¿A quiénes se dirige cuando critica en público a su propio gobierno Cristina Kirchner?

"En cualquier otro gobierno, sus cuestionamientos debería canalizarlas hacia adentro, en reunión de Gabinete o del partido. Pero su autopercepción parece ser de superioridad a las instituciones y por supuesto, a las autoridades de su propio partido a quien puso como presidente justamente al blanco de sus críticas, Fernández".

Cuando se habla con los articuladores del kirchnerismo dentro del Frente de Todos en privado, sus críticas al Gobierno son lapidarias. Del mismo modo, lo hace Cristina Kirchner, pero siempre con una escenificación de por medio, con público dispuesto a agitar las palmas frente a ella y con transmisión televisiva asegurada.


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Si a Alberto Fernández lo eligió ella para que fuera candidato a presidente, si ella es su vicepresidenta, si pone y saca funcionarios todo el tiempo, ¿a quiénes se dirige cuando habla en público en contra de su propio gobierno y por qué lo hace de esa manera?

Es indudable que el peronismo ha forzado la consolidación frente a él a una fuerte oposición y que no logra activar uno de sus clásicos superpoderes: contener a todas las expresiones de la política en su interior, como en sus tiempos movimentistas, en que lograba asegurarse -peleas internas mediante- ser oficialismo y alternativa a sí mismo.

El kirchnerismo construyó un peronismo ideologizado hacia un solo lado. Si cualquiera les pregunta a los que dicen ser parte del "peronismo republicano" qué es el Partido Juticialista hoy, asegurarán a coro que "son los que Perón echó de la Plaza". El haberse quedado con la totalidad del poder partidario, lejos de volverlos homogéneos y creíbles, los ha tornado vulnerables, ya que llevaron a tal extremo la subordinación a ideas y acciones que no logran activarse como alternativa a sí mismos, y del otro lado apagan cualquier intento, gritándoles "es tugo, es tugo, es tu gobierno...".

De tal modo Cristina Kirchner no encuentra otro escenario que el externo: se suma al descontento masivo de la sociedad hacia un gobierno que no da pie con bola, aun siendo su creadora; avisa hacia adentro que está disponible y trata de sacarse de encima las culpas y responsabilidades propias. 

En cualquier otro gobierno, sus cuestionamientos debería canalizarlas hacia adentro, en reunión de Gabinete o del partido. Pero su autopercepción parece ser de superioridad a las instituciones y por supuesto, a las autoridades de su propio partido a quien puso como presidente justamente al blanco de sus críticas, Fernández.

Cristina Kirchner no ayuda, nunca. No acompaña, nunca. La teoría de que la sociedad se nutre del conflicto permanente aparece como la batería que la energiza. Y lejos de darle a la sociedad señales de tranquilidad, lo que hace es agitar: sacar tajada mediante la imposición del miedo a su alrededor, en lugar de construir una alternativa capaz de sintetizar reclamos y líneas de pensamiento.

Bonus track: el video completo de Cristina Fernández de Kirchner en la CTA

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