Fernández, un dibujo de CFK y Massa que se vuelve borroso

Un médico de la Presidencia tuvo que parar la sesión de box a la que la realidad y el Frente de Todos someten a Alberto Fernández, bajo riesgo de knock out. La zozobra de la situación partidaria y del país se exhiben desde la reacción de su cuerpo, dominado por el estrés. Mientras tanto, un vocero del partido dice que el lado fuerte del Gobierno "es la gestión".

El estrés causa estragos en personas que no se aguantan la tarea para la que han sido designadas. La muestra más evidente está en el presidente argentino. Alberto Fernández arrancó confiado y hasta en el inicio de la pandemia tuvo índices monumentales de popularidad, pero a poco de empezar a tomar decisiones, tironeado por los dos sectores del peronismo que lo pusieron como cabeza de lista para entrar todos detrás al poder, el cuerpo empezó a facturarle cosas tal como lo hace su sector político. Cristina Kirchner y Sergio Massa le pedían que hiciera cosas en sentido contrario, confundiéndolo y mostrándolo confuso, pero la salud le avisó que no está para hacer lo que quiera, sino lo que pueda. Y lo que puede es poco, por todos los condicionantes ya mencionados.

Ahora, el médico presidencial, tras su afección en medio de la Cumbre del G20 en Bali, le pidió que "baje un cambio". Él siente que hace mucho como presidente, pero la percepción social va en sentido contrario. Como conclusión, es posible que tenga que hacer mucho esfuerzo físico y mental para hacer lo que hace, hasta que el cuerpo le avisa que sobrepasa su capacidad. Y su sensación es la autopercepción de un vértigo que resulta invisible para el resto.

Fernández aparece como un dibujo de quienes lo usaron para reconquistar el acceso a los mecanismos del poder, para el que se usó un lápiz, con tal de poder borrarlo fácilmente cuando les hiciera falta prescindir de él a los factores reales de poder interno en el Frente de Todos.

Es la recta final de su mandato y quienes lo dibujaron pugnan ahora porque haga la tarea necesaria para que ellos sigan estando en el manejo de las cosas del Estado. ¿Les importa si se gobierna o no? ¿O lo que interesa es tener "la manija" y a quién echarle las culpas de lo que anda mal o no funciona?

Embretado por decisión propia en este rol, Fernández tiene por delante que cumplir con el contrato que firmó con CFK y Massa y llevarlos hasta el final del camino, a la vez que aguantarse las críticas que ellos mismos le hacen para salvar su propia ropa, y así seguir.

Anoche, en el programa "Animales sueltos", un vocero oficial del Frente de Todos como es el presidente de la banca de diputados, Germán Martínez, contó lo que sonó como un chiste, pero era una afirmación seria. Él mismo casi estalla en una carcajada cuando se lo acorraló para que fundamentara sus dichos. Es que el peronista santafesino dijo que el valor agregado de la gestión de Fernández "es la gestión". "La ventaja que tenemos frente a los otros es la gestión", dijo. Y sí: pareció ponerse colorado. Es que justamente la idea que da el gobierno nacional es que está embarcado en cualquier cosa, menos en gobernar. Y cuando lo intenta, se vuelve un chasco.

Martínez, como si no llevaran tres años en el Gobierno, apeló a la historia y la mística partidaria y sostuvo que "los peronistas y el peronismo le debe un norte y un plan a los argentinos" y mencionó como casos "exitosos" las gestiones de Juan Perón en sus inicios, el ciclo del '73 y el '76 (olvidando mencionar cómo generó el huevo de la serpiente con la creación de Montoneros y la Triple A) y luego saltó sin escala en Menem a Néstor Kirchner.

Hay zozobra en uno de los partidos más importantes del país y esto les hace mal a todos. Por dentro, no saben de qué ideas colgarse en esta oportunidad, luego de haber mutado camaleónicamente a lo largo de la historia hacia el color del momento global vigente. Y mientras Massa y Cristina Kirchner hacen campaña sobre lo que queda de Alberto Fernández, para sobrevivir, es el presidente quien exterioriza esa zozobra, en su propio cuerpo.

Es el médico quien le pide a sus jefes del PJ y el Frente de Todos un respiro. Es ahí en donde radica la raíz de su diagnóstico. Y tuvo que actuar como árbitro de box ante un luchador sin contrincante, a punto de caer por knock out.

Bonus track: la entrevista completa con Germán Martínez y sus insólitas respuestas

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