El ciudadano de a pie ya perdió la batalla en la Argentina

Hoy estamos entregados viendo como nos culpan de todo lo malo mientras ellos están en sus disputas. Además, tenemos que escuchar a un funcionario decirnos que las organizaciones sociales son el pilar del país, como si los que laburamos estuviéramos pintados.

El ciudadano común perdió la batalla en la Argentina. Definitivamente no hay nada en el mundo que lo pueda poner como prioridad número uno de la clase política. En medio de una segunda ola dura y preocupante, no conseguimos que los actores políticos que están al frente de la administración del país y los que se pasean por la oposición dejen de lados sus mezquindades para enfocarse en lo que nos pasa.

La realidad es que todos miramos de lejos y nos sentimos ajenos cuando el presidente hace un balance de la situación sanitaria. Nos intenta decir lo mal que lo estamos haciendo, cuando en realidad vemos que quienes deberían estar enfocados de cabeza en las cuestiones sanitarias, se distraen en todo tipo de roscas.

Nos molestamos cuando nos tratan de traspasar la responsabilidad de todo lo que pasa, mientras en Casa Rosada es más importante la pelea interna por los espacios de poder. Mientras nosotros pensamos cuánto demorará en llegar nuestro turno para vacunarnos, ellos se enfocan en el funcionario kirchnerista que no quiere dejar la teta del Estado, las peleas con la Justicia o en un millonésimo recordatorio de que Macri lo hizo peor.

Por el lado de la oposición tampoco lo hacen mejor, pidiendo comisiones para investigar todo y generando otro frente de distracción cuando en realidad deberíamos estar mirando de cerca los procesos de vacunación para que avancen de una vez por todas, porque a este ritmo nos llevará demasiado tiempo y muertes completar la inmunización. Hay que investigar y poner el ojo en todo, pero también hay momentos adecuados para hacerlo.

Mientras eso sucede en las altas esferas, los laburantes salimos día a día a trabajar pensando que gran parte de nuestro esfuerzo se va a pagar impuestos que en una parte demasiado alta sirven para mantener un estado hipertrofiado y lleno de ñoquis. 

Por si eso fuera poco, tenemos que escuchar a Fernando "Chino" Navarro decirnos que las organizaciones sociales "son la columna vertebral que mantiene de pie a la Argentina". Nadie le resta importancia a su labor, pero decirnos eso es "cagarse" directamente en los que salen de madrugada a laburar y romperse el lomo para volver de noche a sus casas con salarios que no alcanzan para llegar a fin de mes. Ese laburante es la real "columna vertebral" de la Argentina, porque es él con su esfuerzo que permite seguir manteniendo la joda de los funcionarios que viven toda su vida de la plata del Estado.

El ciudadano de a pie perdió la batalla, pero como cierto consuelo este año y en los que se acercan volveremos a tener en nuestras manos la herramienta más importante, el voto. A esa hora, no se olviden de todo lo que pasó y de quiénes se ocuparon realmente de lo que importa en el día a día, de la calle y en nuestros bolsillos.


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