Impsa, todas las alternativas: el rol que tendría el Estado y qué pasaría con los Pescarmona

Este martes se reúne la asamblea de accionistas para ampliar el capital de la compañía en U$S20 millones. Entre otras posibilidades, el Estado podría quedar como socio mayoritario. ¿Qué pasará con la familia Pescarmona?

Este martes 16 de marzo es un día clave en la vida de Impsa, compañía que necesita ampliar su capital para volver a competir en las "grandes ligas". En este marco, la asamblea de accionistas resolverá la ampliación del capital de la empresa en U$S20 millones (emisión de nuevas acciones), con la posibilidad de que Nación y/o provincia no sólo compren parte o la totalidad del paquete, sino que además queden con el control de la metalúrgica.

En este sentido, la emisión de estas nuevas acciones implica ampliar la cantidad de directores de la compañía: actualmente son 3 y se sumarían 4. Por lo tanto, quien se quede con el nuevo paquete accionario tomará el control de Impsa, hoy en manos de un fideicomiso que integran el BID, el Banco Nación, el BICE y bonistas (tienen el 65% de las acciones).

Pero existen otras alternativas, aunque difícilmente se concreten. Esas acciones clase C por U$S20 millones primero serán ofrecidas entre los actuales dueños de la empresa: Banco Nación, BICE, bonistas y la familia Pescarmona, que actualmente conserva el 35%. Así, si los fundadores de la empresa compraran sólo U$S7 millones, volverían a quedar con el control de Impsa. Hoy en día, no puede haber un Pescarmona en el directorio, por condición del BID, pero nada impide que compren un nuevo paquete de acciones. Están habilitados para hacerlo, pero en el mercado lo descartan.

Lo más probable es que ese nuevo paquete de acciones pase a manos de Mendoza y/o Nación, por lo que 4 de los 7 directores que tendría la compañía serían designados por el estado provincial y/o nacional. En este escenario, además, el papel de la familia Pescarmona quedaría más reducido aún: ese 35% actual quedaría por debajo del 15%.

Desde Casa Rosada comprenden la magnitud de la empresa y lo que representaría el eventual cierre para el sector metalmecánico, ya que de Impsa dependen cientos de pymes. Al respecto, el año pasado, el ministro de Desarrollo Productivo, Matías Kulfas, lanzó un plan de ayuda para pagar salarios que prácticamente fue hecho a medida de Impsa. Y cuando la empresa estuvo a punto de ser vendida en 2020, intentaron frenar la operación.

Si la mayoría de acciones queda en manos del Estado, que ya cuenta con participación a través del BICE y el Banco Nación, Impsa quedaría con un esquema similar al de YPF: una empresa privada con mayoría de acciones estatales. Sin embargo, desde el sector comparan el virtual escenario con el esquema del Invap: una empresa de alta tecnología bajo control estatal, principalmente la Provincia de Río Negro.

Respira Impsa: los acreedores aceptaron la reestructuración de deuda

En 2020 hubo interés de algunos empresarios locales y empresas internacionales en quedarse con Impsa (el plan A de la empresa, para sobrevivir a la crisis que comenzó en 2014, era vender), lo que generó incertidumbre por el rumbo que adquiriría la metalúrgica, especialmente en manos extranjeras. La decisión, finalmente, fue reperfilar la deuda de la empresa con la emisión de nuevos bonos, cuya oferta ya fue aceptada, y ampliar su capital en U$S20 millones.

Con la emisión y venta de estas acciones, Impsa podría volver a competir a nivel internacional. Desde la empresa remarcan que U$S20 millones no es un número caprichoso, sino el capital que requieren para que la firma sobreviva. Hay varios proyectos en vista, desde Estados Unidos, donde la compañía mendocina se focalizaría en grúas portuarias, incluidos trabajos proyectados en Brasil, como el mantenimiento de una represa que cuenta con cerca de 50 turbinas. Actualmente, continúan produciendo para Yacyretá y siguen desarrollando un reactor nuclear para Atucha.


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