Con qué datos Brasil sale a disputar el protagonismo vitivinícola a Chile, Uruguay y Argentina

Entre enero y agosto del año pasado, las ventas vitícolas a supermercados, bares y restaurantes en Brasil llegaron a los 313,3 millones de litros de vino, un 37 por ciento más que en igual período del año anterior, según un estudio de Ideal Consulting.

El vino brasileño se consolidó 2020 como uno de los productos favoritos en las mesas de las familias a la hora de comer, además de ganar cada vez más protagonismo en el escenario vinícola mundial. Repitió en Brasil un fenómeno creciente durante la pandemia de covid-19 en el mundo: el vino se transformó en compañía.

Un informe difundido por la agencia de noticias china Xinhua dio cuenta del fenómeno vitivinícola brasileño. Resulta interesante porque los vinos brasileños no tienen el mismo renombre o fama que los de sus vecinos sudamericanos Argentina, Chile y Uruguay o los tradicionales productores europeos como España, Francia, Italia y Portugal.

"Pese a no tener la fama que tienen los vinos de otros países, los vinos brasileños tuvieron un notable aumento de calidad en los últimos años. Hubo fuertes inversiones y el resultado es que hay muchos vinos brasileños del mismo padrón que otros con más renombre internacional", comentó Felipe Galtaroca, de la firma de consultoría Ideal Consulting.

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Entre enero y agosto del año pasado, las ventas vitícolas a supermercados, bares y restaurantes en Brasil llegaron a los 313,3 millones de litros de vino, un 37 por ciento más que en igual período del año anterior, según un estudio de Ideal Consulting.

En julio, las ventas del producto totalizaron 63,4 millones de litros, es decir, más del triple que los 21,3 millones de litros vendidos en marzo, cuando empezó la pandemia.

Las ventas registradas en julio pasado representan el mejor resultado mensual en la historia del sector y un 32 por ciento por arriba del récord vigente en octubre de 2019.

El único segmento dentro de la industria vinícola que no creció en el país fue el de espumosos, cuyas ventas disminuyeron un 5 por ciento entre enero y agosto, al estar más vinculados a fiestas y celebraciones. Siguió el mismo esquema que en el resto del mundo.

El consumo de vino en Brasil se ha reducido con la flexibilización de las medidas sanitarias, lo que fue evidente con el descenso en agosto anterior del 21 por ciento en comparación con julio.

"El gran desafío para el sector ahora será mantener estos clientes que ganó durante la pandemia. Aunque haya un descenso con la flexibilización, probablemente el nivel final será superior al que había en 2019", comentó Galtaroca.

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Los grandes beneficiados de este aumento en el consumo de vino durante la pandemia fueron los productores locales, favorecidos por la devaluación de la moneda brasileña (real) frente al dólar, situación que encareció la importación del producto de otros países.

"La proporción de vinos extranjeros vendidos bajó del 32 al 27 por ciento entre enero y agosto, lo que favoreció a los productores brasileños, cada vez más presentes en las mesas del país con sus vinos", explicó el entrevistado.

Este año, el consumo de vino en Brasil se acercará a los 2,8 litros per cápita en promedio, cifra lejana a la de otros países como Argentina (25 litros), Francia (50 litros) o Italia (44 litros), según datos de Ideal Consulting.

"Hay que entender el contexto. Brasil no se abrió al mercado de vinos finos hasta hace 30 años. Desde entonces, hay un claro aumento del consumo en el país y la exigencia de los consumidores es mayor, pero todavía nos falta mucho para alcanzar niveles de otros países", agregó Galtaroca.

La producción brasileña de vinos se concentra en la región sur del país, principalmente en el estado de Río Grande do Sul, fronterizo con Argentina y Uruguay, así como en Santa Catarina.

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