Manos a la Olla: diez años de poner las manos donde más se necesitan
Hay campañas que duran unos días y campañas que, con el paso del tiempo, se convierten en parte de la identidad de una comunidad. Manos a la Olla es una de ellas.
Este año cumplimos diez años de una iniciativa de Banco de Alimentos Mendoza que nació con un objetivo concreto: reunir arroz y lentejas para elaborar un plato de alto valor nutricional para quienes más los necesitan. En esta décima edición nos propusimos alcanzar 15.000 kilos. Parecía un desafío importante. Sin embargo, una vez más, la comunidad nos demostró que cuando muchas voluntades se encuentran, los resultados pueden superar cualquier expectativa.
Llegamos a 18.000 kilos de alimentos
Pero detrás de ese número hay mucho más que toneladas. Hay más de 50 empresas, entidades, grupos educativos y organismos públicos que decidieron involucrarse, sumar esfuerzos y poner sus manos en una misma causa. Hay personas que donaron, que difundieron, que organizaron colectas, que movilizaron a sus equipos y que entendieron que cada aporte, por pequeño que parezca, puede convertirse en una parte fundamental de algo mucho más grande.
Y hay, sobre todo, un destino concreto para cada kilo reunido
Los alimentos que se reciben a través de Manos a la Olla llegan al Banco de Alimentos Mendoza, donde son gestionados y distribuidos entre más de 80 organizaciones sociales que, mes a mes, retiran alimentos para acompañar a las personas y familias que asisten a sus espacios.
Por eso, cuando hablamos de 18.000 kilos, no hablamos solamente de una cifra que superó una meta. Hablamos de alimentos que van a estar presentes en cientos de mesas. Hablamos de una cadena solidaria que comienza con una donación y continúa durante mucho tiempo después de que termina la campaña en la mesa de un niño, un abuelo, una madre o un padre.
Diez años también permiten mirar hacia atrás cuando Alejandra Goldsack quiso destinar una especie de aguinaldo a las entidades comunitarias. La idea tomo forma en asegurar un plato de guiso saludable en la época más fría del año a cada uno de los beneficiarios de BdA Mendoza. Con el paso de los años el desafío se complejizaba en cada edición "necesitamos reunir más kilos porque más personas necesitan comer.
Diez años permiten también reconocer algo que a veces olvidamos: ninguna organización puede enfrentar sola una problemática tan grande como el hambre. Se necesita del sector privado, de las instituciones educativas, de los organismos públicos, de las organizaciones sociales y, fundamentalmente, de una comunidad dispuesta a comprometerse.
Manos a la Olla nos recuerda justamente eso: que cuando muchas manos se ponen en movimiento, el resultado se multiplica.
Y quizás allí esté el verdadero significado de estos diez años. No solamente en haber alcanzado 18.000 kilos cuando nos habíamos propuesto 15.000. Sino en haber construido, edición tras edición, una red de personas e instituciones que entendieron que combatir el hambre también es una responsabilidad colectiva.
La olla puede ser una. Los alimentos pueden ser 18.000 kilos. Pero las manos que hacen posible que lleguen a quienes los necesitan son miles.
Y mientras haya manos dispuestas a sumarse, siempre habrá algo que podamos hacer juntos.