¡Abrazo eterno!

Uno de los amigos de Víctor Fayad y que más activo estuvo junto a él en política, Sergio Bruni, le rinde homenaje a seis años de su fallecimiento.

Sergio Bruni

En la vida política de una sociedad, hay hombres que la historia decide, condenar al olvido... otros a los que ni siquiera registró... otros cuyo paso fugaz no tuvo entidad de gozar siquiera una sola mención y hay otros, en cambio, que trascendieron a su propia humanidad: Víctor Fayad, fue uno de ellos.

Depurando la entrañable amistad que nos unió desde jóvenes, en el sureño departamento de General Alvear, hoy miro al pasado con el anhelo de revivir lo que otrora fue un tiempo de esplendor político junto a un gran estadista municipal. Supo cambiar la lógica del abordaje político de las necesidades de una comunidad local y cuya herencia política gestionaron quienes le sucedieron.

Esa herencia no es más que el entendimiento de un municipio que resuelva real y efectivamente el problema cotidiano de sus vecinos, históricamente relegados en esas necesidades que supo detectar y solucionar.

El Viti, fue y sigue siendo un prohombre de política que es recordado por propios y ajenos; por los de su partido político y por los de otros, en vistas de su humanidad volcada en la gestión.

Ninguno de ellos omitió rendir homenajes a su memoria.

Fayad fue un verdadero estadista que supo poner la proa hacia el infinito y llevar su gestión a la calidad institucional que fue un sello de sus gobiernos.

Es difícil no hablar como amigo; es difícil no extrañar al confidente político; es difícil no esbozar una sonrisa en el recuerdo de su fino humor irónico que sabía manejar muy bien aún en las situaciones más complejas.

Hoy, el calendario trae a la memoria aquél sombrío día en que el hombre que se entregó en el servicio, tuvo que entregarse a sí mismo dejando un legado político invaluable.

Un hombre que relegó generosamente sus propias aspiraciones por la construcción y grandeza de un proyecto colectivo mayor. No pudo ser gobernador, sin embargo mantuvo al radicalismo vivo.

¡Que paradoja! Su audacia conspiró contra su propia suerte. No le importó, sentó las bases para futuros gobiernos de su partido. El Viti también fue generoso.

Hombre de convicciones, de profundidad intelectual, de ideas férreas y claras. Elegante en el trato personal, con visión de futuro, humanista y estadista. Político de calidez y calidad de los que suele ser extraño encontrar en las convulsionadas arenas políticas de un país...

Un año más que Mendoza entregó un gran hombre a su historia política institucional.

Un año más en que sus amigos alzamos la copa en homenaje al líder político que enseñó y legó la vocación de servicio al pueblo que tantas veces lo acompañó en sus proyectos de renovación.

Solía decir: "Siempre supe que iba a ser político, por eso estudié Derecho, pero para luchar por la justicia social que se construye en la política y en la gestión. Esa política no se construye en los tribunales"

El Viti fue un roble. Firme, duro, noble, fuerte, difícil de astillarse, imposible de doblarse.

Hace seis años, ¡Como los árboles, murió de pie!

Con el sabor amargo de la distancia y la ausencia, donde estés, vaya para el político notorio y gran amigo, un fraterno abrazo...Un abrazo eterno.

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