China y Argentina: por qué el modelo de Shenzhen no es comparable con el plan de Caputo

Gustavo Eng, periodista especializado en China y director de la revista Tang Dai, cuestionó la comparación planteada por el ministro de Economía entre la transformación de Shenzhen y el programa económico argentino. Explicó el papel central que tuvo el Estado chino, el proceso de apertura iniciado en 1980 y cómo esas políticas modificaron la economía y el nivel de vida de millones de personas.

La comparación entre el rumbo económico de la Argentina y la transformación de China volvió a poner el foco sobre uno de los casos más estudiados del desarrollo mundial: Shenzhen, una antigua villa de pescadores que en pocas décadas se convirtió en un polo industrial, tecnológico y logístico de escala global.

En una entrevista con el programa "A pesar de las llamas" por Radio Post, el periodista especializado en China Gustavo Eng analizó los dichos de Luis Caputo y marcó diferencias sustanciales entre el proceso chino y el programa económico que se aplica actualmente en la Argentina.

Para Eng, equiparar ambos procesos implica desconocer cómo se produjo la transformación china. "Da mucha vergüenza", afirmó al referirse a la comparación, aunque aclaró que no buscaba "agredir la figura de un funcionario del gobierno".

Según explicó, el problema de fondo es el desconocimiento argentino sobre la evolución de China. "Es un problema que los argentinos no conozcamos las cosas que pasan en China porque China está determinando el mundo. Entonces, si vos no sabés quién está decidiendo y quién está avanzando en el mundo, estás en problema", sostuvo.

Shenzhen: una transformación impulsada por el Estado

Eng explicó que Shenzhen fue producto de una decisión estratégica del gobierno chino tomada alrededor de 1980. La ciudad, ubicada frente a Hong Kong, pasó de ser una villa de pescadores a convertirse en un centro logístico y tecnológico.

"Hay un diseño del Estado, hubo una decisión del Estado chino hacia el año 1980 de crear de una villa de pescadores a ser una ciudad espejo de Hong Kong", señaló.

El objetivo fue desarrollar un polo logístico y tecnológico mediante una inversión que, para Eng, no debe entenderse únicamente como una cuestión presupuestaria.

"La decisión política es una inversión también", remarcó. Y agregó que hubo "una inversión gigantesca del Estado" en distintos sentidos.

El resultado, sostuvo, es uno de los ejemplos más contundentes de la capacidad de planificación estatal china. "Shenzhen es un modelo del poder de la decisión del gobierno comunista de China", afirmó.

La ciudad también modificó el mapa económico de la región. Según Eng, en materia logística y portuaria Shenzhen alcanzó una dimensión comparable con Hong Kong, mientras que se convirtió además en uno de los principales focos de innovación tecnológica del país.

"Uno no puede salir del asombro del avance tecnológico de China", sostuvo, y explicó que Shenzhen concentra una gran cantidad de espacios de innovación creados e impulsados por el gobierno.

Mercado, pero bajo una fuerte regulación estatal

Uno de los puntos centrales de la entrevista fue la diferencia entre hablar de apertura económica y hablar de una economía sin intervención estatal.

Eng explicó que China efectivamente tiene mercado y permite la participación de empresas privadas y extranjeras, pero dentro de reglas definidas por el Estado.

"En China hay todo, o sea, China es un mercado, todo es mercado en China. Ahora, el mercado es regulado por el Estado", afirmó.

Y fue más específico: "Ninguna empresa puede hacer nada por afuera de las reglas que pone el Estado y las reglas que pone el Estado son muy, muy estrictas".

En ese esquema, explicó, el gobierno también decide hacia qué sectores busca orientar las inversiones.

"El Estado maneja las inversiones ahora. O sea, decir: ‘Bueno, a ver, ¿cuáles son las áreas en donde necesitamos que haya inversiones? ¿Cuáles son las áreas en las que no queremos inversiones?'", detalló.

Como ejemplo mencionó la industria tecnológica: China puede otorgar fuertes incentivos a determinados sectores, mientras restringe o dificulta la competencia en otros.

La presencia de multinacionales como General Motors, Tesla o Apple no contradice, según su explicación, ese esquema. "Porque ganan lo mismo, ganan muchísimo", señaló, al referirse a los incentivos que encuentran las compañías para producir en China.

Por eso, frente a la idea de que Shenzhen pueda ser presentado simplemente como un ejemplo de "libre mercado", Eng planteó otra definición: "Hay una libertad regulada".

De la pobreza al crecimiento acelerado

El periodista también reconstruyó el proceso económico que comenzó con las reformas impulsadas por Deng Xiaoping.

Explicó que durante las primeras décadas de la Revolución Comunista China atravesó enormes dificultades económicas y sociales, incluyendo hambrunas. Pero hacia 1980 el gobierno decidió modificar su estrategia y avanzar con lo que se conoció como "reforma y apertura".

"Hacia el año 80, cuando vieron que tenían unas condiciones como para empezar a crecer, a desarrollarse económicamente, entonces aplicaron un plan que se llamó reforma y apertura", relató.

Ese proceso buscó abrir la economía al capital extranjero y permitir que empresas de Estados Unidos, Canadá y Europa produjeran en China.

De acuerdo con Eng, el resultado fue un crecimiento extraordinario: "A partir de ahí China empezó a crear una cantidad de riqueza brutal durante 30 años, el PBI chino creció 10% anual aproximadamente".

Ese crecimiento también modificó la estructura social. El periodista explicó que China abandonó la búsqueda de una igualdad basada en niveles bajos de ingreso y permitió una mayor diferenciación económica.

"Se rompió en temas de la igualdad, se permitió que un sector fuera más rico que el resto de la sociedad, pero se subió la escala entera de manera tal que los más pobres empezaron a ser menos pobres", explicó.

Eng agregó que, según la información que maneja, China declaró en 2021 el fin de la indigencia y que actualmente alrededor de 400 millones de personas integran un sector de ingresos medios comparable, en términos generales, con los ingresos medios de Estados Unidos.

"El río se cruza tanteando las piedras"

Otro aspecto que Eng destacó fue la capacidad de China para modificar sus políticas a partir de la experiencia.

Al recordar el pensamiento de Deng Xiaoping, citó una de sus frases más conocidas: "El río se cruza tanteando las piedras".

La idea, explicó, es que el gobierno puede diseñar planes y objetivos, pero después debe contrastarlos permanentemente con la realidad.

"Nosotros tenemos un plan, el plan está muy bien elaborado en base a análisis muy finos, pero después la realidad habla, entonces uno dialoga con la realidad", relató.

Por eso, ante la pregunta sobre los errores, las ciudades fantasma o los proyectos que no funcionaron, Eng fue categórico: "Prueba y error absolutamente".

El salto tecnológico y las "fábricas negras"

La evolución industrial china también fue uno de los puntos fuertes de la conversación.

Eng describió fábricas automotrices prácticamente sin intervención humana y explicó que algunas ya son conocidas como "fábricas negras": funcionan las 24 horas sin necesidad de iluminación porque buena parte del proceso productivo está automatizado.

"Están completamente sin luz las 24 horas produciendo porque los que producen son robots", contó.

La escala también resulta difícil de dimensionar desde la Argentina, según el periodista. China está avanzando en sectores como los vehículos eléctricos y la maquinaria agrícola a una velocidad que, en su opinión, está modificando posiciones industriales que durante décadas parecían consolidadas.

En ese sentido, señaló el avance chino sobre el mercado argentino de maquinaria agrícola y el crecimiento de los automóviles de origen chino.

"Hace cinco años era Argentina la que tenía una posición de vanguardia a nivel mundial en maquinaria agrícola, desarrollo de maquinaria agrícola, y ahora se empieza a estar pensando" en el avance chino, sostuvo.

Para Eng, esto puede representar tanto una amenaza como una oportunidad para la industria argentina: "Puede ser un problema, puede ser una oportunidad, depende de cómo se maneja políticamente".

La transformación social que Eng vio en sus viajes

Eng contó que realizó 17 viajes a China durante los últimos años y que durante una década investigó particularmente el proceso de erradicación de la pobreza.

Su experiencia, relató, fue observar cambios concretos en localidades muy pobres.

"A mí me tocó investigar justamente la erradicación de la pobreza", explicó. Y describió casos de familias que pasaron de vivir en viviendas precarias a tener departamentos de alrededor de 100 metros cuadrados, con baño y calefacción.

"Eso es como si yo te dijera: ‘Andá a Catamarca, andá a Santiago del Estero, ahí donde uno dice: che, acá la pobreza no la podés sacar de hace 200 años'. Y de repente en 10 años viste que cambió del todo eso", comparó.

Para el periodista, ese proceso es uno de los aspectos más impactantes de la transformación china.

Un modelo con apertura económica y control político

La entrevista también abordó una de las principales diferencias entre la imagen tradicional de China y su realidad actual: el país mantiene un sistema político fuertemente controlado, al mismo tiempo que desarrolló una economía abierta y altamente integrada al comercio mundial.

Eng explicó que el gobierno no permite fuerzas que puedan poner en riesgo la estabilidad del sistema, pero aclaró que eso no significa que no existan protestas.

"Hay protestas en toda China todo el tiempo", aseguró, y contó que durante sus viajes conversó incluso con disidentes y con personas que reivindican a Mao Zedong frente al rumbo adoptado posteriormente.

Sin embargo, sostuvo que cuando una movilización es considerada una amenaza para la estabilidad política, el Estado interviene.

"Si esas fuerzas llegan a hacer peligrar la estabilidad, esas fuerzas no tienen lugar, no tienen lugar, son desinfladas, son canalizadas", afirmó.

También describió otro rasgo de la vida cotidiana china: la utilización masiva de tecnología para vigilancia y seguridad. "Por donde vos andás, todas partes tenés cuatro cámaras siguiéndote y hagas lo que hagas te siguen", relató.

Al mismo tiempo, explicó que buena parte de la población interpreta ese sistema como una herramienta de seguridad.


Editó Carina Pérez

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