga y sus herederos los Desnoyers y los von Hartrott.
En Robur el conquistador (1886) y su continuaci髇, El due駉 del mundo (1904) marcan otro paso en la visi髇 verniana de distop韆s futuras. En ambos casos, el mismo protagonista es Robur que, en la segunda novela, pretende dominar el mundo con su aparato volador m醩 pesado que el aire.
Julio Verne sublim�, en algunas obras, el recuerdo de su desp髏ico padre que hizo de su hogar un para韘o carcelario del cual era imposible escapar. Pierre Verne es el alter ego de dos personajes emblem醫icos de su hijo narrador: el capit醤 Nemo en su submarino Nautilus ,en Veinte mil leguas de viaje submarino (1869), y Robur el conquistador en el Albatros, y en su desarrollo mejorado, el Espanto en la novela El due駉 del mundo; ambas aeronaves son una suerte de Nautilus voladores.
Tanto el Albatros como el Espanto est醤 construidos con pulpa de papel encolada a alta presi髇, liviana y resistente como el acero. El Nautilus y el Albatros llegan hasta el inaccesible polo norte, solo posible por aquellos a駉s por superficie como lo hizo en Las aventuras del capit醤 Hatteras (1866), el capit醤 Nemo por debajo del agua y Robur desde el aire. Treinta y siete a駉s despu閟 de Veinte mil leguas..., otro Nautilus, movido por energ韆 nuclear ,insinuada en la novela, pas� bajo el casquete polar y cuarenta a駉s despu閟 del Albatros el Josephine Ford de Floyd Bennet y Richard Byrd lo sobrevol�. Una coda, en 1941 entr� en acci髇 el caza bombardeo ingl閟 Mosquito, uno de los aviones m醩 veloces de la contienda, su fuselaje y parte de las alas y cola estaban construidas con contrachapado de madera balsa y abeto; material anticipado en los veloces e inalcanzables Albatros y Espanto.
Del universo literario de Julio Verne soy fan醫ico de dos protagonistas, no incluido en el corpus de novelas de ciencia ficci髇: el ingeniero Cyrus Smith en La isla Misteriosa, mezcla de homo sapiens y homo faber; el otro personaje verniano es producto de otras influencias literarias. Lector compulsivo, Verne no perdi� de vista la actividad de sus contempor醤eos y, al igual que Charles Baudelaire y los simbolistas franceses, sigui� de cerca la obra de Edgard Allan Poe y la influencia del bostoniano aflora, entre otras, en Viaje al centro de la tierra, Veinte mil leguas de viaje submarino, y la que m醩 he rele韉o: La vuelta al mundo en ochenta d韆s.
Mi h閞oe literario es el imperturbable Phileas Fogg, que nunca perdi� sus h醔itos y compostura en esos azarosos setenta y nueve d韆s de viaje; y que empez� su aventura el d韆 que "abandon� su casa de Saville Row a las once y media y, tras haber colocado 575 veces su pie derecho delante del izquierdo y 576 veces el izquierdo delante de su pie derecho lleg� al Reform Club".
S髄o un franc閟 pudo describir de manera acertada y con fina iron韆 la flema y nonchalance brit醤icas; ahora con un final feliz. Los arrumacos de los c髇yuges, mistress Auda y Phileas Fogg.