Qué futuro le espera al mercado laboral

Un análisis de la consultora McKinsey & Company, que ha revelado el tipo de puestos de trabajo que se perderán, así como los que se crearán a medida que la automatización, la Inteligencia Artificial (IA) y la robótica se afiancen.

Las tecnologías digitales y la IA están transformando el ámbito del trabajo y la crisis del coronavirus ha acelerado esta transición. Sin embargo, no está claro cuáles son las competencias específicas que requerirán los trabajadores del mañana para adaptarse a la nueva realidad.

Como resultado de este análisis, se han identificado 56 competencias de futuro, las llamadas DELTA: elementos distintivos de talento que ofrecen un mix de habilidades y actitudes de las personas y que serán cada vez más importantes.

La principal conclusión de este análisis es que crecerá la demanda de competencias tecnológicas, sociales, emocionales y cognitivas superiores, mientras que la necesidad de contar con competencias manuales, físicas, así como las cognitivas básicas, disminuirá. Asimismo, el estudio apunta que todos los ciudadanos se beneficiarán de tener un conjunto de competencias fundamentales que les ayuden a cumplir tres criterios, independientemente del sector en el que trabajen o de su ocupación:

  • - Añadir valor más allá de lo que pueden hacer los sistemas automatizados y las máquinas inteligentes
  • - Operar en un entorno digital
  • - Adaptarse continuamente a nuevas formas de trabajo y nuevas ocupaciones

Además, se espera que la relevancia de la especialización sea cada vez mayor. "Los gobiernos y entidades públicas quieren ayudar a sus ciudadanos a desarrollar habilidades, pero es difícil diseñar planes de estudio y estrategias de aprendizaje sin ser más precisos sobre las habilidades que se necesitan", aseguró Marco Dondi, experto de McKinsey y uno de los autores del análisis. "Por ello realizamos esta investigación con el objetivo de ayudar a que estas definiciones tomen forma y puedan contribuir a que los ciudadanos estén preparados con las competencias adecuadas para el mundo laboral que viene".

Al igual que la Revolución Industrial del siglo XIX impulsó la expansión del acceso a la educación, la revolución tecnológica actual debería impulsar una mayor expansión para garantizar un acceso universal, de alta calidad y asequible a la educación desde la primera infancia hasta la jubilación, y para garantizar que los planes de estudio incluyan los DELTA que prepararán a los ciudadanos para el futuro en el mundo del trabajo", expresó Pablo Hernández, intregrante de McKinsey & Company.

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