Con cortes de GNC e industrias, el Gobierno sale a comprar más gas para pasar el invierno

Enarsa abrió una nueva compulsa para sumar cargamentos de gas natural licuado con entregas previstas para agosto. La decisión se da en medio del fuerte salto de la demanda residencial y de las restricciones que ya afectan a estaciones de GNC e industrias con contratos interrumpibles.

Frente al aumento del consumo por las bajas temperaturas y con cortes ya aplicados a estaciones de GNC e industrias, el Gobierno avanzó con una nueva compra de gas natural licuado (GNL) para reforzar el abastecimiento durante el invierno. La estatal Enarsa lanzó una nueva convocatoria a proveedores internacionales con el objetivo de asegurar cargamentos para agosto y evitar problemas de suministro en los meses de mayor demanda.

La empresa pública, que administra la compra del gas importado y su regasificación en la terminal de Escobar, abrió este miércoles las ofertas de 39 firmas precalificadas para cubrir siete ventanas de arribo de buques metaneros. Según informó la compañía, de esas propuestas se seleccionarán las que finalmente requiera el mercado para sostener el abastecimiento del sistema.

La decisión oficial llega en un contexto de fuerte presión sobre la red de gas natural. Con la irrupción del frío, la demanda prioritaria -principalmente la residencial- escaló en pocos días desde un promedio de 60 millones de metros cúbicos diarios a más de 80 millones de metros cúbicos por día, lo que obligó a volver a restringir el servicio a usuarios con contratos interrumpibles, entre ellos estaciones de servicio de GNC e industrias.

Un invierno con importaciones para cubrir los picos

Aunque la producción local de gas viene creciendo, especialmente por el aporte de Vaca Muerta, la Argentina todavía necesita importar GNL para atravesar el invierno. El principal problema no está hoy en la disponibilidad del recurso, sino en las limitaciones de infraestructura para transportar todo el gas producido desde las cuencas hasta los grandes centros de consumo.

Por eso, en los meses más fríos el sistema sigue dependiendo del gas que llega por barco y luego se regasifica en Escobar para ser inyectado a la red troncal. Ese aporte resulta clave cuando se disparan el consumo residencial, la demanda industrial y la necesidad de combustible para generación eléctrica.

El cronograma de importaciones de este año comenzó recién a mediados de mayo, después de algunas demoras vinculadas a la guerra en Medio Oriente, al encarecimiento internacional de la energía y a los cambios de estrategia oficial respecto de una eventual privatización del negocio de importación.

Desde entonces, ya arribaron más de una docena de barcos con cargamentos de GNL. Para junio todavía resta el ingreso de un buque, previsto para este viernes 26, mientras que las entregas correspondientes a julio ya están definidas. La nueva compulsa que abrió Enarsa apunta a garantizar las necesidades de agosto, una etapa en la que el sistema todavía puede seguir exigido por las bajas temperaturas.

La demanda residencial vuelve a desplazar al resto

En los últimos años, el consumo de los hogares y de otros segmentos prioritarios se ubicó durante el invierno en un rango de entre 70 y 80 millones de metros cúbicos diarios, aunque en jornadas de frío extremo puede trepar a niveles de entre 120 y 150 millones de metros cúbicos.

Ese comportamiento ya había puesto en tensión al sistema el año pasado, cuando se registraron cortes en mayo y también en julio, en un escenario de escasez tanto de gas local como importado. En ese momento, el Gobierno activó un comité de crisis para evitar faltantes en los hogares y reorganizar el abastecimiento.

Este año, la administración nacional apuesta a que el sistema pueda responder con mayor previsibilidad y confía en que el sector privado actúe para cubrir la demanda, a partir de las medidas adoptadas en los últimos meses. De todos modos, el monitoreo oficial sigue concentrado en un objetivo central: que no falte gas en los usuarios residenciales, incluso si para eso hay que profundizar las restricciones sobre contratos interrumpibles.

En ese marco, las distribuidoras volvieron a aplicar cortes "hasta nuevo aviso" a estaciones de GNC e industrias, tal como ya había ocurrido a fines de abril y durante mayo. Se trata de un mecanismo habitual en los momentos de mayor estrés del sistema, que permite priorizar el suministro a los hogares.

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