Metalúrgicas: seis de cada diez máquinas están paradas

El sector acumula más de dos años de dificultades, opera con apenas el 40% de su capacidad y enfrenta un escenario marcado por la baja demanda, el costo del financiamiento y el avance de las importaciones.

La industria metalúrgica continúa atravesando un período de fuerte debilidad. Durante mayo registró una caída del 5,1% en comparación con el mismo mes de 2025 y retrocedió 1,4% respecto de abril. Con estos resultados, el sector acumula una contracción del 6% en los primeros cinco meses del año, en un contexto donde las perspectivas de recuperación siguen siendo limitadas.

De acuerdo con el último relevamiento de la Asociación de Industriales Metalúrgicos de la República Argentina (ADIMRA), las empresas trabajan con apenas el 39,8% de su capacidad instalada, uno de los registros más bajos de los últimos años. En la práctica, esto significa que seis de cada diez máquinas permanecen sin actividad, reflejando la baja utilización de los recursos productivos.

La retracción alcanza a la mayoría de las ramas que integran la actividad. Entre los sectores con peores desempeños aparecen Fundición, Maquinaria Agrícola, Bienes de Capital, Equipamiento Médico, Autopartes, Equipos Eléctricos y otros productos metalúrgicos. La única excepción fue el segmento de Carrocerías y Remolques, que mostró un leve crecimiento interanual.

Uno de los datos que más preocupa al sector es el deterioro de la cadena vinculada al agro. Después de varios meses mostrando cierta resiliencia, las empresas relacionadas con la actividad agrícola registraron una caída del 9,5%, convirtiéndose en uno de los rubros más afectados durante mayo. También continuaron en terreno negativo las cadenas asociadas a la minería, la industria automotriz, el consumo final, la construcción, los alimentos y bebidas, la energía y el petróleo y gas.

Desde ADIMRA advirtieron que la moderación de la demanda continúa afectando a gran parte de las empresas metalúrgicas y remarcaron la necesidad de generar condiciones que incentiven la inversión y permitan sostener el empleo industrial.

Las expectativas empresarias tampoco muestran señales de mejora inmediata. Siete de cada diez firmas consultadas consideran que su nivel de producción permanecerá sin cambios durante los próximos tres meses, lo que refleja un clima de cautela y escasas expectativas de crecimiento.

A nivel territorial, la caída fue generalizada. La provincia de Buenos Aires registró el peor desempeño, con una baja del 5,9%, impulsada por la menor actividad en bienes de capital, fundición y manufacturas metálicas. Santa Fe mostró una contracción del 5,1%, afectada especialmente por el retroceso de la maquinaria agrícola, mientras que Córdoba registró una disminución del 4,1%, vinculada principalmente a los sectores autopartista y de maquinaria.

En Entre Ríos la actividad descendió 3,8%, mientras que Mendoza presentó la menor caída entre las provincias relevadas, con una baja del 2,4%, aunque también afectada por la menor producción de bienes de capital.

El deterioro productivo tuvo además impacto sobre el empleo. El informe indica que la cantidad de trabajadores en el sector cayó 2,2% en comparación con mayo del año pasado y registró una reducción del 0,2% frente al mes anterior.

Entre los industriales prevalece la preocupación por la falta de rentabilidad y las dificultades para acceder al crédito. Desde distintos sectores empresariales señalan que la combinación de costos crecientes, tasas de interés elevadas, menor consumo interno y una mayor competencia de productos importados está deteriorando la situación de las pymes metalúrgicas.

Representantes de cámaras empresarias de Rosario, Entre Ríos y Buenos Aires coincidieron en advertir que gran parte de las compañías lleva más de dos años enfrentando un escenario adverso. También alertaron que la escasa utilización de la capacidad instalada limita las posibilidades de inversión y pone en riesgo la continuidad de numerosas empresas, en especial aquellas con menor margen para reconvertir sus actividades.