Carta al Presidente: una de 5 millones de jubilados

Leonor Sinay le pone palabras a un grito de millones de argentinos, los jubilado, en esta carta que -pretende- sea leída por el Presidente.

Leonor Sinay

El Señor Presidente de la Nación el día 22 de marzo del 2020 dijo en su discurso: "Tengo que mantener a miles de jubilados, porque ahora viven hasta los ochenta y cinco años". Yo escribí por este medio, que me encuentro entre esos miles, pero que él no me mantiene. 

Yo tengo mi jubilación porque hice mis aportes. 

En ese momento, nuestro Primer Mandatario, todavía mantenía cierto equilibrio en los discursos, una línea, más o menos recta, no sabemos si sugerida o no. 

Hoy, avanza por una línea quebrada que va y vuelve a veces en el mismo día, se enfurece, comete errores de dicción. 

Todo eso ya lo conocemos y sufrimos, porque nuestro paús, lo era así, con mayúscula, admirado en el concierto de naciones del mundo entero. Hoy, como dijera José Mármol de la situación de nuestra patria en los días aciagos del gobierno de Juan Manuel de Rosas: "...hoy débil y postrada no puede en su agonía, ni domeñar siquiera tu bárbara ambición". 

Ambición, falta de sentido común, furia, discursos descontrolados, como dije, línea quebrada: un día una cosa, al siguiente o esa misma tarde todo lo contrario. Y el pueblo allí, sumido en una pobreza que avanza cada día más. 

Clase media destruida tratando de sobrevivir con dignidad sin saber si podrá alcanzar el fin de mes si tiene un sueldo en el cual apoyarse, el pequeño empresario que tiene que cerrar su negocio y morir de vergüenza porque no puede mantener a sus empleados. 

Pero vayamos más allá. Los niños sin escuela, los niños con hambre. Eso es imperdonable Señor Presidente. No debiera encendérsele el rostro de ira como le sucede en cada discurso, todo lo contrario: sino cubrírsele de verguenza ante un solo niño con hambre en un país tan rico. 

No hablaré de covid y sus variantes, los vacunados VIP, los problemas con Pfizer, tratos con Rusia y China, está todo dicho. Terminaré, como se dice en literatura, con la serpiente que se muerde la cola, con el tema que comencé esta nota: los jubilados. 

Nosotros. Los que usted decía que no podía mantener, han hecho correr por los celulares un artículo, un pedido a sus pares, mis pares ya que yo me encuentro entre ellos, que dice: somos 5 millones de jubilados, número suficiente para dar vuelta cualquier elección. 

Tal vez por eso hoy, Señor Presidente habla de hacer felices a los jubilados, dándoles una casa propia, 100 complejos habitacionales en el país para mayores de 60 años, para promover el desarrollo humano de estas personas con una mirada más colaborativa en términos humanitarios. Parece que le tembló el piso doctor Fernández, como nos sacudió anoche el temblor en Mendoza. 

Cinco millones son muchos votos. Estoy segura que todavía está usted temblando.

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