La innovadora licorería que crece en Mendoza y proyecta exportaciones al mundo

La mendocina Andrea Bonfanti fusionó técnicas europeas con productos regionales para fundar su marca. Qué licores ofrece, porqué son disruptivos y cuál es la proyección que tiene en el comercio internacional.

Si pensamos en Malbec seguramente, de manera casi inmediata, nuestro cerebro trae una imagen de vino a la cabeza. Sin embargo, en Mendoza, existe una cantidad enorme de emprendimientos diversos que crecen desde el llano y que innovan con otras propuestas. Uno de ellos es el licor de Malbec, creado por la mendocina Andrea Bonfanti.

Bajo la marca Landreé de la empresa BSA Project SA, tanto el licor como la jalea de Malbec y la amplia variedad de productos que ofrece la enóloga formada en el Liceo Agrícola, no sólo están marcando presencia local si no a nivel nacional. Además, la proyección comercial a mediano plazo es llegar a distintos lugares del mundo, desde los cuales ya están solicitando estas especialidades regionales.

Así es que para conocer el detalle cómo nació este "disruptivo licor", de qué manera planifican comercializarlo y cómo se conformó el equipo de seis mujeres que hoy lo realiza desde sus distintas profesiones, Memo dialogó precisamente con su ideadora, Andrea Bonfanti.

-¿Cómo surge la iniciativa para hacer el licor de Malbec?

- Yo soy de Mendoza, descendiente de italianos y lo que he tratado de hacer es rescatar las raíces y tradiciones de lo que hacían en aquella época en Italia. He usado las técnicas europeas y los productos regionales nuestros, como membrillo, duraznos, almendras, nueces; es una fusión. La idea del licor me surgió hace mucho, lo estuve probando, después lo dejé y me dediqué a hacerlo a full recién el año pasado. Hice pruebas para ver cuál era el punto medio entre lo dulce y el alcohol hasta que llegué a la versión actual.

En cuanto a su formación, detalló que es ingeniera Industrial y que cursó sus estudios secundarios en el Liceo Agrícola, egresando con el título de Bachiller enólogo. "Además de la escuela, en mi casa, desde que era chica, probé hacer vino, cervezas, de todo. Después me dediqué de lleno a la facultad, luego a trabajar y me especialicé en Dirección de Proyectos. Así que normalmente hago proyectos para terceros o para la familia. En esta oportunidad, se trata de mi proyecto personal. También doy clases en la facultad", se explayó la emprendedora.

Respecto a su especialización, destacó que el principal foco, al momento de encarar un proyecto, es encontrar bien al equipo que lo llevará adelante, que la gente que lo integra sea idónea en el tema y que pueda aportar desde su lugar y conocimiento. Luego, "el objetivo es que lo que para algunos es un sueño, se concrete en la realidad", subrayó.

-Volviendo a su proyecto personal, ¿Qué proyección tiene en el mercado?

-Por ahora lo tengo en etapa artesanal, tengo una proyección de instalarlo. Hacer una escala importante en dos años aproximadamente, cuando llegue a un volumen sólido de ventas que me permita proyectarme hacia el exterior. Hoy vendo en distintas vinotecas del país, como Lomas de Zamora, Pilar, Palermo (en Buenos Aires) y Rosario (Santa Fe). Además, me están pidiendo desde Canadá, Reino Unido pero no llegó a la escala todavía. Aunque claro que es el objetivo a mediano plazo; producir para concretar esas exportaciones y expandirme.

Y si bien es artesanal, no es casero. Es decir, son todos productos que cuentan con las inscripciones pertinentes, los cuidados e inspecciones bromatológicas, con sus respectivos números de establecimientos. Es como si fuera una producción industrial en pequeña escala. Así que mi proyección es copar el mercado (risas).

-Es un licor innovador para el ambiente vitivinícola local...

-Sí, es bastante innovador. Porque además tengo una línea de productos que acompañan al licor, utilizando el marketing y el mercado del vino. En el Showroom que hago (sobre el que se puede acceder a más información a través de la cuenta de Instagram), por ejemplo, tengo desde los biscottis de almendra para mojar en el licor -como es la tradición europea- hasta garrapiñadas de almendras, pasando por mermeladas de durazno, de ciruelas, jalea de membrillo, de Malbec, nueces nevadas, tomates deshidratados al sol, bocaditos de dulce de leche, etc.

-Trabaja con un equipo integrado mayoritariamente por mujeres. Cuentenos al respecto.

-Sí, trabajo con un equipo de distintas profesionales. A mí me gusta mucho la cocina y lo que hago es ir adaptando y fusionando los sabores y las técnicas para llegar al producto final. El equipo es de mujeres, efectivamente, salvo el contador, pero el resto tengo la diseñadora, la bromatóloga, la técnica en Alimentos. Estoy bastante bien acompañada, tengo un equipo muy solvente y muy bueno en el que somos seis mujeres trabajando. Además, tengo el apoyo de mis tres hijos varones que me ayudan mucho.

En invierno, en verano, de baja y de alta graduación

-¿Qué más comercializan desde Landreé?

-Tenemos un cóctel que es muy interesante y se llama Malbec Spritz. Se hace con una medida de dos de los licores nuestros y una medida de espumante. Y tenemos la línea de champán también incorporada para poder hacer el cóctel en el showroom. Yo reúno a la gente, que viene de otra provincia, o de vinotecas de acá, de hoteles cinco estrellas que me invitan a hacer la bienvenida a los pasajeros, y hacemos la degustación con los productos que ellos eligen.

El lugar está ambientado especialmente, como en la zona de San Telmo, en Buenos Aires. Es como cuando llegaban los inmigrantes que venían con las manos vacías, tomaban los productos regionales de acá y elaboraban con sus técnicas. Después se fue perdiendo eso. Yo lo que hice fue poner en valor toda esa propuesta de sabores y de técnicas con los frutos regionales.

Hay dos licores de baja graduación y dos de alta graduación. A estos últimos los macero un tiempo con roble francés para que el vino suelte esos aromas avainillados, que son lindos cuando está con mucho alcohol la bebida. Tenemos pedidos diarios que salen a otras provincias. Y acá en Mendoza, como yo estoy en un lugar muy cómodo y accesible (calle Juan B. Justo de la Ciudad de Mendoza) la gente pasa y compra pero igualmente también lo comercializo en algunas vinotecas de la provincia. Lo mío es como un vinoteca pero de licores y con todos los productos de la línea.

También esta opté por esta innovación de licor de Malbec porque es un varietal que está a full en el mundo. Tanto desde Argentina como desde Mendoza, representamos al Malbec internacionalmente. Así que elegí ir por ese camino porque además es lo que la gente de afuera está esperando, que haya productos distintos de Malbec. Por eso también ofrezco la jalea de Malbec, para que no esté todo limitado al vino y al espumante.

Entre los mendocinos ha tenido muy buena recepción; tanto en invierno, como en verano para tomar como cóctel. Para los días fríos, ideal tomar algo bien licoroso en una tarde de lectura en la chimenea.

-Cuentenos sobre los nombres de los productos, en los que también han hecho una propuesta innovadora.

-En los nombres de la línea de licores de Malbec hemos sido disruptivos; va subiendo en alcohol y va subiendo la intención: Besos-Abrazos-Abrazos de Fuego-Infiernillo. Si probás uno, no podés dejar de probar los demás.

En todos los casos el color es rojo violáceo muy profundo y de un inconfundible bouquet de Malbec. Con sabores y aromas típicos de la cepa; se destacan las frutas rojas, la pimienta negra, el chocolate, etc. Besos, por ejemplo, es suave y aterciopelado en boca. Abrazos si bien sigue siendo suave se siente un poco más el alcohol. Abrazos de Fuego e Infiernillo tienen aromas a frutas rojas y de vainilla, que le provoca el aporte de la maceración con madera. Para estas tardes y noches frías nada mejor que un buen libro o una buena compañía, una copita de licor de Malbec y a disfrutar.

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