Fuerte caída del consumo de vino sin etiqueta

Subió el consumo de bebidas sin alcohol y se desplomó el de vinos. Durante el primer trimestre del año, se vendieron 9,9 millones de hectolitros

El consumo interno de bebidas sin alcohol creció un 3,3% durante el primer trimestre del año en comparación con el mismo período de 2022, mientras que las ventas de cerveza se mantuvieron estables y las de vino registraron una fuerte caída, según el informe de la consultora Investigaciones Económicas Sectoriales (IES).

Durante el primer trimestre, el consumo interno de bebidas sin alcohol (gaseosas, aguas y jugos) creció un 3,3% interanual, registrando un total aproximado de 9,9 millones de hectolitros vendidos, evidenciando una ralentización con respecto al ritmo de expansión de 2021 y de 2022.

No obstante, el IES resaltó que "las ventas del segmento durante el primer trimestre tuvieron el mayor volumen de los últimos siete años para estos meses".

En tanto, las ventas internas de cerveza descendieron un 0,3% en el primer trimestre del año, al totalizar 6,6 millones de hectolitros; en los últimos diez años, las ventas de cervezas industriales mantuvieron un nivel estable. Por su parte, las ventas internas de vino registraron una contracción de 13,6% en el primer trimestre, con un consumo total de 1,6 millón de hectolitros; en los tres primeros meses, los vinos sin identificar verificaron "las menores ventas en al menos 25 años", consignó el informe.

Para la consultora, "el consumo total de bebidas se amesetará en 2023, siguiendo el estancamiento del consumo masivo previsto para el año".

"Tras crecer durante dos años consecutivos (en 2021 recuperó lo perdido en 2020 por la pandemia), prevemos que el consumo de bebidas se estancará en 2023, aunque con desempeños variados entre segmentos", señaló IES.

De este modo, el nivel de ventas de bebidas (con y sin alcohol) seguirá en bajos niveles históricos, agregó el estudio.

Qué son los vinos sin identificar

En la industria vitivinícola, el término "vinos sin identificar" se utiliza para referirse a aquellos vinos que no han sido etiquetados o identificados con una marca específica. Estos vinos suelen ser producidos por bodegas que optan por no comercializarlos bajo una marca reconocida, sino que los venden de manera más genérica o a granel.

Los vinos sin identificar pueden tener diversas razones para no ser etiquetados. Algunas bodegas pueden producir vinos de calidad pero no desean invertir en la promoción de una marca propia, por lo que optan por venderlos sin una identificación específica. Otras veces, los vinos sin identificar pueden ser producidos como excedentes de producción de una bodega y se venden sin una etiqueta específica para evitar la competencia con sus vinos de marca.

Los vinos sin identificar no necesariamente son de menor calidad. En muchos casos, son vinos elaborados con uvas de calidad y bajo estándares de producción adecuados. Sin embargo, al no estar vinculados a una marca reconocida, pueden ser comercializados a precios más accesibles o utilizados para la elaboración de vinos de mezcla o granel.

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