Un gobierno desorientado y confundido alienta la corrida al dólar

Medidas mal tomadas, mayores ajustes a los cepos para controlar al dólar generaron una corrida inesperada. En 22 días de Julio aumentó $100. El análisis de Rodolfo Cavagnaro.

Rodolfo Cavagnaro

Esta semana el dólar estuvo imparable y cuando la gente trataba de buscar una explicación, la misma era muy simple: hay mucho miedo y los ciudadanos y los operadores le han perdido la confianza al Gobierno. El precio no es más que el resultado del pánico. Y ese estado no suele tener comportamientos racionales. En realidad, y esto ya lo hemos vivido, la gente trata de proteger sus ingresos o ahorros y para ello tiene que sacarse rápido de encima los pesos y cambiarlos por bienes, por comida o por dólares.


Dos escenarios posibles rumbo a las elecciones: descontrol o equilibrio precario

La situación de la inflación es compleja pero también los es la falta de dólares. Dado que el Banco Central ha centralizado todas las operaciones se entrampó y tuvo que hacerse cargo de las importaciones de los particulares y, ahora, de las compras estacionales de gas y gasoil que tuvieron paralizada la economía.

Esta escasez de dólares hizo que no hubiera divisas disponibles para pagar importaciones y esto ha llevado a un punto crítico a muchas empresas que no pueden producir por falta de insumos que no se consiguen en el mercado interno. Esto llegó a límites muy graves, y ahora el Banco Central habilitará cuotas de divisas para pagar mercaderías que hayan llegado al país hasta el 27 de junio para liberarlas y poder despacharlas a plaza para producir.

La situación se está complicando y el Gobierno no acierta con medidas razonables para convencer al mercado. Se anuncia ahora un mecanismo muy retorcido para inducir a los turistas extranjeros a liquidar sus dólares en el mercado oficial reconociéndoles la cotización que reine en MEP, que es el mercado de bonos. Pero para ello les exigen presentar el pasaporte que indiquen que han viajado y una declaración jurada. El turista viene a pasear y, seguramente, seguirá buscando cambiar en las cuevas. Mientras no generen un mercado libre no conseguirán nada.

La velocidad con que sube la cotización del dólar en los mercados paralelos es consecuencia de la falta de convicción del gobierno para tomar medidas de fondo. Hoy el mercado pide reformas urgentes para bajar el gasto público y no para subir impuestos. Pero cometen errores que en estos tiempos son sensibles. La vocera presidencial "anuncia que la ministra hará anuncios" pero sin precisiones. Esto pone muy nervioso al mercado y reacciona con más presión sobre el dólar.

Pero lo más peligroso es que se está paralizando las actividades económicas. Mucha gente no quiere comprar porque no tiene noción de los precios, mientras muchas empresas no quieren vender porque saben a qué precios podrán reponer. Esta mezcla de incertidumbre, miedo y desconcierto es el peor de los incentivos para mantener el nivel de actividad económica y será otro perjuicio para el Estado, porque caerá la recaudación y complicará la operatividad del Estado.

Tímidos ajustes

La ministra Batakis es consciente que tiene que comenzar con los ajustes, pero no tiene claridad de cuánto apoyo político tendrá en el ala oficialista del gobierno y la peligrosa ala opositora representada por Cristina Kirchner y La Cámpora. Incluso, esta semana han resonado muy fuerte las palabras del dirigente Grabois, afirmando que pondrá su sangre en las calles o que hace advertencias antes que comiencen los saqueos.

Por ahora comenzó haciendo algunos ajustes en los gastos del estado. El aumento de precio de los colectivos en Buenos Aires fue muy tímido (cuesta $18.000 millones mensuales) y puede disminuir un 10%. De la misma forma, los ajustes tarifarios de Luz y Gas ahorrarán algo, pero con la suba de los precios internacionales es posible que el déficit sea superior.

Mientras tanto, desde distinto sectores se viene pidiendo un acuerdo político, pero la oposición le ha dicho al gobierno que primero hagan un acuerdo interno en el Frente Oficialista. Y aquí vuelven a surgir las dudas porque Cristina Kirchner es reacia a dar cualquier tipo de acuerdo a estas medidas. No las ataca, pero prefiere que le corten las manos antes que dar un apoyo público. Ya está en carrera presidencial y no quiere verse comprometida. Quiere hacer creer que ella no es parte del Gobierno, pero nadie le cree.

Por ahora hay silencios en el Ministerio de Economía y en el Banco Central. ¿Feriado cambiario el lunes? Hay demasiados rumores. Se habla de reconocerle una paridad mayor a los exportadores de granos para estimular a los productores a vender sus acopios. Pero es muy dudoso porque la gente del campo, de forma muy simple, plantea que si vende ¿qué hace con los pesos? Los productores no quieren pesos. Es el encanto de la inflación.

No obstante, hay otro frente que seguramente será conflictivo. La ministra, que conoce muy bien las cuentas de las provincias le sugirió al presidente Fernández suspender las transferencias discrecionales a las provincias. Es que dicen que todas las provincias tuvieron superávit en 2021 y se encaminan al mismo escenario en 2022. Algunas, tiene plazos fijos por hasta un año de nómina salarial, y le piden plata la Nación para cubrir gastos corrientes.

El presidente Fernández, para colmo, además de presentarse en un estado de confusión, lanza frase o palabras que tienden a confundir mucho más. Consideran que la falta de dólares es por culpa de los especuladores, de la guerra de Rusia y Ucrania, de la inflación mundial y no hay ningún reconocimiento de que las políticas de gastos masivos son las responsables de la disparada masiva de la inflación y la corrida sobre el dólar.

Por otra parte, se anunció que el Banco Central deberá emitir 1 billón de pesos adicional este mes para asistir al Tesoro en la renovación de bonos. Esta suma se acumula con otro billón emitido a fines de junio. Estas noticias no hacen más que acelerar la fuga del peso y buscar refugio en dólares porque, además, no se puede comprar otra cosa, ya que está todo paralizado. No se venden casas, no se venden autos.

El viernes el dólar blue cerró a $338, cuando el viernes anterior había cerrado a $ 293, pero en 22 días de julio aumentó $100 pesos. La inflación, con mucho optimismo, algunos la ven en 7%, aunque ya cada vez más observadores la ven en dos dígitos, dejando para agosto un arrastre muy grande. El año podría llegar a los tres dígitos. Con esta incertidumbre cualquier número es posible. Es necesario un mensaje claro de la política que lleve tranquilidad a los argentinos.


Esta nota habla de: