Los mercados respaldaron el plan financiero de Caputo

El riesgo país volvió a bajar y quedó cerca de perforar los 400 puntos, mientras las acciones de los bancos argentinos en Wall Street treparon hasta 5%. El Gobierno presentó su estrategia para afrontar los vencimientos de deuda de 2027.

La presentación del Programa Financiero 2027 por parte del Ministerio de Economía fue bien recibida por los mercados. Los bonos soberanos volvieron a ganar valor, las acciones de los bancos argentinos que cotizan en Wall Street registraron fuertes subas y el riesgo país continuó descendiendo hasta ubicarse apenas por encima de los 400 puntos básicos, uno de los niveles más bajos de los últimos años.

Con este escenario, el ministro de Economía, Luis Caputo, buscó transmitir que el Gobierno cuenta con herramientas para afrontar los importantes compromisos de deuda previstos para el próximo año, cuando la Argentina deberá enfrentar vencimientos de capital e intereses cercanos a los USD 25.000 millones.

Durante la presentación, el funcionario sostuvo que la estrategia oficial permitió acumular recursos adicionales durante 2026, lo que dejará un margen financiero de alrededor de USD 3.700 millones para comenzar 2027 con mayor tranquilidad.

No obstante, el propio diseño del programa deja en evidencia que una parte importante del esquema financiero dependerá de recuperar plenamente el acceso al financiamiento internacional. Caputo insistió en que emitir deuda en el exterior "es una opción y no un objetivo", aunque reconoció que el Gobierno esperará condiciones más favorables antes de volver a los mercados.

Con las tasas de referencia de Estados Unidos alrededor del 4,5% anual y un riesgo país cercano a los 400 puntos, Argentina podría financiarse actualmente a tasas próximas al 8,5% anual en dólares. Sin embargo, el equipo económico considera que ese costo sigue siendo elevado y apuesta a esperar una mayor mejora en la percepción de riesgo para obtener financiamiento más barato.

La reciente mejora en la calificación crediticia de algunas agencias internacionales, junto con la posibilidad de nuevas revisiones positivas, impulsó la recuperación de los bonos argentinos y favoreció la baja del riesgo país, un indicador clave para medir el costo del endeudamiento.

Uno de los principales desafíos para el año próximo será la necesidad del Banco Central de obtener aproximadamente USD 9.000 millones para atender distintos compromisos, entre ellos vencimientos de deuda y pagos vinculados a los Bopreal. Desde el Gobierno consideran que lo ideal sería refinanciar una parte importante de esas obligaciones mediante nuevas colocaciones de deuda y evitar utilizar las divisas adquiridas por la autoridad monetaria.

Como parte de esa estrategia, el Ministerio de Economía anunció la emisión de un nuevo Bonar con vencimiento en 2029. El objetivo es captar parte de los dólares que recibirán los inversores por el vencimiento de títulos previsto para el 9 de julio, cuando se cancelarán alrededor de USD 4.200 millones. El nuevo bono ofrecerá pagos mensuales de intereses para incentivar la reinversión.

Con esta colocación, el Gobierno profundiza el uso del mercado local como fuente de financiamiento. Entre los Bonares emitidos durante este año y la nueva licitación, la administración nacional prevé captar alrededor de USD 6.000 millones en el mercado doméstico.

En paralelo, el calendario financiero de 2027 también estará condicionado por los compromisos con el Fondo Monetario Internacional. El país deberá afrontar pagos por unos USD 7.700 millones entre capital e intereses, mientras que los desembolsos previstos por el organismo sumarían cerca de USD 1.900 millones. Caputo descartó, por el momento, solicitar una refinanciación de esos vencimientos y aseguró que esa alternativa no forma parte de la estrategia oficial.

Aunque la reacción inicial de los mercados fue favorable, el programa financiero para 2027 sigue condicionado por un factor central: la posibilidad de que Argentina consolide su regreso al crédito internacional en condiciones sostenibles para afrontar un calendario de vencimientos especialmente exigente.

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