El mercado se cansó, dejó de creer y comenzó a hacer el ajuste

El análisis dominical de Rodolfo Cavagnaro pone sobre la mesa los desatinos del gobierno nacional que con sus medidas, dice, "no favorecen a los más pobres, sino que todos los días los hacen más pobres y la gente se está dando cuenta".

Rodolfo Cavagnaro

Esta semana fue el dólar el que se mostró indómito. La cantidad de desatinos que viene acumulando el Gobierno no parece razonable porque, además, ni siquiera tiene justificación política, porque no le mejoran la vida al pueblo, no favorecen a los más pobres, sino que todos los días los hacen más pobres y la gente se está dando cuenta.

Está claro que el problema de Argentina es el exceso de gasto público. Ese este mayor gasto requiere mayores ingresos por impuestos y, por eso, tenemos tasas impositivas récord. Estos impuestos son solo para solventar los gastos del Estado y nada queda para obras públicas. Pero como el gasto aumenta, emitían moneda o tomaban deuda. Ya no se puede tomar deuda externa por lo que se recurre al mercado local.

Por eso, decidieron emitir bonos en el mercado argentino, pero comenzó a surgir la duda acerca de que el Tesoro pueda pagar dichos bonos, por lo que antes de irse el exministro Guzmán experimentó el desagradable momento del rechazo del mercado que no quiso renovarle vencimientos, lo que obligó al Banco Central a emitir moneda para hacerse cargo de comprar esos bonos.

Cuando la ministra hizo los primeros anuncios esta semana, se suponía que habría un recorte de gastos. Por esa razón, movimientos piqueteros y algunos sindicatos estatales salieron a protestar porque quieren más plata. También protestaron porque no habría más ingresos al Estado y eso motivó la protesta de los que aspiran a puestos estatales.

Pero todo esto derivó en nuevas subas violentas del dólar paralelo en todas sus versiones. No obstante, la ministra Silvina Batakis tenía un desafío y era una emisión de bonos en pesos, de los cuales pudo colocar 80.000 millones de pesos a una tasa de 63%. La ministra había prometido que las tasas serían positivas, es decir, superiores a la inflación, pero con los datos de junio y la perspectiva de Julio, habría que pensar en tasa superiores al 80%.

Pero hay un problema nuevo que se gestó a partir de la negativa del mercado de tomar nuevos bonos del Tesoro. Primero, el Banco Central emitió moneda por un equivalente al 30% de la base monetaria total solo para rescatar bonos del Gobierno. Pero a su vez, la autoridad monetaria no aumentó sus tasas para que los inversores se fueran a los bonos del Tesoro, pero en realidad, la mayoría se fueron al dólar.

En todo esto hay un trasfondo político. En la forma que la nueva ministra anunció las primeras medidas, que implicaban cumplir los compromisos con el FMI, buscar el equilibrio fiscal, unificar en su poder el manejo de la caja de todos los organismos, incluidos los descentralizados y la prohibición de nuevos ingresos a la administración.

Estas medidas, de alguna manera, van a contrapelo de los pedidos de los grupos duros del kirchnerismo, motorizados por Cristina Fernández de Kirchner, y de ahí venían las dudas acerca de cuál será la actitud de la vicepresidenta. El problema es ni Cristina ni ningún dirigente del kirchnerismo han dicho nada y es aquí donde esos silencios aparecen opinando a los gritos.

Es real que Cristina sabe lo que hay que hacer, pero no quiere aparecer vinculada, aunque ella es la vicepresidenta del gobierno y no es fácil diferenciarse. El mercado sigue desconfiando y ante este silencio, los operadores esperan que desde ese sector aparezcan opiniones. O apoyando, y eso tranquilizaría, o criticando, lo que confirmaría los temores de los inversores. Pero el silencio hace prever condena.

La disparada del dólar

El precio del dólar ya había dado algunos saltos la semana pasada, pero en la actual semana consolidó las subas a partir del sobrante de pesos, sumado a empresas que decidieron compra dólares pagar bienes importados que tenían paralizados, con el fin de seguir produciendo y, ante todo, no quedar mal con sus proveedores.

Muchos inversores decidieron salir de bonos, desconfiando de la solvencia del Gobierno y ante la posibilidad que les apliquen una especie de Plan Bonex, y les devuelvan sus créditos con bonos a 10 años, como mínimo. Lo cierto es que la mayoría eligió volcarse a los dólares del mercado paralelo. De ahí la feroz evolución y el mercado decidió recuperar valores atrasados y cerró el viernes a $293/295.

En realidad, este camino comenzó cuando el mercado decidió no tomar bonos del Tesoro, a mediados de Junio. Desde entonces. El billete libre aumentó $87 en cinco semanas, y desde principios de año ha crecido un 42%. En los últimos días equiparó la inflación del año. En julio creció $57, un 23,9%. Si bien el dólar libre representa poco volumen, preocupa el movimiento en los otros mercados. Tanto en CCL, de bonos, y el MEP, de acciones, han tenido crecimientos similares.

Todo esto tendió a acelerase con la última decisión de agregarle un 10% adicional de impuesto al dólar turista. En realidad, esta sobre actuación sólo les pega a quienes tiene capacidad económica para financiar viajes al exterior. La franja de población alcanzada no es significativa, pero en este intento de hacer ver que persiguen a los ricos desnudan la desesperación porque no tiene dólares y la situación es mucho más grave de lo que se creía. Ante esta sensación, la presión sobre el dólar libre fue mucho mayor.

El gobierno podría haber hecho un buen desdoblamiento del mercado, con un mercado comercial, a precio oficial, y un mercado libre para todas las demás transacciones. Pero este gobierno peronista no se puede permitir tener un mercado libre, algo que en su momento sostuvo con éxito Néstor Kirchner.

El Gobierno comenzó el año despreciando la inflación y, es más, usando sus beneficios de mayor recaudación y poder de licuación de deudas. Las presiones lo llevaron a tener que compensar a muchos sectores y con ello a gastar más. Con el acuerdo con FMI se pensó que alcanzaba con el financiamiento interno, pero en Argentina no hay un mercado de capitales desarrollado, donde ahorran los particulares.

Frente a esto, quedaron solo en manos de bancos y fondos de inversión, mientras los algunos particulares ahorraban en plazos finos ajustables y la mayoría se volcaba dólares. Esta demanda se aceleró este mes por pago del aguinaldo.

Por ahora, el mercado decidió convalidar estas subas del dólar, que podía estar un techo, comparado con la inflación hasta junio, pero parece que julio vendría peor, así que es el Gobierno el que tiene que dar señales claras para recuperar la confianza de los inversores. Por ahora se especula con que el Gobierno se verá obligado a devaluar el dólar oficial. Incluso se habla de presiones del FMI para bajar la brecha, aunque ya es tarde. Cualquier devaluación será seguida por el paralelo y la brecha actual se mantendrá hasta que haya una liberación total.




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