A 60 años de la muerte de don Amadeo Sabattini

El autor, Diego Barovero, revela en esta nota difundida por Gaceta Mercntil el olvidado perfil de un dirigente popular que, desde Córdoba y la UCR, emitió su influencia a la política nacional de su tiempo.

Diego Barovero

Hace sesenta años, el 29 de febrero de 1960 fallecía en su Villa María (Córdoba) una personalidad política de leyenda: Amadeo Sabattini, popularmente llamado "Don Amadeo" o "Peludo Chico". Había nacido en el barrio porteño de Barracas el 29 de mayo de 1892, fue farmacéutico, médico y político, activo militante y dirigente de la Unión Cívica Radical y famoso gobernador de Córdoba.

Siendo muy pequeño su familia se radicó en Rosario, donde cursó sus estudios primarios y secundarios, e inició su militancia en las filas del radicalismo.

En 1907 comenzó a actuar en la Unión Cívica Radical integrando y formando con algunos de sus compañeros el Comité Aristóbulo del Valle de la Juventud Radical.

Amadeo arribó a la ciudad de Córdoba en 1910 con el propósito de ingresar en la Facultad de Medicina de la Universidad Nacional, obteniendo su diploma de farmacéutico dos años después y de médico en 1916, precisamente cuando Hipólito Yrigoyen asumía la Presidencia de la Nación.

Contrajo matrimonio con Rosa B. Saibene, rosarina, con quien tuvo cuatro hijos: Rosa Clotilde, Alberto Amadeo, Marta Susana e Ileana, y desde su identificación temprana con el radicalismo fue muy influido por la Reforma Universitaria que estalló en Córdoba en 1918 y sus propuestas sociales, en especial por lo que se llamó el radicalismo rojo que expresaron los jóvenes reformistas cordobeses Arturo Orgaz y Arturo Capdevila.​

En marzo de 1920 la familia Sabattini se trasladó a Villa María, donde fijó su residencia definitiva, distribuyendo su tiempo, Amadeo, entre sus tareas profesionales y su vocación política.

En mayo de 1926, junto a Benito Soria y Enrique Martínez, Sabattini integra el Centro Radicalismo y Renovación que sostuvo una posición de permanente renovación interna, levantando la bandera de la intransigencia (negación absoluta a entablar cualquier negociación política con el Partido Demócrata de Córdoba a fin de destrabar la parálisis legislativa de entonces) y el progresismo.

En ese contexto, la UCR se aglutinaba en torno a la figura de Hipólito Yrigoyen como su candidato para 1928 y después de años de espera, los radicales cordobeses se preparaban para recuperar el gobierno provincial de manos de los demócratas (conservadores). Entre los posibles candidatos se mencionaba a Sabattini junto a otros: Martínez, Soria, Ceballos, Rodríguez y Elpidio González. A fin de evitar otro clima de división en Córdoba, intervino Yrigoyen impulsando una fórmula gubernativa con dos médicos (Martínez-Ceballos), a Soria como candidato a Senador nacional y le ofreció a Sabattini el ministerio de Gobierno.

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El 11 de marzo de 1928, Enrique Martínez derrotó por amplia diferencia de votos al exgobernador Julio A. Roca (h) y alcanzó el Poder Ejecutivo provincial, que asumió el 17 de mayo. Esta vez, sin la Corda Frates de 1916, la división de rojos y azules de 1919, ni los impersonalistas de 1925, la UCR volvía al gobierno cordobés después de nueve años. En ese contexto, Sabattini asumió como ministro de Gobierno, Justicia e Instrucción Pública.

La toma de juramento ministerial ya marcó su carácter al jurar solamente "por la Patria y su honor", lo que levantó innumerables críticas en la Córdoba clericalista de entonces.

La renuncia de Martínez para asumir la vicepresidencia ante el deceso de Francisco Beiró puso al frente del Ejecutivo a Ceballos, quien confirmó a todos los ministros de Martínez. Sabattini propuso e impulsó cuestiones de avanzada para ese lugar y esa época, como el reconocimiento de los sindicatos y la declaración como feriado obligatorio del Día del Trabajo.

El golpe de Estado del 6 de septiembre de 1930 depuso a Yrigoyen iniciando una dictadura y la proscripción del radicalismo y sus dirigentes. El gobernador de Córdoba, como casi todos los mandatarios provinciales y legisladores, debieron dejar sus cargos.

Por otra parte, en el Gobierno de facto existían dos grupos que giraban alrededor de figuras militares: quienes pretendían un Estado corporativo, José F. Uriburu y sus seguidores, por un lado, y por el otro el hombre fuerte del Ejército, el general Agustín P. Justo, que proponía una democracia limitada y el alejamiento del radicalismo yrigoyenista del poder. A éstos sólo les quedaría la vía revolucionaria ante el fraude electoral.

Sabattini se identificó desde siempre con la impronta popular del yrigoyenismo y se impuso como presidente de la UCR de Córdoba el 4 de noviembre de 1932 con el apoyo de poderosos dirigentes: Agustín Garzón Agulla, Benito Soria, Ernesto Peña, Donato Latella Frías, Joaquín Manubens Calvet, Gabriel Oddone y Humberto Cabral, entre otros. Ya se hablaba del "sabattinismo" como corriente interna del radicalismo.

La jefatura de Sabattini amplió la base de sustentación del radicalismo de Córdoba. Tradicionalmente, la base social de los centros urbanos estuvo dada por la clase media inmigratoria integrada por pequeños comerciantes, maestros, empleados, "dotores" y, especialmente, trabajadores ligados al empleo público, municipal, provincial o nacional. En tanto que el voto rural estaba dado por las peonadas, los trabajadores transitorios de las cosechas, los clientes de la nómina salarial de las comunas, los pequeños propietarios, en general, el mundo proveniente del viejo federalismo, ese amplio sector que había quedado excluido del modelo agroexportador.

Pero con Sabattini aparece un nuevo protagonista de la política: los chacareros italianos del sur y centro de Córdoba.

En 1935 la UCR levantó la abstención electoral que había mantenido hasta entonces como signo de protesta ante el fraude electoral generalizado. En ese marco, Sabattini renunció el 12 de enero de 1935 a la presidencia del radicalismo para ser precandidato a gobernador. Contra las acusaciones de marxista de sus adversarios, fue proclamado , acompañado por otro joven yrigoyenista, Alejandro Gallardo. En su discurso del 4 de julio afirma: "He sido y sigo siendo yrigoyenista no en el sentido de la sumisión incondicional a la voluntad de un hombre sino porque he interpretado a Yrigoyen como a un pensamiento en marcha en pro de la redención de las clases trabajadoras y necesitadas, y de lucha eterna contra el privilegio".

En la elección interna del 7 de julio, el binomio Amadeo Sabattini-Alejandro Gallardo se impuso a la fórmula Agustín Garzón Agulla-Pablo J. Rodríguez.

Pese a la aplicación de la Ley Sáenz Peña, otra modalidad fraudulenta estaba presente en los comicios nacionales y también provinciales. Córdoba no estuvo exenta. Ejemplo de eso fue el violento tiroteo de Plaza de Mercedes, en defensa a balazos de la elección en esa pequeña localidad del departamento Río Primero, que costó la vida de dos dirigentes radicales y siete policías el 17 de noviembre.

Para prevenir un muy posible fraude, el Comité Provincial de la UCR envió una delegación armada, integrada por el campeón de tiro Carlos Moyano y dirigentes importantes como Santiago del Castillo, Argentino Auchter, el legislador provincial Pedro Vivas y Agobar Anglada, entre otros. Vivas, que fue a la cita con escopeta en mano, y Anglada murieron en el tiroteo y fueron convertidos en mártires del radicalismo cordobés. Iniciado el escrutinio el 19, daría el triunfo a la Unión Cívica Radical por solo 5800 votos de diferencia.

En su obra de gobierno Sabattini impulsó una política industrialista en su provincia iniciando una profunda transformación del perfil productivo de Córdoba, que con el tiempo se constituyó en uno de los polos industriales del país, fundamentalmente a través de un amplio plan de centrales hidroeléctricas (La Viña, San Roque, Cruz del Eje y Río Tercero) y de fábricas militares de armamentos (Río Tercero, Villa María, San Francisco).

En esa década Sabattini se convirtió en un referente político de inspiración yrigoyenista con fuerte influencia nacional que lo diferenció notablemente de la línea hegemónica en el radicalismo que expresaban Marcelo T. de Alvear y sus seguidores.

Según algunos historiadores, Sabattini recibe Córdoba bajo condiciones devastadoras en lo político, en lo económico y en lo social, frente a lo cual impulsó grandes transformaciones con el objetivo de sanear la situación provincial.

Frente a la Segunda Guerra Mundial adoptó una postura neutralista, en línea con la primera presidencia de Yrigoyen.​ Asimismo, su obra administrativa fue reconocida por la opinión pública independiente y obtuvo el reconocimiento de sus adversarios políticos.

Su gestión estuvo caracterizada por lo que fue su principal lema: "Agua para el Norte, caminos para el Sur, escuelas en todas partes". Fundó la Dirección Provincial de Hidráulica y con ella comenzó la construcción de los diques de Cruz Del Eje, La Viña, Nuevo San Roque y Los Alazanes, lo que fue la base de la industrialización de la provincia por la energía eléctrica. Le dio además fuerte impulso a la construcción y al asfaltado de rutas provinciales.

Inauguró 173 escuelas, la mayoría de arquitectura monumental y otras como la de Cerámica, y la Academia de Canto. Aumentó el número de docentes y a la vez acrecentó en un 50% el sueldo del magisterio, y se crearon guarderías, cantinas escolares y colonias de vacaciones para niños, integrando así al conjunto social.

En el ámbito laboral elevó la jerarquía de intervención del Departamento Provincial del Trabajo para que se respete la conciliación y arbitraje en los conflictos laborales y a la vez otorgó aumentos salariales para los trabajadores. También priorizó el sector sanitario creando hospitales, dispensarios y hogares de menores y madres.

Se ocupó del campo dándole ayuda a los agricultores a causa de las grandes sequías e impulsó y fomentó el desarrollo del cultivo del algodón y del olivo. Además, los agricultores se vieron favorecidos por la sanción de las leyes de Impuesto a la Herencia y de Impuesto Proporcional Progresivo a la Tierra. Con estas iniciativas fiscales se proponía dar fin a las grandes propiedades, pero los sectores que se vieron desfavorecidos consiguieron que la Corte Suprema de Justicia de la Nación las declarara inconstitucionales.

Luego de su mandato como gobernador, Sabattini se estableció permanentemente en su casa de Villa María, donde se hizo famosa su austeridad y su conducta intachable.

En los meses previos al surgimiento del peronismo, Sabattini mantuvo encuentros con Juan domingo Perón, interesado en el ascendiente popular del cordobés y su indudable adscripción al yrigoyenismo, a quien llegó a proponerle la vicepresidencia. Pero "el tanito de Villa María", como socarronamente lo llamaba el coronel, no aceptó el convite.

Sabattini se opuso también a una alianza electoral meramente antiperonista mientras se acercaba a los jóvenes dirigentes que conformaron el Movimiento de Intransigencia y Renovación creado en 1945, reivindicando el yrigoyenismo y un programa socialdemócrata en oposición al unionismo.

Hacia el final del gobierno peronista (1952-1955), Sabatini adoptó una posición abstencionista, en línea con los unionistas en actitud conspirativa, que lo enfrentó con la mayoría de la intransigencia radical. Su influencia fue decayendo, otras personalidades políticas reemplazaban su liderazgo.

Producido el golpe de Estado que derrocó a en 1955, y frente a la fractura de la Unión Cívica Radical en 1956, don Amadeo apoyó la conformación de la Unión Cívica Radical del Pueblo junto a Crisologo Larralde y Ricardo Balbin, a la que adhirió hasta su muerte.

* Presidente del Instituto Nacional Yrigoyeniano

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