El dólar volvió a ganarle al plazo fijo y golpea al ahorro en pesos
En apenas un mes, el tipo de cambio oficial subió 4,4%, muy por encima del rendimiento mensual que ofrecen los depósitos tradicionales. La brecha entre ambos movimientos golpeó a los plazos fijos en pesos, impulsó la búsqueda de cobertura y volvió a poner presión sobre la estrategia cambiaria del Gobierno.
La suba del dólar oficial en las últimas semanas dejó una señal clara para los ahorristas: el avance del tipo de cambio superó con holgura la rentabilidad que ofrecen los plazos fijos tradicionales y volvió a debilitar el atractivo de los depósitos en pesos. Entre el 22 de mayo y el 22 de junio, la cotización oficial pasó de $1.420 a $1.482, una suba de 4,4% en apenas un mes. En el mismo período, un plazo fijo bancario rindió en torno al 1,2% mensual, muy lejos de esa evolución.
La comparación es todavía más contundente si se la proyecta en el tiempo. Con tasas nominales anuales de 14,5% en bancos como Santander o de 15% en Galicia, el rendimiento de un depósito tradicional queda por debajo de lo que el dólar avanzó en un solo mes: para igualar una suba del 4,4%, un plazo fijo necesita cerca de 100 días de colocación.
Ese cambio de relación entre tasa y tipo de cambio ya empezó a sentirse en los números del sistema financiero. El stock de depósitos privados en pesos cayó desde los $64,2 billones que registraba el 22 de mayo a $62,9 billones el 16 de junio, última cifra disponible del Banco Central. La baja refleja el deterioro del incentivo a permanecer en colocaciones tradicionales en un contexto en el que el dólar volvió a moverse por encima de las tasas.
Los UVA crecieron, pero tampoco lograron seguirle el ritmo al dólar
En paralelo, los depósitos UVA mostraron una leve suba. Pasaron de $1,50 billones a $1,53 billones en el mismo lapso. Sin embargo, aun cuando están indexados a la inflación, tampoco lograron empatar la velocidad que tomó el dólar en el último mes.
Además, este instrumento tiene restricciones que limitan su expansión. Exige una inmovilización mínima de 90 días y, en varios bancos, no aparece de forma visible entre las opciones principales de home banking, lo que obliga a buscarlo dentro de la aplicación. A eso se suman los topes que algunas entidades fijan por cliente -en algunos casos de $1 millón-, una decisión que responde a que los bancos no tienen demasiado incentivo para captar este tipo de depósitos si no cuentan del otro lado con suficiente demanda para calzar esos fondos.
Un mes de presión cambiaria
La suba del dólar no fue un movimiento aislado del último cierre semanal, sino la continuidad de una tendencia alcista que se consolidó durante casi un mes. Desde el mínimo reciente de $1.428 alcanzado el 12 de junio -nivel que había estado favorecido por la mejora en la calificación de la deuda argentina por parte de S&P Global, que elevó la nota a B--, el tipo de cambio escaló 2,3% hasta tocar los $1.461, su valor nominal más alto desde el 12 de enero.
De todos modos, esa recuperación luce más acotada cuando se la ajusta por inflación y competitividad externa. Medido por el Índice de Tipo de Cambio Real Multilateral (ITCRM) del Banco Central, el nivel actual del dólar es apenas el más alto desde fines de abril. Ese indicador toma el precio relativo de los bienes y servicios argentinos frente a los de los 12 principales socios comerciales del país, por lo que permite medir si el tipo de cambio gana o pierde competitividad real.
La consultora PPI calculó que, tomando una ventana un poco más amplia, la suba acumulada desde el 21 de mayo llega al 5,1%, un ritmo que "más que duplica" el rendimiento de los instrumentos de deuda en pesos en sus distintas variantes. Aun así, remarcan que el valor spot todavía se mantiene lejos del techo de la banda cambiaria: la distancia ronda el 22,5%, lo que deja margen antes de llegar al límite superior del esquema.
El mercado mira con atención el segundo semestre
En la City también crece la expectativa de que el segundo semestre traiga una mayor presión sobre el dólar, y esa posibilidad volvió a poner bajo la lupa el rol del sector público en los distintos segmentos del mercado para suavizar la suba.
En el mercado de futuros, por ejemplo, la suba del interés abierto del viernes en u$s50 millones -aunque en el acumulado semanal hubo una baja de u$s37 millones- alimentó la idea de una presencia oficial. Según el seguimiento de PPI, durante la semana se observó un corrimiento desde la posición de junio hacia contratos posteriores: la posición del mes cayó u$s154 millones, mientras crecían julio (u$s42 millones), agosto (u$s26 millones), septiembre (u$s20 millones) y diciembre (u$s34 millones).
A diferencia de lo que había ocurrido en meses anteriores, esta vez el cierre de junio aparece como un evento menos sensible. La razón es que hacia fines de mayo prácticamente desapareció la posición corta del Banco Central en futuros: se redujo desde u$s2.200 millones a apenas u$s200 millones. Eso le quita dramatismo a la última rueda del mes, prevista para el martes 30 de junio, aunque los analistas advierten que el crecimiento acumulado de u$s541 millones sugiere que las posiciones cortas de corto plazo volvieron a ampliarse.
También hubo señales en el mercado dólar linked
La atención oficial no sólo pasó por futuros. En el segmento dólar linked, el volumen operado se mantuvo alto al cierre de la semana, con operaciones por u$s163 millones, un nivel que para el mercado también sugiere alguna presencia pública, aunque bastante más moderada que la registrada a comienzos de junio.
En esa primera parte del mes, el movimiento había sido mucho más intenso: el volumen llegó a u$s525 millones y u$s351 millones en distintas ruedas, en una dinámica que el mercado interpretó como ventas de instrumentos dólar linked por parte del Banco Central por alrededor de u$s900 millones de valor nominal del TZV26.
Ese bono es un título del Tesoro emitido en dólares pero pagadero en pesos al tipo de cambio oficial. No abona intereses periódicos -es un bono "cupón cero"- y devuelve el capital al vencimiento, previsto para el 30 de junio.
La próxima licitación, bajo la lupa
Con ese telón de fondo, el mercado espera ahora el anuncio que hará Finanzas el miércoles por la tarde sobre las condiciones de la licitación prevista para el viernes. Allí podría aparecer un nuevo instrumento dólar linked para absorber la demanda de cobertura de los u$s2.050 millones que siguen en manos privadas y que no ingresaron al canje anterior.
La definición no es menor: el Gobierno necesita seguir ofreciendo alternativas en pesos para evitar que la presión cambiaria se traslade por completo al dólar oficial, sobre todo en un escenario en el que la tasa dejó de funcionar como ancla para los ahorristas más conservadores.
Un cambio de clima para el ahorro en pesos
El dato central del último mes es que el dólar volvió a ganarle con comodidad al plazo fijo y alteró el equilibrio que el Gobierno había logrado sostener durante buena parte del año entre tasas en pesos y estabilidad cambiaria. La suba de 4,4% del tipo de cambio oficial entre el 22 de mayo y el 22 de junio, frente a un rendimiento mensual de apenas 1,2% en los plazos fijos tradicionales, reabrió el debate sobre la conveniencia de seguir inmovilizando pesos a tasa fija.
El impacto ya se ve en los depósitos, en la mayor demanda de cobertura y en la necesidad oficial de intervenir o diseñar instrumentos alternativos para contener la dolarización. Si esa dinámica se profundiza en el segundo semestre, el desafío para el equipo económico será sostener el atractivo del ahorro en pesos sin resignar el control sobre la velocidad del dólar.