El crédito fintech gana terreno y supera a la banca tradicional
Mientras los préstamos bancarios continúan en retroceso, las entidades no bancarias expanden su cartera impulsada por un fondeo más barato, nuevas tecnologías y una mayor disposición a asumir riesgos.
El crédito otorgado por entidades no bancarias volvió a crecer en mayo y consolidó una tendencia que contrasta con la cautela del sistema financiero tradicional. Según un informe de EcoGo elaborado a partir de datos de la Central de Deudores del Banco Central, el stock de estos préstamos alcanzó los $15,4 billones, con un aumento real de 2,2% respecto de abril.
En sentido opuesto, el crédito bancario cayó 0,9% en términos reales durante el mes y acumuló siete retrocesos consecutivos.
Sebastián Menescaldi, director asociado de EcoGo, atribuyó el avance del sector a la reducción del costo de fondeo y al menor plazo de los préstamos que ofrecen las fintech. También señaló que la desaceleración inflacionaria y la recuperación de los ingresos alentaron una mayor toma de riesgo.
No obstante, el crecimiento interanual del crédito no bancario se moderó a 13,1%. En el caso de los bancos, la variación anual pasó a ser negativa, con una baja de 0,7%.
El volumen de financiamiento no bancario de mayo se ubicó 146,8% por encima del nivel de marzo de 2024 y superó en 23,6% el máximo previo registrado en mayo de 2018, siempre medido en términos reales.
Las familias concentran el 91,6% de esta cartera, equivalente a $13,8 billones. La deuda de los hogares con entidades no bancarias representa alrededor de 0,4 meses de la masa salarial mensual; al sumar los préstamos bancarios, la carga total asciende a 1,4 meses de ingresos.
El principal foco de preocupación es la morosidad. La cartera irregular de las entidades no bancarias trepó a 28,7%, casi cuatro veces el nivel observado en los bancos. En estos últimos, la mora llegó a 7,3% en mayo, 0,3 puntos por encima de abril y 1,2 puntos por encima del máximo registrado en febrero de 2020.
Especialistas del sector destacan que el uso de inteligencia artificial y el análisis de datos permiten a las fintech evaluar mejor a clientes tradicionalmente excluidos del sistema, como trabajadores informales y jóvenes sin historial crediticio, ampliando así el acceso al financiamiento pese al mayor riesgo que enfrenta el segmento.