El viento, aire de viaje

A partir de un poema de Octavio Paz, el texto recorre los múltiples sentidos de "viento" y "aire" en el español: sus usos figurados, locuciones cotidianas y matices expresivos, desde el "viento blanco" mendocino hasta los "aires" de la vanidad, el cambio o la tristeza.

Profesora Consulta por la Universidad Nacional de Cuyo

Leo con deleite los versos del poema "Viento", de Octavio Paz:

Cantan las hojas,

bailan las peras en el peral;

gira la rosa,

rosa del viento, no del rosal.

Nubes y nubes

flotan dormidas, algas del aire;

todo el espacio

gira con ellas, fuerza de nadie.

Todo es espacio;

vibra la vara de la amapola

y una desnuda

vuela en el viento lomo de ola.

Nada soy yo,

cuerpo que flota, luz, oleaje;

todo es del viento

y el viento es aire siempre de viaje.

Y me quedo con los versos finales "Todo es del viento / y el viento es aire siempre de viaje". Me detengo para contrastar las distintas acepciones de ‘viento' y de ‘aire', para ver sus respectivas connotaciones y la posibilidad de encontrar esos vocablos en locuciones que la comunidad hablante utiliza para significar diferentes cosas.

¿Qué puede ser el ‘viento'? Dejamos de lado su valor como denominación del fenómeno atmosférico; lo encontramos en sentido figurado cuando oímos, por ejemplo, "Se vienen vientos de cambio" o "Es insoportable cuando llega con sus vientos de grandeza". En el primer ejemplo, el valor será "cosa que agita el ánimo con violencia"; en el segundo, equivaldrá a "vanidad, jactancia".

Al entrar en el ámbito orquestal, los ‘vientos' son instrumentos que necesitan la vibración del aire para la producción del sonido; se los llama, también, ‘aerófonos': "Maravillosa fue hoy la actuación de los vientos en el concierto vespertino".

En Mendoza, escuchamos a menudo, en relación con el panorama climático en la alta montaña, la expresión ‘viento blanco', que no es otra cosa que la borrasca de viento y nieve: "Arriba, los camiones estarán detenidos por el intenso viento blanco".

Nos ponemos contentos cuando, respecto del desarrollo de un asunto, se dice que va ‘viento en popa', pues con ello se da a entender que todo se desarrolla con buena suerte, dicha o prosperidad. También, en este sentido, se puede utilizar la locución ‘a buen viento va la parva', definida en el diccionario académico como que se da a entender que "un negocio, pretensión o granjería va por buen camino". Otro modo es decir que ‘pica el viento', puesto que los negocios y pretensiones van en bonanza: "Son años buenos y solamente pica el viento en sus quehaceres". Lo contrario se expresará, lógicamente, con la locución en que, únicamente, se ha cambiado el calificativo ‘buen' por ‘mal': ‘a mal viento va la parva'. Cercana, en el mismo sentido acotado, es la locución ‘correr malos vientos', que permite saber que las circunstancias, para el cumplimiento y desarrollo de algo, se presentan adversas: "Me parece que corren malos vientos para la implementación de ese proyecto".

Sabemos que una afición del ser humano es la inclinación a divulgar noticias, a veces, con fundamento, otras, sin él; usando una expresión latina, puede decirse ‘vox populi', pero usando nuestro vocablo oímos ‘a los cuatro vientos': "Ya es un secreto a voces, pues a los cuatro vientos la noticia ha llegado a todos los ámbitos". Sentido análogo posee la locución ‘dar al viento', que da a entender "divulgar noticias o sucesos": "Ya dieron al viento la noticia del nuevo nombramiento". Ligera diferencia posee la locución ‘dar al viento de algo', que significa que se lo conjetura con acierto.

Muchas veces nos enojamos con alguien y nuestro enfado se manifiesta enviándolo ‘a pasear' o, también, ‘a tomar viento': "Muy fastidiado con ella, la mandé a tomar viento". De sentido análogo, resulta la locución adverbial coloquial, ‘con viento fresco' que, junto a verbos de movimiento, como ‘irse', ‘marcharse', ‘despedir', señala que se envía, figuradamente, lejos a alguien, con desprecio y enojo: "Lo echaron de allí con viento fresco".

Con el verbo ‘beber' nos encontramos dos locuciones con diferentes valores, según la acompañen las expresiones ‘por algo' o ‘por otra persona': en el caso de ‘beber los vientos por algo', coloquialmente, estaremos diciendo que lo deseamos con ansia y que hacemos cuanto es posible para conseguirlo: "Bebía los vientos por lograr ese préstamo". En cambio, si uso ‘beber los vientos por otra persona', estaré indicando que me encuentro muy enamorado de ella: "Hacía ya largo tiempo que bebía los vientos por Mariela".

Valor adverbial de modo poseen dos locuciones: la primera, ‘contra viento y marea' es equivalente a "arrostrando inconvenientes o dificultades"; así lo advertimos en "Va a continuar adelante contra viento y marea". La segunda, ‘como el viento', es sinónimo de "rápida, velozmente": "Pasó como el viento y casi no advertimos que lo había hecho".

Triste y censurable es la actitud de aquel que obra solamente por su propio interés; en este caso, la locución que la señala es ‘irse alguien con el viento que corre'. Con ella, se da a entender, en forma coloquial, que la persona sigue una tendencia o partido atendiendo solamente a su propia conveniencia: "No se fíe de ese candidato porque va siempre con el viento que corre". Otra locución que revela una actitud personal censurable es ‘moverse alguien a todos vientos', expresión que da a entender la inconstancia y el hecho de ser fácil de traer a cualquier dictamen: "Soy dura con mi crítica porque se trata de alguien que se mueve a todos vientos".

Cuando advertimos que alguien se encuentra embobado, embelesado, sin hacer nada, solemos aplicar la locución ‘papar moscas' o su equivalente ‘papar viento': "Se hallaba como ausente, papando vientos". Si alguien está tratando sus asuntos como temas inútiles, vanas, de poca entidad y sustancia, se dice que se mueve con ‘cosas de viento'.

El verso elegido antes hablaba del viento como ‘aire siempre de viaje': el sustantivo ‘aire' es también de valor polisémico ya que, a su significado denotativo, le suma varios como "vanidad, engreimiento": "Insoportable resulta su aire tan petulante". Cercano a ese valor es el de "ínfulas, alardes": "Se presenta con aires de nobleza". Otras veces, simplemente equivale a "apariencia, aspecto o estilo de alguien o de algo": "Hoy vino con aire de tristeza".

Si usamos la locución ‘al aire' podemos significar "al desnudo": "Andaba con los hombros al aire"; pero, además, connotamos "sin provecho, sin fundamento": "Se trata de críticas al aire". Cuando nos encontramos anímicamente mal, necesitamos ‘cambiar de aires', locución que la Academia define como "marcharse, cambiar de residencia": "El terapeuta te aconsejó cambiar de aires".

Existe una diferencia entre el significado de dos locuciones muy similares: ‘coger en el aire algo' y ‘coger el aire a algo'; con la primera de ellas, se significa que se capta rápidamente lo que otro dice; con la segunda, en cambio, que se acostumbra al funcionamiento de un objeto o que aprende a hacerlo funcionar.

Pero, si decimos ‘coger el aire a alguien', estaremos indicando que nos acostumbramos a su carácter.

Esta multiplicidad de valores se da cuando sumamos ‘aire' al verbo ‘dar': así, ‘dar aire' al caudal o al dinero, significará que lo gastamos pronto, como en "Ni bien cobraba el sueldo, le daba aire"; si, en cambio, damos una cuchillada o un golpe a otro, lo expresaremos diciendo que le ‘dimos con aire/de buen aire', como en "Daban ganas de darle con aire a ese ladrón"; por otro lado, decir ‘darle a alguien el aire de algo' será equivalente a tener anuncios o indicios de que eso va a suceder: "Me dio el aire de que pronto un milagro iba a suceder".

Innumerables son las locuciones que encontramos con el vocablo ‘aire'; nos quedaremos con unas pocas, muy corrientes en el lenguaje diario: ‘en el aire' ("en el entorno"); ‘estar en el aire' ("sentirse débil"); ‘vivir del aire' ("vivir sin recursos conocidos y seguros"); ‘tomar el aire' ("pasearse').

Para reunir los dos conceptos (viento y aire), como en la poesía inicial, dejo a consideración de los lectores dos pensamientos encontrados al azar: "El viento es la risa del aire" y "Cuando el viento no sopla, es que el aire está triste".