Economía: Cómo pasar de la "década perdida" a la "década rescatada"

¿Por dónde pasará la recuperación económica de América Latina? El planteo de Rebeca Grynspan: esperanzas y obstáculos, en el análisis de la secretaria General Iberoamericana.

Rebeca Grynspan es economista, nacida e Costa Rica, exsecretaria general adjunta de las Naciones Unidas y este año fue elegida por Alberto Fernández como miembro del grupo de expertos internacionales del Consejo Económico y Social de Argentina. Además, es la secretaria General Iberoamericana en la actualidad.

En un artículo de fondo publicado por El País, dio cuenta de sus esperanzas en torno a la recuperación económica de América Latina, y ofreció sus razones.

"Todo ejercicio de esperanza empresarial en América Latina, la región del mundo más golpeada por la pandemia, desemboca en la contradicción de un singular pronóstico: el de la década perdida. Tras cinco años de bajísimos crecimientos y ahora una profunda recesión de la cual, según distintas estimaciones económicas, no nos recuperaremos en términos per cápita hasta 2025, su posibilidad es más que una mera profecía. Y luchar contra ella, por tanto, una tarea del primer orden", escribió la economista costarricense.

Ofreció sus argumentos:

- "En el marco de la Cumbre Iberoamericana tuve la oportunidad de compartir con el empresariado de la región cuatro razones para pensar en una década distinta: rescatada y redimida. La primera es la lección en tecnologías digitales que tuvimos todos (empresariado, sociedad civil, universidades y gobiernos) gracias a la pandemia. De la telemedicina al teletrabajo, del e-commerce al e-learning, vimos años de avance en apenas meses y con ello promesas de innovación, digitalización y productividad a nuestro alcance si logramos cerrar las brechas de desigualdades y acceso prevalentes".

Pero señaló ademas como segunda opción, analizar lo que está sucediendo en el área de la sostenibilidad. "Esta recuperación será muy distinta a la anterior. El mundo se demorará en ser austero e invertirá como nunca, internalizando además criterios sociales, ambientales y de gobernanza. Esto beneficiará la apuesta por una economía verde y a los sectores de las renovables y las infraestructuras sostenibles, donde América Latina tiene mucho que ganar. Tenemos compañías pioneras, una población preocupada por el cambio climático y las mayores reservas mundiales de agua y minerales esenciales (como el litio) necesarios para las nuevas cadenas de valor", indicó.

La tercera razón, China y Estados Unidos

Para Grynspan, "tras esta pandemia, se estima que en 2028 China se convertirá en la principal economía del mundo. Para ello, su economía tendrá que duplicarse, sumando 15 billones de dólares al PIB mundial en apenas ocho años, el mayor crecimiento bruto de la historia. Esto puede llevarnos a otro superciclo de materias primas, beneficiando especialmente a Sudamérica".  Sostuvo que "al mismo tiempo, la región podrá aprovechar la aceleración del crecimiento norteamericano a raíz de los impresionantes paquetes fiscales de la Administración de Biden, así como del fenómeno del reshoring".

En tanto, Grynspan indicó en su análisis que "la última razón de optimismo es nuestra juventud y nuestras mujeres". 

A esto le llamó "el 'gran bono demográfico' latinoamericano -la cohorte más grande y mejor educada que hayamos tenido nunca- ya tiene edad para votar en masa, transformar las instituciones e incluso ser presidente (o mejor: presidenta)". 

Abundó al respecto al señalar que "los jóvenes exigen voz, equidad y protagonismo, así como mejores perspectivas laborales, más capacitación y menores brechas de habilidades en su entorno".

Obstáculos

    Para Grynspan, "hay, sin embargo, varios factores que pueden arruinar este panorama y que podríamos resumir en cuatro 'faltas': de vacunas, financiamiento, diálogo social o liderazgos. Necesitamos vacunas para empezar abiertamente la recuperación y financiamiento para que no falten recursos para hacer transformaciones e inversiones indispensables: estos dos 'escollos' no dependen solo de nosotros, sino que implican directamente a las instituciones multilaterales, sin las cuales todo esfuerzo será insuficiente, tal como se enfatizó en la Cumbre Iberoamericana de Jefes de Estado y de Gobierno".

    Y agregó: "Los últimos dos obstáculos sí son puramente nuestros: diálogo para regenerar la política, rehacer el pacto social y evitar que el nuevo ciclo electoral lleve a un aumento de la polarización, la desconfianza o el populismo. Para ello necesitamos liderazgos a la altura de los tiempos no sólo en el sistema político, sino también en el sector empresarial y en la sociedad civil".

    Grynspan escribió que "este complejo panorama explica las tres cosas que he tenido la oportunidad de ver recientemente en el empresariado de la región". Su aporte: "Primero, conciencia de los riesgos y las oportunidades. Segundo, presencia: nadie quiere irse de América Latina porque en la región se están fraguando nuevos horizontes (Softbank, por ejemplo, nuestro mayor inversor tecnológico, acaba de anunciar que invertirá 1.000 millones de dólares más este año). Y tercero, compromiso: ganas de hacer las cosas de manera distinta, de ir más allá de la cuenta de resultados, de rehacer alianzas público-privadas y de asumir responsabilidades en la lucha contra la pobreza y el cambio climático. Consciencia, presencia y compromiso. En momentos de incertidumbre, lo que importa no es si el augurio es malo o es bueno. Lo que importa es con qué talante lo encaramos. Porque en nuestras manos siempre estará la respuesta, la capacidad de evitar una nueva década perdida y de luchar contra todo pronóstico".

    ¿Quién es Grynspan?

    Rebeca Grynspan nació en San José, Costa Rica, en 1955. Fue elegida por unanimidad secretaria general iberoamericana en la Reunión Extraordinaria de Ministros de Relaciones Exteriores celebrada en Ciudad de México el 24 de febrero de 2014. El 1 de abril de ese año comenzó su mandato, que en 2018 fue renovado por otros cuatro años.

    En 2010 fue elegida secretaria general adjunta de las Naciones Unidas (ONU) y administradora asociada del Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo (PNUD). Entre 2006 y 2010 fue directora regional para América Latina y el Caribe del PNUD.

    Antes de incorporarse a la ONU fue vicepresidenta de Costa Rica (1994- 1998). También se desempeñó como ministra de Vivienda, ministra coordinadora de Asuntos Económicos y Sociales, y viceministra de Finanzas.

    Además, fue miembro del Panel de Alto Nivel sobre Financiación para el Desarrollo convocado por el entonces secretario general de la ONU, Kofi Annan, en 2001.

    Reconocida defensora del desarrollo humano, ha contribuido a centrar la atención del mundo y de América Latina en temas importantes como la reducción de la desigualdad y la pobreza, la equidad de género, la cooperación Sur-Sur como instrumento para el desarrollo y el logro de los Objetivos de Desarrollo Sostenible (ODS), entre otros.

    Fue también delegada de la ONU en la Comisión para la Reconstrucción de Haití, un grupo compuesto por el Gobierno haitiano, el expresidente de Estados Unidos Bill Clinton y otros destacados socios internacionales.

    En junio de 2014, asumió como presidenta del Consejo de Administración del Instituto Internacional para el Medio Ambiente y Desarrollo (IIED, por sus siglas en inglés), una de las organizaciones más influyentes en la investigación de políticas en el mundo, que se dedica a la interacción entre el desarrollo y el medio ambiente.

    Grynspan participa en el comité directivo del SUN Movement de UNICEF «Scaling-up Nutrition»; en el Consejo de Gobierno de la Sociedad para el Desarrollo Internacional (SID), una red global de individuos y profesionales dedicados al desarrollo; en la Comisión Mundial sobre el Futuro del Trabajo de la OIT, y es miembro del grupo de líderes mundiales que integran el Panel Independiente de Alto Nivel sobre la Financiación de los Bienes Comunes Globales para la Pandemia del G20, entre otras entidades.

    Además de su experiencia como conferencista y asesora de numerosas organizaciones e instituciones internacionales, ha formado parte de iniciativas fundamentales de la ONU, como el grupo de trabajo del Proyecto del Milenio sobre Pobreza y Desarrollo Económico y el Panel de Alto Nivel sobre Financiación para el Desarrollo.

    En 2014 y 2015 fue elegida como una de los 50 intelectuales más influyentes de América Latina. En 2016 pasó a formar parte del Patronato del Instituto Complutense de Estudios Internacionales (ICEI) de la Universidad Complutense de Madrid. En 2017 recibió el Reconocimiento a la Excelencia Forbes y el Gobierno de España le concedió la Gran Cruz de la Orden Civil de Alfonso X El Sabio, y en 2020 recibió el premio Aquí Europa-Vocento como personalidad latinoamericana que más ha hecho por la construcción UE-América Latina.

    La revista Forbes la ha escogido en 2017, 2018, 2019 y 2020 como una de las 100 mujeres más poderosas de Centroamérica. En 2020 recibió el premio Gumersindo de Azcarate y el premio Mujer del Año 2020 de la Asociación Women in a Legal World. Además, pertenece al Advisory Board del Expansion Economic Forum 2021.

    En 2021 fue nombrada por el Presidente de Argentina miembro del grupo de expertos internacionales del Consejo Económico y Social de Argentina.

    Grynspan es Licenciada en Economía de la Universidad de Costa Rica y Master en Economía de la Universidad de Sussex, y fue investida Doctora "Honoris Causa" por la Universidad de Salamanca, la Universidad de Extremadura y la Universidad Europea gracias a su trayectoria profesional.

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