Desidia clim醫ica y parches de emergencia: el costo de gobernar improvisando

Las recurrentes alertas por fen髆enos clim醫icos cada vez m醩 intensos y las tormentas extremas que golpean a Mendoza vuelven a poner en evidencia una realidad incontrastable: el colapso de nuestra infraestructura no es producto del azar. Es consecuencia de a駉s de abandono, falta de mantenimiento y ausencia de planificaci髇.

Emanuel Fugazzotto

Pretender solucionar en tres meses de urgencia lo que se ignor� durante diez a駉s no solo es una farsa institucional: cuando hablamos de cauces, rutas, 醨boles o sistemas de emergencia, improvisar pone en riesgo la vida de los mendocinos. Las marcas de ese abandono est醤 a la vista. Se descuid� el mantenimiento de cauces aluvionales y se permitieron desarrollos inmobiliarios enteros con acequias desconectadas que no conducen a ning鷑 lado. 

La infraestructura vial est� devastada y el arbolado p鷅lico, emblema y parte fundamental del equilibrio de nuestro oasis, atraviesa una desatenci髇 alarmante. Despu閟 llega una tormenta, colapsa el sistema y pareciera que la 鷑ica responsable fuera la naturaleza. 

La improvisaci髇 tambi閚 alcanz� a quienes deben responder cuando ocurre una emergencia. Se at� todo con alambre hasta dejar al borde del colapso al sistema de bomberos voluntarios, oblig醤dolos a reclamar recursos b醩icos para poder cumplir con su tarea. Lo mismo sucede con la capacidad de monitorear el territorio: mientras en zonas de alta monta馻 como Potrerillos puede nevar intensamente, los reportes oficiales hablan de "lloviznas leves". 

Esa distancia entre lo que ocurre y lo que el Estado informa demuestra falta de recursos, presencia y conocimiento territorial. Las tormentas extremas llegaron para quedarse y Mendoza tiene que prepararse para una realidad clim醫ica diferente. Ya no alcanza con reaccionar cuando el agua entr� a una casa, cay� un 醨bol o una ruta qued� inutilizada. 

La discusi髇 debe ser qu� hacemos antes: c髆o mantenemos los cauces, c髆o planificamos las ciudades, c髆o protegemos el arbolado, c髆o fortalecemos los sistemas de emergencia y c髆o adaptamos nuestra infraestructura a fen髆enos cada vez m醩 intensos. Tampoco podemos caer en la comodidad de responsabilizar 鷑icamente al vecino. 

El compromiso ciudadano es indispensable, pero el punitivismo no reemplaza una pol韙ica p鷅lica. Podemos exigir responsabilidad sobre acequias, residuos o arbolado, pero esa exigencia solo tiene sentido si detr醩 existe un Estado que tambi閚 cumple con su parte: planifica, mantiene, controla, invierte y anticipa. 

Mendoza necesita avanzar hacia un verdadero pacto eco social que articule al sector p鷅lico, al privado y a la comunidad. Un acuerdo que deje atr醩 los parches y establezca una estrategia real de adaptaci髇: recuperar cauces y drenajes, revisar la planificaci髇 urbana, reconstruir infraestructura vial, proteger el arbolado, fortalecer a Bomberos y Defensa Civil y mejorar los sistemas de alerta y monitoreo, con presupuesto y responsabilidades concretas.

El h醔itat se construye entre todos, pero la planificaci髇 es una responsabilidad indelegable de quienes gobiernan. Mendoza no puede seguir viviendo tres meses de desesperaci髇 cada vez que aparece una alerta meteorol骻ica para despu閟 olvidarse del problema cuando sale el sol. El clima est� cambiando. Lo que tambi閚 tiene que cambiar, de una vez por todas, es nuestra manera de gobernar frente a 閘.

Esta nota habla de: