Salarios, consumo y deuda: el diagnóstico de Haroldo Montagu

El economista y jefe de la consultora Vectorial cuestionó el diagnóstico del Gobierno sobre salarios, consumo y morosidad. Sostuvo que la pérdida de ingresos y el aumento de las tarifas empujaron a las familias a tomar deuda, advirtió por tasas de interés que pueden superar el 1.000% anual y reclamó una recuperación real de los ingresos.

La discusión sobre el rumbo de la economía argentina tiene, cada vez más, una diferencia entre los números agregados y lo que ocurre con los hogares. Mientras el Gobierno de Javier Milei sostiene que los salarios recuperaron poder adquisitivo, que el consumo se mantiene y que la economía está creciendo, otros indicadores muestran un escenario mucho más desigual.

El economista Haroldo Montagu, jefe de la consultora Vectorial, analizó esa contradicción en una entrevista con el programa "A pesar de las llamas" por Radio Post y planteó que buena parte del debate actual surge de mirar los datos sin desagregarlos.

"Los economistas tendemos a redoblar y decimos torturar los datos para que cuenten lo que nosotros queremos contar y justificar muchas veces", señaló. Por eso, consideró necesario mirar qué ocurre con los indicadores oficiales y también con la actividad concreta de sectores como el turismo, las bodegas y el comercio.

Montagu aclaró que el análisis de Vectorial se realiza sobre información oficial del INDEC, los organismos estadísticos provinciales y las cámaras sectoriales.

Salarios: el promedio que no muestra toda la realidad

Uno de los principales argumentos del Gobierno es que los salarios lograron superar a la inflación. Montagu reconoció que el último índice salarial del INDEC mostró en julio una mejora real, pero advirtió que el dato agregado oculta diferencias importantes entre los trabajadores.

El economista explicó que el incremento promedio estuvo fuertemente influido por el aumento que recibió el personal de las universidades nacionales como consecuencia de un acuerdo que comenzó a hacerse efectivo ese mes. "Gran parte o la mayor parte de ese salario que le ganó la inflación corresponde únicamente a los docentes universitarios", afirmó.

Por eso, consideró que no se puede tomar ese promedio como una representación de lo ocurrido con todos los trabajadores. "El resto de los trabajadores, del sector público y el sector privado, ninguno le ganó la inflación", sostuvo.

Para Montagu, además, hay que observar la evolución acumulada desde el comienzo de la gestión de Milei. Según sus cálculos, el salario privado registrado perdió entre 10% y 15% en términos reales desde noviembre de 2023.

Utilizó una comparación para explicar el deterioro: si un trabajador ganaba 1.000 pesos en noviembre de 2023, actualmente tendría un poder adquisitivo equivalente a unos 850 pesos.

Una economía que crece, pero de manera muy concentrada

La actividad económica tampoco puede analizarse únicamente a partir del crecimiento de algunos sectores, según el economista.

Montagu señaló que la expansión está muy concentrada en tres o cuatro actividades que representan entre el 20% y el 30% del PBI. Esos sectores efectivamente crecieron con fuerza y llegaron a ubicarse unos 30 puntos porcentuales por encima del promedio.

Pero cuando se observa el conjunto de la economía desde noviembre de 2023, el crecimiento acumulado es de aproximadamente 5% en casi tres años. "Entonces, es un desempeño pobre", evaluó.

A esto agregó otro problema: ese crecimiento no tiene un impacto equivalente sobre el mercado laboral. Por el contrario, sostuvo que los indicadores oficiales muestran un aumento del desempleo.

Una foto no alcanza para medir el consumo

El consumo se convirtió en otro de los principales puntos de discusión. Milei mostró recientemente imágenes de shoppings, teatros y otros lugares con actividad para cuestionar la idea de que el consumo esté cayendo. Para Montagu, ese tipo de evidencia no permite conocer el comportamiento de la economía en su conjunto. "Ver un shopping, ver una calle, no revela qué pasa en la economía", afirmó.

Según explicó, tanto encontrar un shopping lleno como uno vacío constituye apenas una observación puntual. Para conocer la evolución del consumo hay que recurrir a estadísticas que permitan abarcar el conjunto de la actividad.

En Vectorial realizan precisamente ese seguimiento. La consultora analiza mensualmente 52 indicadores de consumo, que incluyen desde productos lácteos y carne hasta operaciones inmobiliarias, automóviles nuevos y usados, motos y otros bienes.

Con información disponible hasta junio de 2026, el resultado muestra que sólo alrededor de una cuarta parte de esos indicadores presentaba una variación positiva.

El resto, aproximadamente el 75%, correspondía a indicadores con resultados negativos.

Montagu remarcó que entre los rubros más afectados aparecen los vinculados al consumo masivo, como supermercados, artículos de limpieza y electrodomésticos para el hogar. "El consumo masivo se desploma", resumió.

Por qué el consumo agregado puede dar un resultado diferente

La explicación del economista para la aparente contradicción está en la composición del indicador de consumo que aparece en las cuentas nacionales.

Según Montagu, el consumo privado incluye el gasto en servicios públicos, por lo que el aumento de las tarifas de electricidad, gas, agua y transporte impacta en el valor agregado del consumo.

Hay otro componente que también pesa: las importaciones de bienes de consumo.

Montagu señaló que actualmente crecen principalmente las importaciones vinculadas al consumo, mientras que no ocurre lo mismo con las compras externas de máquinas, piezas e insumos destinados a la industria.

Entre los productos que están ingresando mencionó automóviles importados, textiles y bienes adquiridos a través de plataformas internacionales.

También se contabilizan como importaciones los viajes de los argentinos al exterior.

Por eso, el economista consideró necesario observar qué hay detrás del número agregado.

Utilizó un ejemplo concreto: no tiene el mismo peso económico importar un automóvil que comprar un sachet de leche o un kilo de carne. El valor de una unidad importada de alto precio puede tener una incidencia mucho mayor sobre el indicador.

De allí surge, según su análisis, una de las principales diferencias entre el consumo agregado que muestran las cuentas nacionales y el consumo cotidiano de los hogares.

El comercio electrónico no explica por sí solo la caída del consumo

Otra explicación que apareció en el debate público fue que las compras no desaparecieron, sino que se trasladaron de los comercios tradicionales a las plataformas digitales. Montagu consideró que esa explicación debe ser relativizada.

A partir de información de la Cámara Argentina de Comercio Electrónico, señaló que las ventas online representan aproximadamente 20% del comercio total.

Por lo tanto, aunque el comercio electrónico esté creciendo con fuerza, todavía el 80% de las operaciones se realiza por canales físicos.

También hizo una precisión respecto de Mercado Libre. La plataforma representa alrededor del 30% del comercio electrónico, por lo que no puede utilizarse para explicar por sí sola el comportamiento del comercio general.

El resto del comercio digital incluye tiendas propias de bancos, agencias de viajes y otros marketplaces.

Morosidad: el aumento es real, la discusión está en las causas

El segundo gran eje de la entrevista fue el crecimiento de la morosidad.

Para Montagu, hay un punto que no admite demasiada discusión: la mora aumentó. "El dato que todos conocemos es el aumento de la mora, eso es innegable", afirmó.

La discusión, según explicó, está en determinar por qué aumentó.

En los últimos días, desde el Gobierno aparecieron distintas explicaciones. Milei cuestionó el comportamiento de quienes tomaron créditos y luego dejaron de pagar. El presidente del Banco Central sostuvo que los bancos podrían no estar sabiendo prestar correctamente y el ministro de Economía planteó que algunas personas se endeudaron pensando que la inflación licuaría las cuotas.

Montagu rechazó esas interpretaciones como explicación general del fenómeno.

"Me parece que son argumentos fácilmente contrastables y cuestionables", sostuvo. Su explicación parte de la evolución de los ingresos y de los gastos que los hogares no pueden evitar.

Las tarifas obligan a mantener gastos que no pueden postergarse

El economista puso especial énfasis en una diferencia fundamental entre los distintos tipos de consumo.

Una familia puede comprar menos ropa, cambiar la carne vacuna por pollo o pescado o postergar la compra de determinados bienes. Pero no puede hacer lo mismo con los servicios esenciales.

"Uno puede comprarse menos zapatillas en el año, cambiar de comer carne vacuna a carne de pollo más barato, pescado, pero la luz llegaste a tu casa y la tenés que prender. No hay otra", explicó.

En un escenario de pérdida de ingresos y aumento de las tarifas, muchas familias recurrieron al crédito para sostener el pago de los servicios y evitar una caída todavía mayor de su nivel de consumo.

"Lo que dejamos en la nota, la gente comenzó a endeudarse y está muy claro, está muy claro eso, están las estadísticas", afirmó.

Desde esa perspectiva, Montagu rechazó la idea de que el aumento de la mora se explique principalmente porque los consumidores tomaron préstamos para especular con la inflación.

Los bancos y la discusión sobre el crédito

El economista también cuestionó la afirmación de que el problema radica en que los bancos "no saben prestar". Recordó que las entidades financieras constituyen uno de los sectores más regulados de la economía, precisamente porque una mala administración del crédito puede provocar problemas sistémicos.

"Los bancos no funcionan así", respondió ante la idea de que las entidades entregaron dinero indiscriminadamente a personas que no conocían.

Para graficarlo, planteó qué ocurriría si una persona que no es cliente habitual de un banco simplemente se presentara a pedir un préstamo. Lo más probable, explicó, es que la entidad no se lo otorgara.

Por eso, consideró llamativo que esa explicación provenga precisamente de la autoridad monetaria.

La desregulación de las tasas también forma parte del problema

Montagu agregó un elemento que, según su análisis, no está suficientemente presente en la discusión: el cambio regulatorio producido al comienzo del Gobierno de Milei.

Recordó que el Decreto 70/23 desreguló las tasas de interés que pueden cobrar bancos y billeteras virtuales. "El gobierno explícitamente dijo: la tasa de interés la defina el mercado", explicó.

Eso significa, según su interpretación, que las entidades pueden establecer tasas muy elevadas.

Durante la entrevista señaló que en determinadas billeteras las tasas pueden ubicarse en niveles de 400%, 700% e incluso superar el 1.000% anual.

Para Montagu, ese escenario obliga a discutir quién termina pagando el costo de esa desregulación.

Qué debería hacer el Estado frente a la morosidad

El economista planteó dos caminos diferentes. El primero es una respuesta de corto plazo: intervenir sobre el costo del crédito.

"Hay que bajar la tasa de interés que el Banco Central, como principal regulador de los bancos y de las billeteras virtuales, regule la tasa de interés", sostuvo.

La segunda cuestión es estructural y, para Montagu, mucho más importante: los ingresos deben recuperarse.

"No pueden seguir perdiendo constantemente contra la inflación, no pueden seguir perdiendo persistentemente contra la inflación", afirmó.

Porque, incluso si se resolviera de una sola vez todo el stock de préstamos en mora, el problema volvería a aparecer si los ingresos de las familias continúan deteriorándose. "Entonces, no atacar el síntoma, atacar el problema, me parece que está clave acá", resumió.

La "tierra prometida" de Milei

En el tramo final de la entrevista, Montagu fue consultado sobre la afirmación de Milei de que la situación actual es apenas una "foto" negativa dentro de una película que terminará en la "tierra prometida".

La respuesta del economista fue comparar ese argumento con una conocida frase de los años 90: "Estamos mal, pero vamos bien".

A casi tres años del inicio de la gestión, consideró que ya existe suficiente evidencia para identificar el rumbo elegido. "Este es el rumbo, este es el modelo y esos son los resultados", sostuvo.

Para Montagu, mientras se mantengan las actuales políticas económicas, no hay razones para esperar un resultado sustancialmente diferente.

La pregunta, planteó, es cuánto tiempo habrá que esperar para alcanzar esa "tierra prometida".

El dato político detrás de la economía

Finalmente, el economista incorporó un elemento político para explicar el tono que adoptó Milei durante los últimos días. Vectorial realiza un seguimiento de aproximadamente 25 encuestas mensuales sobre aprobación de la gestión del Gobierno. Según los datos que presentó Montagu, actualmente entre el 30% y el 35% aprueba la gestión, mientras que entre el 65% y el 70% la desaprueba.

Para el economista, si esos niveles se trasladaran directamente a una elección, complicarían una eventual reelección en primera vuelta.

En ese contexto ubicó la radicalización del discurso presidencial. Según su lectura, el tono más confrontativo que Milei recuperó en los últimos días puede estar relacionado con un escenario político que se volvió menos claro y menos favorable para el Gobierno que en etapas anteriores.

Así, para Montagu, la discusión sobre morosidad no puede separarse de la evolución de los salarios, las tarifas, el consumo y las tasas de interés. El endeudamiento de los hogares sería, en buena medida, una consecuencia de la pérdida de ingresos y del aumento de los gastos que las familias no pueden dejar de pagar, más que el resultado de una decisión generalizada de especular con la inflación.

Y allí ubica el problema de fondo: si los ingresos no recuperan poder adquisitivo, cualquier solución puntual para la deuda morosa sólo resolverá una parte del problema. Al día siguiente, la dificultad puede volver a aparecer.


Haroldo Montagu estudió Economía en la UBA y realizó un máster en Economía del Desarrollo en la Universidad de Rotterdam; fue viceministro de Economía (2019-2021) y economista jefe del Banco Nación (2021-2023); antes, fue jefe de División en la Comisión Económica para América Latina (Cepal); hoy es economista jefe de la consultora Vectorial

Editó Carina Pérez

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