Suba del dólar: el Gobierno activó medidas para frenar otro salto
La cotización minorista trepó a $1490 en Banco Nación y acumuló una suba de $60 en junio, en un contexto de mayor demanda de cobertura tras el pago del aguinaldo. El Banco Central desaceleró compras, intervino en futuros y siguió de cerca los bonos atados al tipo de cambio para contener la presión cambiaria.
El dólar oficial minorista volvió a ganar terreno en junio y alcanzó su nivel más alto desde enero. La cotización en el Banco Nación abrió este miércoles en $1490, con un incremento acumulado de $60 en lo que va del mes, equivalente a una suba de 4,2%. El movimiento se dio en un momento en el que el mercado esperaba una mayor oferta de divisas por la estacionalidad de la cosecha, pero en cambio comenzó a consolidarse una mayor demanda privada de dólares y de instrumentos de cobertura.
El repunte del tipo de cambio aparece asociado a varios factores. Entre ellos, los analistas mencionan que el dólar venía retrasado frente a otras variables de la economía y que en las últimas semanas se fortaleció la búsqueda de cobertura por parte de empresas e inversores. También influyó el contexto de pago de aguinaldos, que suele elevar la demanda de divisas, y el menor incentivo para permanecer en instrumentos atados a la devaluación luego de que el último canje del Tesoro de bonos ajustables por tipo de cambio tuviera una adhesión del 60%. Parte de quienes no ingresaron a esa operación podrían haber optado por dolarizarse directamente.
En ese marco, el Gobierno activó una serie de movimientos para evitar que la suba se transforme en un salto desordenado. Aunque el valor actual del dólar sigue lejos del techo previsto dentro del esquema de bandas -que se aproxima a $1800-, el Banco Central comenzó a moderar su presencia compradora en el mercado oficial para no sumar presión adicional sobre la cotización. Según datos relevados por PPI, la autoridad monetaria compró la semana pasada US$233 millones, un promedio de US$58 millones diarios, mientras que la media móvil de cinco días marcó US$57 millones por jornada, muy por debajo de los US$195 millones diarios registrados a fines de mayo.
La menor intensidad de compras se interpreta como una señal de mayor flexibilidad del Central luego de haber superado la meta anual de acumulación de divisas. El organismo ya había alcanzado el objetivo de US$10.000 millones y eso le dio margen para priorizar la estabilidad cambiaria por sobre la acumulación acelerada de reservas. La lógica oficial, en este contexto, pasa por sostener las compras sin alimentar una suba adicional del tipo de cambio en medio de una demanda privada más firme.
A la desaceleración en las compras de contado se sumaron otras señales de intervención. Operadores del mercado detectaron en los últimos días un aumento importante en las posiciones abiertas de dólar futuro, lo que alimentó la lectura de que el Banco Central volvió a ofrecer cobertura en ese segmento para moderar las expectativas de devaluación. En paralelo, también se observó un volumen significativo en bonos atados a la evolución del tipo de cambio oficial, un movimiento que el mercado interpreta como otra herramienta de contención para evitar que la tensión cambiaria se traslade con mayor velocidad al resto de los precios financieros.
La dinámica de junio muestra así un cambio respecto del escenario de semanas atrás. El Gobierno todavía mantiene margen dentro del esquema cambiario, pero la suba del dólar vuelve a poner a prueba la estrategia oficial en un momento en que la demanda de cobertura repunta y el mercado empieza a mirar con más atención la capacidad del equipo económico para administrar la transición sin sobresaltos.