La mora industrial se disparó: pasó del 0,7% al 3,8% en 18 meses
Un informe de la UIA advierte que unas 4.300 empresas ya están en situación irregular y que el deterioro del crédito amenaza con profundizar los problemas de financiamiento y la cadena de pagos.
La industria argentina enfrenta un fuerte deterioro de su situación crediticia. En apenas 18 meses, la proporción de préstamos bancarios al sector fabril que ingresó en situación irregular pasó del 0,7% en diciembre de 2024 al 3,8% en junio de 2026, según un informe del Centro de Estudios de la Unión Industrial Argentina (CEU-UIA).
El dato muestra un crecimiento significativo de la morosidad en un período en el que, además, el financiamiento productivo perdió dinamismo. "Desde mediados de 2025, la mejora del crédito a las empresas iniciada en 2024 perdió fuerza", señaló el documento.
La desaceleración fue marcada. Entre julio de 2025 y mayo de 2026, el crédito a las empresas apenas aumentó 0,2% en términos reales, frente a una expansión del 106% entre diciembre de 2023 y julio de 2025. Para la UIA, detrás de este freno estuvo un "endurecimiento de la política monetaria con suba de tasas y encajes bancarios, que limitó el acceso al financiamiento por parte de las empresas".
Más empresas quedaron atrapadas en la mora
El deterioro alcanza a unas 4.300 compañías industriales. Actualmente, cerca del 12% de las empresas del sector que tienen deuda bancaria se encuentra en situación irregular.
El volumen de crédito destinado a la industria llegó a $25 billones en junio de 2026, equivalente al 30% del financiamiento corporativo total. Dentro de ese universo, los préstamos en mora acumularon un saldo de $968.000 millones.
El endeudamiento promedio se ubicó en $228 millones por empresa, aunque con diferencias importantes según el tamaño de las obligaciones:
40% de las empresas morosas debe menos de $1 millón.
26% mantiene deudas de entre $1 millón y $10 millones.
16% adeuda entre $10 millones y $50 millones.
El 18% restante tiene compromisos superiores a $50 millones.
El informe también revela que el deterioro se aceleró en los últimos años. El 80% de las empresas que actualmente presentan irregularidades eran deudores regulares y comenzaron a caer en mora desde 2024.
La cantidad de compañías que ingresaron mensualmente en situación irregular también aumentó con fuerza: pasó de un promedio de 174 empresas en diciembre de 2024 a 442 en junio de 2026.
Al mismo tiempo, no todas las compañías permanecieron en mora. El 6,2% de las empresas endeudadas -unas 2.100 firmas- logró regularizar su situación, principalmente mediante pagos extraordinarios o refinanciaciones.
Un crédito cada vez más desigual
El acceso al financiamiento tampoco evolucionó de la misma manera para todas las empresas. Según el CEU-UIA, mientras el crédito en pesos para las pymes creció 3,4% interanual en términos reales, en las grandes empresas cayó 14,9% real.
La respuesta de las compañías con mayor acceso al mercado financiero fue recurrir en mayor medida al crédito en dólares. Este financiamiento aumentó 39,1% real en las pymes y 30,3% en las grandes empresas.
En el caso de las empresas grandes, el crédito denominado en moneda extranjera ya superó al financiamiento en pesos. En las compañías de menor tamaño, en cambio, el peso continúa siendo la principal moneda de endeudamiento.
La combinación de tasas elevadas, menor nivel de actividad y mayores costos terminó generando, según la UIA, un "estrés financiero adicional a las empresas", en un escenario marcado por la retracción de la actividad.
El impacto también se trasladó a los pagos cotidianos. De acuerdo con la última Encuesta de Indicadores Industriales y Expectativa del CEU-UIA, el 47% de las empresas industriales tuvo retrasos en al menos uno de sus principales pagos, especialmente en obligaciones impositivas, proveedores y compromisos financieros.
La UIA alerta por el "efecto contagio"
El aumento de la mora no queda limitado a las empresas que dejaron de pagar sus créditos. La UIA advierte que el deterioro de las carteras bancarias puede provocar un nuevo endurecimiento de las condiciones de acceso al financiamiento.
La entidad definió este proceso como un "efecto contagio": el incremento de la morosidad lleva a los bancos a restringir el crédito o elevar su selectividad, afectando incluso a compañías que todavía cumplen con sus obligaciones.
"El proceso terminó afectando a la totalidad de las empresas, y en particular a las pymes, con crédito más caro, escaso y selectivo", advirtió la organización industrial.
El problema, además, presenta diferencias importantes entre las distintas ramas de la industria. Algunas actividades registran niveles de mora superiores al 10%, mientras que otras se mantienen por debajo del 1%, una brecha que refleja el impacto desigual que tiene la caída de la actividad sobre los distintos sectores fabriles.
Ante este escenario, la UIA reclamó medidas para recuperar el financiamiento productivo y pidió "promover distintas herramientas que contribuyan a retomar el sendero de crecimiento del crédito".
Entre las alternativas planteadas figuran una reducción gradual de los encajes bancarios, el fortalecimiento de los sistemas de garantías públicas y privadas y la eliminación completa de los impuestos aplicados a las refinanciaciones de pasivos.
El objetivo, según la entidad, es evitar que el aumento de la morosidad termine profundizando el círculo de menos crédito, mayores costos financieros y más dificultades para sostener la cadena de pagos industrial.
Con información de UIA y LA, editó Carina Pérez