La danza: ¿Cómo es la vida de un bailarín en Mendoza?

Marcela Nadal ha dedicado su vida al arte de la danza y comentó los distintos aspectos que conlleva esta apasionada elección personal y profesional.

Alejandra Cicchitti

La danza es una de las siete ramas del arte y quizás la más relegada en cuanto a presencia e interés en organismos provinciales y estatales. Memo quiso mostrar lo que implica una vida consagrada a esta hermosa expresión artística.

Marcela Nadal, como otros tantos mendocinos, ha dedicado su vida al arte de la danza y nos contó los distintos aspectos que conlleva esta apasionada elección personal y profesional.

¿Cuándo empezaste a bailar?

Comencé a bailar a los 5 años, con Isolde Klietman en un salón que quedaba en Avenida España y San Lorenzo (hoy es una playa de estacionamiento). Dejé durante dos años por cuestiones de preparación para poder ingresar al CUC (lo cual logré) y retomé luego en el estudio de Marta Lértora a los 12 años y a partir de ahí nunca paré...

¿Cómo fue el proceso para decidirte a bailar en forma profesional?

En el momento de tomar la decisión sobre mi futuro, tuve que confrontar a mi familia y mis propias dudas e inseguridades. Decidí entonces anotarme en dos carreras: Comunicación Social y Profesorado en Nivel Inicial. Las dos eran de mi interés y sobre todo me dejaban tiempo libre para seguir bailando.

Finalmente hice solo el Profesorado y me dediqué a investigar todo lo relacionado entre el aprendizaje y el arte, entre la motivación y los métodos de las distintas escuelas pedagógicas. A los 22 años, recién terminada mi carrera y antes de ejercer, me convocaron desde el ballet de la Universidad Nacional de Cuyo. Ese mismo año ingresé por concurso como Miembro de la compañía, de la que aún hoy soy integrante. Aunque ya no bailo soy Maestra ensayista y doy clases.

"Ballet de las aulas BACT de la UNCuyo"

¿Qué implica dedicarse a la danza?

La técnica, tanto del ballet como de otras danzas, conlleva mucho esfuerzo, disciplina y trabajo arduo. Significa consagrar muchas horas del día, suspender juntadas con amigos, cuidar el cuerpo, dormir bien, comer bien. Además luchar contra el cansancio y los dolores que para cualquier bailarín son casi cotidianos. Si se quiere tener una carrera no hay lugar para largas vacaciones. Nuestro instrumento es el cuerpo y si se deja de entrenar unos días, eso se siente...

¿Cómo es la rutina diaria en la vida de un bailarín?

En el ballet de la UNCuyo, por ejemplo, una clase diaria consiste en entrenamiento de una hora y media aproximadamente entre barra y centro y después el ensayo hasta terminar la jornada de 4 horas, que nunca es suficiente. Casi todos los integrantes de la compañía toman luego clases particulares y la mayoría son docentes, ya que el sueldo (el cual se agradece, porque hay tantos hermosos bailarines que no lo tienen) no alcanza para pagar las cuentas. Creo que somos de los peores remunerados dentro de las ramas del arte y los ballets con cargos en nuestra provincia son pocos.

"La bella durmiente. Teatro Colón con Jorge Amarante"

¿Cuánto dura la vida de un bailarín?

La Carrera del bailarín es corta, no podría dar una edad exacta porque en cada persona varía, pero es claro que llega un momento en que el cuerpo no resiste tanta carga. Es por eso que aquí y en toda la Argentina se está reclamando desde hace muchos años, por una ley de jubilación anticipada. Hay muy pocas compañías argentinas que la tienen.

En lo personal, desde que dejé de bailar soy maestra y ensayista de ballet. En el ámbito privado soy también docente y directora desde hace ya más de 20 años. Desde el año 1998 codirijo junto a Silvana Rodríguez, Mariela Espinosa y Susana García Salazar una escuela de danzas que se llama " El Estudio".

¿Cuántos varones danzaban en tus tiempos de bailarina y cuántos bailan ahora?

En mi momento de apogeo, digamos, no teníamos varones en la compañía que pudieran hacer los roles principales. Por eso compartí "pas de deux" con partenaires del teatro Colón y de grandes compañías como Hernán Pikin, Alejandro Parente, Jorge Amarante, Iñaki Urlezaga, Cristian Pérez, Daniel Clementi. Y más tarde con maravillosos bailarines de nuestra compañía que se fueron formando y creciendo.

"Pas de deux: Don Quijote con Iñaki Urlezaga"

Nota: un "pas de deux" en ballet es aquel realizado conjuntamente por dos personas. Usualmente consiste en una entrée (entrada de la pareja), adagio, dos variaciones (una para cada bailarín) y una coda.

La proporción de varones siempre ha sido mucho menor en nuestra carrera, ya sea por prejuicios o por no ofrecer tal vez una salida laboral acorde al esfuerzo que se necesita para llegar. Por suerte de a poco eso está cambiando y cada vez hay más niños (que por naturaleza aman bailar) que están siendo apoyados por sus padres para estudiar danza. Pero queda aún mucho camino por recorrer en el tema.

"Vendimia 2018"

¿Cómo fue tu carrera con la danza?

Sinceramente maravillosa, tuve muchísimas posibilidades que siempre agradezco: algunas gracias a un golpe de suerte y muchas logradas por tesón y trabajo duro.

Bailé muchos papeles principales y solistas de ballets de repertorio y de ballets creados tanto para el ballet de la UNCuyo como para el ballet de arte de Marta Lértora dónde trabajé hasta los 30 años aproximadamente.

"Promocionando Vendimia en la 9 de Julio. 2010"

¿Qué diferencia hay entre ballet de repertorio y ballet creado?

Los de repertorio son obras que se repiten históricamente en todas las compañías del mundo, como Giselle, Don Quijote o Cascanueces y cuyas coreografías varían de una versión a otra pero tienen cosas que se repiten. Los ballets creados son obras que surgen de la imaginación de coreógrafos invitados o de nosotros mismos. En Mendoza hay muy buenas producciones.

¿Qué posibilidades existen para formarse en el exterior?

Posibilidades hay cada vez más, solo que a veces son muy caras. Estuve becada en una escuela de Dallas en 1994, en una escuela de Bordeaux (Francia) en 1999 y durante mi carrera intenté formarme permanentemente. Todos los años viajaba a Buenos Aires a tomar clases y cursos en el Colón y en estudios privados con grandes maestros argentinos. Algunos de los que más influyeron en mí son: Lidia Segni, Silvia Bazilis, Alejandro Totto, Mario Galizzi, Raúl Gatto, Héctor Zaraspe, Alejandro Cervera, Loipa Araujo (de Cuba), entre muchos. Muchas vacaciones viajé a perfeccionarme en la escuela del Teatro Municipal de Santiago de Chile. Todo esto implicó siempre un esfuerzo económico y un tiempo destinado a mejorar y aprender, que agradezco en el alma.

"El lago de los cisnes" (Dallas, 1994)

¿Qué hacen entonces los bailarines para vivir de lo que aman?

Muchos de nuestros bailarines más talentosos terminan emigrando. Nombro algunos de los tantos que se fueron a hacer carrera: Laura Hidalgo (primera bailarina en Australia), Jonatan Luján, Daiana Ruiz en Alemania. Varios mendocinos talentosos en los ballets de Bahía Blanca, Córdoba, Misiones, Salta, entre muchísimos más.

Durante el año que pasó pude dar clases desde plataformas que todos utilizamos y fue muy interesante y provechoso.

A propósito: ¿Qué lugares y cargos existen en la Provincia?

Algunos municipios tienen pequeñas compañías folklóricas. El de Capital cuenta además con una compañía contemporánea de 8 o 9 bailarines. El ballet de la UNCuyo, en algunas producciones suele contratar refuerzos temporales. Aparte de eso surgen a veces producciones provinciales (estatales) y algunas privadas donde los bailarines tienen un sueldo temporal...

¿Cuáles han sido tus logros luego de tu vida como bailarina?

Gracias a mi deseo de investigar otras ramas del arte, fui parte de varios grupos de danza contemporánea y danza teatro. El más importante fue "El Árbol", una compañía de la que fui parte en grandes creaciones, ahí conocí gente maravillosa y además surgieron viajes, giras y mucho aprendizaje.

"Aria 70", compañía El Árbol

"Las indias galantes". Codirigida con Analía Iacopini y Federico Castro, junto a la Orquesta Juvenil de Las Heras (2019)

¿Cuál es según vos la mejor fuente laboral de Mendoza para los bailarines?

Nuestra magnífica Fiesta Nacional de la Vendimia. Para muchos es la única posibilidad de trabajo remunerado del año como artistas.

En lo personal hago Vendimia desde los 19 años y tengo 50. En el 2003 Vilma Rúpolo y su equipo me dieron la oportunidad de ser coreógrafa del grupo de baile Contemporáneo. Desde ahí en adelante alterné años como bailarina y como coreógrafa. Estuve en coreografía general en 2008 y 2018 y en las otras estuve de coreógrafa de contemporáneo.

"Vendimia 2019. Asistente de coreografía"

Aprendí mucho de los maravillosos equipos de los que formé parte, porque algo hermoso de vendimia es eso: el equipo. Encontrarse con gente talentosa de todas las ramas del arte. Estas actividades despertaron en mí el gusto por la creación coreográfica.

Personalmente estuve en la coreografía general en 2008 y 2018 y en otras fui coreógrafa de contemporáneo. Hago un pequeño adelanto, en estos días soy coreógrafa de una cápsula de la película de vendimia que se hace este año...

¿Cómo creés que mejoraría la situación de los bailarines en Mendoza?

En verdad hace muchos años que se pide e insiste para crear la Carrera de Danza en la Universidad Nacional de Cuyo. Es increíble pero es la única rama del arte que no tiene su propia carrera (sí existe en varias universidades privadas). Otra cosa es la necesidad de generar más puestos de trabajo: la creación de un ballet provincial por ejemplo; más producciones anuales que contraten bailarines; una ley jubilatoria para que quienes ya no puedan bailar, dejen dignamente su lugar a los más jóvenes. En fin, mucho camino por recorrer aún. Pero todo lo malo jamás opacará el maravilloso momento de salir al escenario, de crear o recrear una obra. Ese momento mágico del arte, único y transformador. Los artistas seguiremos siempre brindándonos por la humanidad.

"Malambo final". Vendimia 2018

Esta nota habla de:
Más de Hechos