El presidente Milei y CAME chocaron por la morosidad
El Presidente atribuyó el aumento de la mora a créditos otorgados en 2024, la suba del riesgo país y la caída de los ingresos durante ese período. Desde CAME sostuvieron que el endeudamiento refleja la pérdida de poder adquisitivo y que muchas familias recurren al crédito para financiar consumos básicos.
La discusión sobre el aumento de la morosidad de familias y empresas sumó un nuevo capítulo político y económico. Mientras el presidente Javier Milei rechazó que el Gobierno tenga responsabilidad por los incumplimientos y descartó cualquier rescate estatal para los deudores. Desde la Confederación Argentina de la Mediana Empresa (CAME) cuestionaron el diagnóstico oficial y aseguraron que detrás del endeudamiento de los hogares existe, principalmente, una pérdida del poder adquisitivo.
El contrapunto quedó expuesto luego del discurso que Milei brindó en el 142° aniversario de la Bolsa de Comercio de Rosario, donde defendió la política económica de su administración y explicó su interpretación sobre el crecimiento de la mora. En paralelo, el vocero de CAME, Salvador Femenía, sostuvo que la situación que atraviesan las familias y las pequeñas empresas responde al deterioro de los ingresos, la caída del consumo y la falta de recuperación de la economía real.
Milei: la mora actual está vinculada a los créditos de 2024
El presidente negó que pueda atribuirse al Gobierno el aumento de los incumplimientos crediticios. "No hay elementos para culpar a la política del Gobierno por lo que está pasando en términos de morosidad", afirmó Milei, quien cuestionó el uso político que, según su visión, se está haciendo del indicador.
Para el mandatario, una de las claves para comprender la situación está en distinguir cuándo fueron otorgados los créditos que hoy presentan dificultades de pago. Según explicó, la mora que actualmente se observa estaría vinculada principalmente a préstamos tomados durante 2024 y no a los créditos otorgados durante 2025.
Su argumento es que durante la segunda mitad de 2025 la incertidumbre electoral produjo una suba abrupta del riesgo país y de las tasas de interés, lo que llevó a los bancos a restringir el otorgamiento de nuevos préstamos.
Milei sostuvo que el mecanismo fue el siguiente: cuando aumenta la tasa de interés, también sube el retorno potencial para las entidades, pero llega un punto en el que el mayor riesgo hace que los bancos reduzcan el volumen de préstamos. En ese contexto, explicó, quienes no podían acceder al sistema financiero tradicional terminaron recurriendo a entidades no bancarias, entre ellas las billeteras virtuales.
"La gente terminó yendo a entidades no bancarias. Los que están del otro lado saben que son préstamos más riesgosos. Es obvio que va a haber más tasa de interés", señaló.
La explicación de Milei: riesgo, tasas y caída de los ingresos
El Presidente ubicó parte del origen de la mora en la situación económica que atravesó el país después de la fuerte volatilidad registrada en 2025. Según su interpretación, el incremento del riesgo país elevó las tasas, se frenó la actividad y se produjo un deterioro de los ingresos reales.
"Es mora vinculada a los préstamos del 2024. Como hubo una suba abrupta del riesgo país, fruto del intento de golpe de Estado, se subió tanto la tasa de interés, se frenó la actividad económica, se congelaron los ingresos y los salarios reales cayeron. Como consecuencia de ello, la gente no pudo pagar".
Milei también rechazó las críticas a las tasas de interés que pagan quienes presentan mayor riesgo crediticio. En ese punto, defendió la lógica de mercado: cuanto mayor sea la posibilidad de incumplimiento, mayor será el interés exigido por quien presta el dinero.
"Una transacción más riesgosa va a tener incluida más tasa de interés".
En su comparación internacional, el mandatario aseguró que la morosidad en Estados Unidos ronda el 13%, un nivel que consideró similar al de Argentina. A partir de esa referencia, relativizó la magnitud del problema y sostuvo que el sistema financiero argentino está atravesando, además, un cambio en su modelo de negocios.
Según su explicación, durante el esquema anterior los bancos destinaban una parte importante de sus recursos a financiar al Banco Central, mientras que ahora se produjo una recomposición del crédito dirigido al sector privado. Para Milei, ese crecimiento del financiamiento privado también genera naturalmente una mayor exposición al riesgo de incumplimiento.
CAME: "Cuesta mucho llegar a fin de mes"
La lectura de CAME es diferente. Salvador Femenía sostuvo que el endeudamiento de los hogares no se explica por gastos suntuarios, sino por la necesidad de financiar consumos cotidianos frente a la pérdida de ingresos.
"Eso produjo un atraso de los sueldos. Creo que el origen está ahí. Cuesta mucho llegar a fin de mes, el sueldo evidentemente no alcanza. Hay una restricción de ingresos en la clase media trabajadora y esto se nota porque no hay consumo".
El dirigente pyme vinculó el problema con una dinámica que comenzó después del rebote económico registrado entre fines de 2024 y los primeros meses de 2025. Según su explicación, durante ese período muchas personas utilizaron las tarjetas de crédito para sostener el consumo, pero posteriormente se produjo una combinación de suba de tasas y límites a las paritarias que terminó deteriorando los ingresos.
"El crédito es una gran herramienta para impulsar el consumo, pero después de ahí se vino un proceso que tuvo que ver con suba de tasas y con límite a las paritarias".
Para Femenía, ese proceso derivó en un atraso de los salarios respecto de las necesidades de consumo y terminó profundizando el endeudamiento.
Alimentos y medicamentos, entre los consumos que se financian
Uno de los principales puntos de la respuesta de CAME fue rechazar que el endeudamiento familiar esté relacionado con consumos considerados prescindibles.
Femenía aseguró que los datos que observa la entidad muestran que los rubros que logran sostenerse son fundamentalmente los vinculados con alimentos, bebidas y farmacia.
"Vemos que apenas se mantienen los que tienen que ver con lo básico, pongamos para nombrar dos, alimentos y bebidas y farmacia, y al resto realmente le cuesta mucho mantenerse, con lo cual la causa no va por ahí, va por lo básico".
El dirigente afirmó además que la utilización de tarjetas para comprar productos esenciales no comenzó con el actual proceso económico, sino que ya podía observarse durante el gobierno anterior.
"Ya se estaba comprando insumos básicos, alimentos y bebidas en cuotas".
De esta manera, CAME plantea que el crédito dejó de ser solamente una herramienta para financiar bienes durables o consumos extraordinarios y pasó a funcionar, en determinados hogares, como una forma de complementar ingresos que no alcanzan para cubrir los gastos corrientes.
La otra cara del problema: las deudas de las pymes
El conflicto por el endeudamiento no se limita a las familias. Desde CAME también alertaron por las dificultades financieras que atraviesan las pequeñas y medianas empresas vinculadas al mercado interno.
Femenía describió una cadena en la que la falta de demanda repercute sobre toda la estructura productiva: las industrias pymes venden al mercado interno, pero la falta de consumo limita las ventas de los comercios minoristas y, a su vez, eso reduce la demanda hacia las industrias.
El resultado, explicó, es un alargamiento de los plazos de cobro y mayores dificultades financieras.
"Se estiran los plazos de cobro y eso va originando realmente dificultades en el manejo financiero, no solamente con deudas que pueden ser bancarias o con proveedores, sino también deudas tributarias".
En ese contexto, CAME reclamó un plan de pagos para las pymes y advirtió por los embargos de la Agencia de Recaudación y Control Aduanero (ARCA).
El dirigente también apuntó contra los costos que enfrentan las pequeñas empresas. Según sostuvo, los costos logísticos y la presión tributaria están afectando la actividad y contribuyendo al cierre de comercios.
CAME cuestiona la recuperación de la economía real
La entidad empresaria también puso en duda que la recuperación que muestra parte de los indicadores macroeconómicos se esté trasladando al comercio y a las pequeñas empresas.
"Nosotros lo que es el sector que representamos no lo estamos viendo de esta manera, de ninguna manera por las causas que sean".
Femenía aseguró que se observa el cierre de empresas y comercios y que las nuevas aperturas no compensan esas bajas ni en cantidad ni en calidad. Como ejemplo, señaló que en localidades de la provincia de Buenos Aires y del Área Metropolitana de Buenos Aires pueden encontrarse locales comerciales vacíos, incluso en centros donde existe una importante concentración económica.
La advertencia de CAME apunta así a una diferencia entre la evolución de algunos indicadores macroeconómicos y lo que la entidad denomina "economía real".
El comercio electrónico tampoco alcanza para compensar la caída
Otro punto de la discusión está relacionado con el avance del comercio electrónico. Femenía rechazó que el crecimiento de las ventas online pueda compensar el deterioro del comercio tradicional.
El argumento de CAME se apoya en un dato concreto: según el dirigente, el comercio electrónico representa aproximadamente el 18% del comercio total de la Argentina. "Entonces, una cosa no puede compensar a otra".
Para la entidad, por lo tanto, la caída de las ventas físicas no puede considerarse compensada por el movimiento de las plataformas digitales, ya que el volumen de estas últimas todavía representa una porción minoritaria del comercio total.
El Gobierno descarta un rescate y apuesta por la refinanciación
Más allá de las diferencias sobre las causas de la morosidad, Milei fue contundente respecto de cuál debería ser la respuesta estatal: no habrá un rescate de los deudores ni de las entidades financieras.
El Presidente apeló al concepto de "riesgo moral" para rechazar una eventual intervención del Estado. Según su razonamiento, si el Gobierno asume las pérdidas derivadas de decisiones crediticias tomadas entre privados, se genera un incentivo para que en el futuro prestamistas y deudores asuman mayores riesgos. "Es un contrato entre privados". Y agregó: "Es injusto. Si hago una operación con mi contraparte y yo me equivoco, ¿por qué carajo tienen que pagar todos ustedes? Es inmoral. Es una locura".
La alternativa que planteó el Gobierno es la refinanciación de las deudas. Milei aseguró que las entidades financieras están trabajando para ofrecer condiciones más extensas a los deudores. "Hoy el sistema financiero se está coordinando para renegociar estas deudas al 20% a tres años".
Además, señaló que el Estado sí puede intervenir mediante una mayor transparencia e información para quienes toman créditos, junto con herramientas de educación financiera. En ese sentido, indicó que el Gobierno trabaja sobre una normativa aprobada durante la gestión de Federico Sturzenegger en el Banco Central para mejorar la información disponible para los usuarios del sistema financiero.
Con información de NA, editó Carina Pérez