El desempleo en Mendoza profundiza las señales de fragilidad laboral
La desocupación en el Gran Mendoza volvió a crecer en el primer trimestre de 2026 y se ubicó cerca del promedio nacional. El dato se combina con alta subocupación, más ocupados que buscan otro empleo y un mercado laboral que todavía no logra generar puestos formales y estables al ritmo de la recuperación económica.
La recuperación económica todavía no logra traducirse plenamente en puestos de trabajo estables. Los datos difundidos por el INDEC para el primer trimestre de 2026 muestran que el desempleo en el Gran Mendoza alcanzó el 7,3%, el nivel más alto de los últimos años recientes y por encima de los registros observados durante buena parte de 2024 y 2025.
Aunque Mendoza continúa exhibiendo una situación relativamente mejor que el promedio nacional, que se ubicó en 7,8%, la tendencia revela que el mercado laboral provincial enfrenta dificultades persistentes para absorber la demanda de empleo. El dato resulta especialmente relevante porque corresponde al inicio de 2026, período en el que la economía argentina todavía transita una etapa de reacomodamiento productivo y de consumo.
Mendoza tiene indicadores preocupantes. La tasa de actividad es elevada (48,4%) lo que indica gran cantidad de gente que trabaja o busca trabajo. Además, la tasa de empleo es 44,8%, que es baja, similar al Gran Buenos Aires. Pero es muy balta la tasa de ocupados demandantes de empleo, o sea, gente que busca otro trabajo, y llega al 22,4%, similar al caso de San Juan.
Además, es muy alta la tasa de subocupación (13,8%), que son personas empleadas a medio tiempo y trabajan menos de 30 horas semanales. De ellos, 12,2 son demandantes de empleo. Todos estos datos muestran que la precariedad del empleo es muy grande. Habiéndose sancionado la ley de la reforma laboral no se entiende porqué las empresas insisten en tener empleados en negro.
La evolución de los últimos meses muestra una trayectoria preocupante. Tras cerrar 2024 con una desocupación cercana al 5%, el desempleo saltó durante 2025 hasta ubicarse en niveles superiores al 6%, sin lograr una mejora sostenida. Ahora, el primer trimestre de 2026 confirma que la situación laboral sigue tensionada.
Sin embargo, el problema no termina en la cantidad de desempleados. Los especialistas coinciden en que el principal desafío es la calidad de los puestos de trabajo que se están generando. A nivel nacional, la informalidad laboral alcanzó el 44,2%, uno de los niveles más elevados de los últimos años. Esto implica que casi uno de cada dos trabajadores se desempeña sin aportes jubilatorios, cobertura social ni protección laboral.
En Mendoza, esta realidad también se hace sentir. Cada vez son más los trabajadores que, aun teniendo empleo, buscan una segunda ocupación para complementar ingresos. El fenómeno refleja una economía donde el trabajo existe, pero muchas veces no alcanza para sostener el nivel de vida de las familias.
La situación plantea interrogantes importantes para la provincia. Mendoza apuesta al desarrollo de sectores estratégicos como la minería, la energía, la economía del conocimiento, el turismo y la agroindustria para ampliar su base productiva. Sin embargo, la velocidad con que esos sectores generan empleo todavía parece insuficiente para absorber la demanda laboral existente.
La comparación regional también deja señales mixtas. Dentro de Cuyo, el Gran Mendoza registró el mayor nivel de desempleo, mientras que otras áreas urbanas de la región mostraron indicadores considerablemente más bajos. Esto sugiere que los desafíos laborales mendocinos no dependen exclusivamente del contexto nacional, sino también de características propias de su estructura económica.
La discusión de fondo trasciende las estadísticas trimestrales. Mendoza enfrenta el desafío de crear más empleo privado formal en un contexto donde la población económicamente activa sigue creciendo y donde los cambios tecnológicos transforman rápidamente la demanda de habilidades laborales.
El dato de 7,3% de desempleo no configura una crisis laboral comparable a la de otros períodos de la historia argentina. Pero sí constituye una advertencia.
La provincia mantiene indicadores mejores que la media nacional, aunque la tendencia muestra que el mercado laboral mendocino aún no encuentra un camino sólido hacia la generación de empleo de calidad.
La verdadera pregunta no es sólo cuántos mendocinos tienen trabajo, sino cuántos pueden vivir dignamente de él.